De Federico Jiménez Losantos
Colaboraciones - España
Escrito por Víctor Llano   
jueves, 15 de abril de 2010

ImageSoy uno de sus 360.000 oyentes. Será que no perdí la memoria. Le escucho y le escucharé por tierra, por mar y por aire. Que no lo olviden los que en contra de toda esperanza quieren silenciarle. Si por mar en un buque de guerra. Si por tierra en un tren militar. Una vez más se equivocó un señor cardenal. Va a ser que fuera de la Iglesia también hay salvación. 

Pues eso. Que escucho a Federico. Y no hago más que lo que me corresponde. Quiero saber y trato de aprender de su talento y de su descomunal memoria. Además, entre mis muchos defectos no está el de ser desagradecido. Ya le pueden llover querellas y trampas. Federico no renuncia a preguntar por las trolas que enredan en la patraña que esconde la autoría del 11-M y no se olvida del sufrimiento de las víctimas del castrismo. Ya le pueden llover demandas del alcalde de Madrid que no se atreve a preguntar por la masacre de Madrid. Federico ni se arruga ni se pira ni lo deja ni se cansa. Por no esconderse no se esconde ni en los haikus.  

Sólo así  se entiende que a pesar de tanto de todo ya seamos más de 360.000 los que escuchamos a Federico Jiménez Losantos. A mí me sobran razones. Será que todavía distingo entre la verdad y el timo. O será que me consta que de su éxito se alegran las víctimas del 11-M que más de seis años después aún confían en saber quiénes y por qué asesinaron sus hijos. O tal vez porque sé lo mucho que agradecen su valor y sus denuncias las víctimas de los hermanos Castro. No por gusto confío en que no se demore el día en que se lo agradezcan en una Cuba libre. ¿Por qué no el 1 de enero en La Habana