Cambio dentro del inmovilismo
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
sábado, 10 de julio de 2010

ImageAreces renuncia a repetir como candidato del socialismo asturiano. No es más que el epílogo de un capítulo que la propia FSA había abierto hace tres años en el que organizó eficazmente, una vez más,  la liquidación de su propio dirigente. Esta costumbre, manifestación de la incapacidad del partido en el gobierno para promover las transformaciones necesarias para Asturias, es una actitud ya enquistada en la propia organización donde cuenta con un elenco de dirigentes que la postulan nada más producirse un relevo en la candidatura a la presidencia regional. Y es, por añadidura, una analogía perfecta respecto de lo que la FSA quiere para Asturias.

Mucho se ha escrito acerca del sucursalismo de los grandes partidos asturianos respecto de lo que llamamos coloquialmente “Madrid”. En el caso de la FSA  la subordinación de los intereses regionales a los de esta organización se concreta en tres rasgos:

  1. Cambio regular  de candidatos a la presidencia.  Se entiende, dentro de una organización contraria a que alguien tenga demasiado protagonismo demasiado tiempo, que esta es la mejor manera de que, cambiando con frecuencia, nada cambie en Asturias ni en su control sobre la región.
  2. Rechazo frontal de cualquier visión ambiciosa acerca del futuro de Asturias y, por consiguiente, de cualquier enfoque realista sobre los grandes problemas de la sociedad asturiana.
  3. Promoción del conformismo dentro de la oposición, al menos en los últimos años, lograda, entre otros modos, con un reparto de puestos y asignaciones económicas dentro del entramado de instituciones políticas y parapolíticas del Principado.

Y es que al PP regional no le hace falta, siquiera, lanzar campañas políticas frontales contra los presidentes socialistas de la región. Es la FSA quien ya se encarga de relevarlos del cargo. Mas el drama, o, mejor, el fracaso de la oposición, radica en acomodarse a la pasividad y ser complaciente espectador de la sinrazón.  Eso ocurre, incluso teniendo como tiene a líderes políticos de gran talla como los que en el gobierno nacional desempeñaron puestos clave y que, en el caso de Álvarez Cascos, demostró inequívocamente su vocación de asturiano. Todo sea que esto cambie.


Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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