Unidad mundial contra el Terror
Colaboraciones - Internacional
Escrito por Ramón Sordo Sotres   
lunes, 08 de marzo de 2010

Image Para terminar con los secuestros de ciudadanos occidentales por grupos terroristas en África y  Asia o de personas de todas las partes del mundo por piratas somalíes el mejor método es actuar con un mando único que podría estar compuesto por los países más importantes de la Tierra, que son Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Alemania, Gran Bretaña y Francia, de forma tal que todo secuestro o ataque contra un ciudadano de cualquier Estado sea considerado un atentado contra esas siete naciones y entonces estas actúen en consecuencia.
 
Y lo mismo afirmo ante los desafíos de gobiernos totalitarios: si Suiza es amenazada por el dictador de Libia todo el Mundo Libre ha de salir en su defensa, como se tenía que haber hecho para liberar a los ciudadanos búlgaros secuestrados hace unos años en ese país magrebí. De otra manera nos van a derrotar uno a uno, país a país.
 
Descarto totalmente encargar estas tareas a las Naciones Unidas por la conocida inoperancia de este organismo; y otra opción, la de que la principal potencia mundial, Estados Unidos, se encargue de ello en solitario, ya está claro que sus intervenciones unilaterales generan un gran rechazo que es contraproducente para la lucha por la libertad mundial.
 
Pero lo malo es que esta unidad de acción ante el Terror está fuertemente ostaculizada porque Rusia y China ahora mismo no está claro dónde militan: Rusia ya no es un socio seguro y ello en gran parte es culpa de la guerra de Kósovo en la que se bombardeó su aliada Yugoslavia, un país que no nos había hecho nada y en cuyas provincias perdidas gimen hoy muchos eslavos bajo el yugo albanés; también fue mala en este sentido la intromisión de Estados Unidos en 2008, secundada por otros gobiernos, en el Cáucaso, donde se apoyó a Georgia contra Osetia defendiendo criterios tan vaporosos y complejos como la integridad territorial de Georgia.
 
Como consecuencia de estos despropósitos, en un asunto aún más grave que los secuestros o las amenazas de Gaddafi, Irán puede obtener la bomba atómica, ante lo cual Rusia tendría que estar preocupada pues debido a su cercanía es uno de los posibles candidatos a ser atacado con ella (conviene recordar que durante el siglo XIX Rusia le arrebató a Persia —una nación de gran importancia histórica y cultural, llamada en Occidente así hasta 1935 e Irán desde entonces— alrededor de un tercio de su territorio y que durante las dos Guerras Mundiales Rusia primero y la Unión Soviética después —y también Gran Bretaña y el Imperio Otomano— la invadieron cuando les vino en gana), pero por despecho y temor contra Estados Unidos debido en gran parte a los motivos anteriores no hace todo lo que tendría que hacer para impedir tan peligrosa escalada nuclear.
 
Y si Irán consigue la bomba atómica las consecuencias pueden ser muy sangrientas pues al tirano iraní no parece importarles los millones de iraníes que puedan morir en una represalia israelí si él a cambio logra bombardear el Estado judío. Durante la Guerra Fría hubo un 95% o más de posibilidades de que algún Estado tirara por lo menos alguna bomba nuclear; en el siglo XXI podemos no tener tanta suerte.

Ramón Sordo Sotres
Acerca del Autor:
Licenciado en Historia, Geografía e Historia del Arte, lleva publicados 16 libros sobre la cultura autóctona del norte de España. Nacido en 1961 en Llanes, sigue viviendo en dicha villa
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