Lo que sucede en Honduras PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Internacional
Escrito por Felipe Pérez Navas   
lunes, 06 de julio de 2009

En Honduras no hubo un golpe de Estado, se evitó el golpe de Estado que estaba ejecutando el presidente Celaya al estilo de Fidel Castro, Chávez, Correa y Morales. Celaya quería convertir a Honduras en un Estado marxista a cuyo fin estaba organizando un supuesto "referéndum" para disolver el Congreso y modificar la Constitución. Es claro que ese "referéndum", también al estilo chavista, sería de varias maneras fraudulento, como lo son todos los comicios realizados bajo un gobierno marxista. Luego no sería democrático ya que cualquier alumno del colegio primario sabe que la democracia consiste en un gobierno basado en el voto auténtico del pueblo.

Para recordar los hechos anteriores al 28 de Junio, transcribo las partes pertinentes de un artículo publicado ayer por el Doctor  Emilio Martínez, autor de tres libros en los que denuncia los atropellos cometidos por Evo Morales en Bolivia contra el Estado de Derecho.

Refiriéndose al juicio político que el Congreso de Honduras le había iniciado a Zelaya y que éste pretendía interrumpir con el aludido "referéndum", dice el Dr. Martínez:

"...El "impeachment" (juicio político) contra el ex presidente José Manuel Zelaya había comenzado la semana pasada, luego de que éste desatara una crisis institucional al incurrir en reiteradas violaciones de la Constitución , las leyes y sentencias judiciales, según lo definiera el Congreso de esa nación centroamericana.

"La deriva de Zelaya hacia el autoritarismo se inició en el 2008, a medida que fue estrechando relaciones con Hugo Chávez y comenzó a poner en práctica el método de golpe gradual que el gobernante caribeño ha exportado a varias repúblicas de América Latina, sistema que incluye la persecución a la prensa y un proceso constituyente ilegal como vía para perpetuarse en el poder.

"El detonante de la crisis fue, precisamente, la intención de Zelaya de realizar una consulta el pasado domingo 28 de junio, que le permitiría instalar una Asamblea Constituyente, disolver el Parlamento y habilitar su reelección presidencial.

"Aunque el Tribunal Supremo Electoral dictaminó que esa consulta era inconstitucional, el depuesto presidente instruyó a las Fuerzas Armadas la distribución de 15.000 urnas para la votación, orden que fue resistida por el Alto Mando militar por tratarse de una instructiva que contravenía la sentencia mencionada.

"En respuesta, José Manuel Zelaya destituyó el pasado miércoles al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez. La Corte Suprema de Justicia ordenó restituir a Vásquez en sus funciones y mandó el embargo de las ánforas en los cuarteles, pero el prochavista Zelaya invadió con sus simpatizantes una base militar y retiró las urnas para utilizarlas en la consulta.

"Como resultado de estos hechos, una comisión multipartidaria nombrada por el Congreso para investigar al presidente concluyó que éste violó las leyes. Además, pidió al Parlamento que declarara a Zelaya incompetente y le iniciara un proceso legal.

"Cabe destacar entre las bases jurídicas de la impugnación que el artículo 239 de la Constitución de Honduras señala que “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”.

"De todo lo anterior, se desprende como conclusión que el Parlamento de Honduras actuó para evitar un golpe de Zelaya contra la institucionalidad democrática, votando su destitución por unanimidad y posesionando como nuevo mandatario al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, a quien correspondía asumir el cargo por sucesión constitucional. La decisión contó con el respaldo de la Corte Suprema de Justicia y del Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Ombudsman). Es decir, que el Congreso procedió al impeachment, al “bochorno” de Zelaya.

"Hay que agregar que toda esta tensa situación se desarrolló en medio de la presencia de militares venezolanos y nicaragüenses en suelo hondureño, autorizada por el presidente a espaldas del Parlamento, lo que implica que las Fuerzas Armadas de Honduras también habrían actuado en resguardo de la soberanía nacional.

"Como era de esperar, el contragolpe dado por las instituciones democráticas al autoritario Zelaya motivó la movilización histérica de Chávez y sus aliados del “socialismo del siglo XXI”, quienes montaron una reunión de emergencia de su versión regional del Pacto de Varsovia (la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA), procurando arropar al discípulo depuesto y amenazando con invadir Honduras para reponerlo en el poder.  

"De la reunión, que contó con la presencia del dictador cubano Raúl Castro y del ex dictador sandinista Daniel Ortega, salieron sendos pronunciamientos a favor de lo que estas “autoridades morales” definen como democracia hondureña, a la que identifican con Zelaya, y de condena a las acciones del Congreso de ese país, que califican como “golpe de Estado”.

"Otro de los que reaccionaron rápidamente ante la alarma dada por el gobernante venezolano fue el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien, para recuerdo de las memorias frágiles, le debe su cargo a las gestiones diplomáticas de Hugo Chávez.

"Lo lamentable del caso es que, detrás de los movimientos de estos previsibles alfiles del chavismo, también se haya producido la incomprensión de gobiernos de Europa y de la administración de Barack Obama, quizás por un manejo deficiente de la información o por un reflejo condicionado que confundió la situación actual con coyunturas muy distintas de épocas pasadas.

Como puede verse la conducta de Zelaya era frontalmente contraria a la Constitución hondureña y, por lo tanto, perdió toda legitimidad republicana motivo por el cual el Congreso y el Poder Judicial hicieron muy bien en disponer su destitución y ordenarle al Jefe del Ejército, General Roeo Vázquez, que lo removiera del poder de facto que se había arrogado. Sacarlo de la Casa de gobierno fue un desalojo tan legal como el de cualquier intruso que pretendiera usurpar una propiedad ajena.

Vale la pena transcribir el comunicado que publicó la Corte Suprema de Justicia de Honduras sobre el caso el 28 de Junio, día del desalojo de Zelaya, que dice así:

"El Poder Judicial deja constancia de que el origen de las acciones del día de hoy están basadas en una orden judicial emitida por un juez competente. Su ejecución está enmarcada dentro de los preceptos legales. Las fuerzas armadas, como defensoras del imperio de la Constitución, han actuado en defensa del Estado de Derecho obligando a cumplir las disposiciones legales a quienes públicamente han manifestado y actuado en contra de las disposiciones de la Carta Magna" ("La Nación", 29/6/2009, pag. 2).

El principio enunciado por la Corte Suprema de Honduras es muy verdadero y es aplicable en todos los países civilizados.

Honduras ha reaccionado a tiempo. ¡Viva Honduras!

Esta es la hipocresía de los "democráticos": en nombre de la democracia pretenden obligar a un país a someterse a un tirano que quiere abolir las formas civilizadas del Estado de Derecho.  Son de un cinismo escandaloso.

Felipe Pérez Navas, es coronel de Estado Mayor retirado. Actualmente vive en Tegucigalpa.

 
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