Católicos y la izquierda (j) PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Historia
Escrito por Francisco Alamán Castro   
lunes, 05 de mayo de 2008

ImageAsesina el Gobierno a Calvo Sotelo, o al menos lo consiente, y protege a los sicarios,

Decisión del Gobierno (14-7-36): Clausura los centros monárquicos y de la CNT en Madrid, detienen ciento ochenta y cinco jefes provinciales y locales de Falange y se clausuran todos los centros derechistas de Barcelona, ninguno de estos había asesinado a Calvo. No hubo ni un solo detenido de izquierda. S. Payne, La primera democracia española, Barcelona, p.399.

Se reunió la diputación permanente de la Cortes (15-7-36). Prieto exigió la detención de los diputados de derecha (supongo que la de Calvo Sotelo no). I. Gibson, La noche que mataron a Calvo Sotelo, p. 122.

Este asesinato y la reacción del Gobierno fue lo que animó a los ya decididos y decidió a los no decididos. Ya no había otra salida que la sublevación.

Estábamos en vísperas de lo más peor, que para desgracia de nuestra Patria era inevitable.

La gente decente no se podía dejar asesinar gratis.

Había el Frente Popular echado a los jueces honestos y puesto a los suyos, lo mismo había pasado con todos los funcionarios, diplomáticos, etc.

El Ejército esta desmantelado, sin armamento y lo más grave sin moral.

Cierto que ellos no se esperaban el levantamiento y en caso de haberlo estaban convencidos de sofocarlo fácilmente. Así lo había manifestado Azaña en varias ocasiones.

Araquistain escribía a su hija (10-8-36): “la victoria es indudable, aunque todavía pasará algún tiempo en barrer del país a todos los sediciosos. La limpia va a ser tremenda. Lo está siendo ya. No va a quedar un fascista ni para un remedio”. L. Araquistain, Sobre la guerra civil y en la emigración, p.22.

Prácticamente todos los generales con mando de responsabilidad eran republicanos y masones. Los coroneles los dos tercios eran republicanos. Los comandante mitad y mitad, para abajo, sobre todo los sargentos, estaban por el alzamiento.

Fue una sublevación de los jóvenes, que no estaban dispuestos ni a cejar ni a dejarse matar por aquellos animales.

En República hubo 2.225 muertos por causas políticas. S. Payne, La primera democracia española, p. 404.

Un día antes del Alzamiento aclaraba Largo Caballero en Claridad (16-7-36): “Si el estado de alarma no puede someter a las derechas, venga, cuanto antes, la dictadura del Frente Popular”. Zugazagoitia, Guerra y vicisitudes de los españoles, p.41.

Había gente para la que el Gobierno era demasiado suave y le animaba.

Solidaridad Obrera (16-7-37) decía: “no debía permanecer Gil Robles ni un minuto más con vida”. S. Payne, La primera democracia española, p.402.

A estos no les cerraban el periódico, sí a los de derecha.

“Si bien es cierto que no puede negarse la responsabilidad de los extremismos de <derecha>, no cabe una equiparación con los de <izquierda>, ni numéricamente ni por la actitud oficial, tan dura hacía aquella como benévola hacía estos”. Payne, La primera democracia española, p.319.

El Frente Popular hostigó a los obreros cristianos, forzando, cuando podía, su expulsión del trabajo. J. Tusell (antifranquista), Historia de la Democracia Cristiana en España p.344.

Empezaba lo más peorcísimo.

Y a partir de ahora hablaremos solo de la Iglesia. Dejando de lado hechos también terribles, para los que necesitaríamos mucho espacio.

La Iglesia para nada, ni nunca, se manifestó partidaria del alzamiento militar, hasta pasado mucho tiempo y muchos miles de católicos asesinados.

La Traca (Valencia, 17-7-36): ¿Qué haría usted con la gente de sotana?. Ahorcar a los frailes con las tripas de los curas.

19-7-36. Llevaban un día escaso de levantamiento. En Madrid en la iglesia del Rosario de los Padres Dominicos, interrumpen la misa dominical disparando sobre los asistentes. Aquella misma noche ardieron cincuenta iglesias en la capital. H. Thomas, La guerra civil española, p.417.

Ese mismo día y en el cementerio de Canillas son asesinados los dos primeros religiosos, pertenecientes a la Congregación de los Padres Paúles en Hortaleza. La barbarie el mismo 19 se extiende por los pueblos.

19-7-36. Se empezaron a quemar iglesias y conventos en algunos se les asesinó, con el pretexto de que, desde esos edificios se había disparado contra el pueblo. Empezó el terror”. Félix Schlayer, Cónsul de Noruega en Madrid, Matanzas en el Madrid republicano, cap.2

20-7-36. En Valencia fueron incendiadas once iglesias. H. Thomas, La guerra civil española, p. 277.

20-7-36 En Madrid cayeron 28 personas que pasaban por allí la mayor parte curas y monjas. Casas de la Vega, El terror en Madrid 1.936, p.49.

22-7-36. El coronel Puigdengolas toma Guadalajara, asesinan a 3 monjas Carmelitas Descalzas. El 27 asesinan al obispo de Sigüenza y a tres personas que le acompañaban, todos tenían más de 70 años. C. Mera, Guerra exilio y cárcel de un anarcosindicalista, p.22.

Solidaridad Obrera (24-7-36): ”No queda ninguna iglesia ni convento en pie, pero apenas han sido suprimidos de la circulación un 2% de curas y monjas. La hidra religiosa no ha muerto. Conviene tener esto en cuenta y no perderlo de vista para ulteriores objetivos”.

25-7-36. Las disculpas eran muy buenas. Contaba el boletín informativo de la CNT-FAI de Barcelona: “El sábado en el hospital de San Pablo, un sacerdote mantuvo una acalorada discusión con un médico, sacó su revolver y disparó todo su cargador, no contra el médico, sino contra los heridos que se encontraban en su alrededor. Los testigos de la escena se enfurecieron tanto que cogieron a cuatro de los más clericales y fascistas de los enfermeros y los fusilaron a quemarropa”. H. Thomas, La guerra civil española, p.296.

27-7-36. Es asesinado el padre Pedro Poveda en las tapias del cementerio del Este (Madrid).

27-7-36. Asaltado su convento de la calle Trafalgar (Barcelona), apresadas cinco religiosas entre risas e insultos... en un recodo de la carretera denominado El Fero,”bajan a las tres religiosas mayores, Ramona Fossas, Adelfa Soro y Teresa Prats, que reciben disparos en la cabeza y el rostro que las dejan completamente desfiguradas… una miliciana que dice querer encargarse de las dos jóvenes, y voy a dispararles al vientre, porque nunca fueron madres y quiero que sepan lo que es sufrir"… Otilia, era asturiana, muere perdonando “Les perdono de todo corazón”, su padre Hermenegildo había ingresado en la cárcel de Nembra (Asturias) por ser “muy rezador”. La Nueva España 21-10-7. Ha sido canonizada recientemente.

En la zona republicana los conventos y las iglesias fueron saqueados e incendiados. La Iglesia no había participado en el alzamiento en ningún sitio. La Iglesia fue atacada porque era la cuestión crítica de la política desde el 31.

En Barcelona solo fueron protegidos la catedral y el monasterio de Pedrales. En Cuenca se quemó la biblioteca de la catedral con 10.000 volúmenes, entre ellos el Catecismo de Indias. En la iglesia de Fuendetodos se quemaron las primeras pinturas de Goya. En Vich la catedral fue destruida. El incendio de las iglesias fue contemplado con indiferencia.

Solidaridad Obrera (24-7-36): ”No queda ninguna iglesia ni convento en pie, pero apenas han sido suprimidos de la circulación un 2% de curas y monjas. La hidra religiosa no ha muerto. Conviene tener esto en cuenta y no perderlo de vista para ulteriores objetivos”.

Este mismo personaje declaraba pocos días después (8 de agosto) en un mitin que: ”había muchos problemas en España. El problema de la Iglesia nosotros lo hemos resuelto totalmente, yendo a la raíz: hemos suprimido los sacerdotes, las iglesias y el culto”.

2-8-36. Los rojos bombardean el Pilar (sin ningún objetivo militar en las proximidades). H. Thomas, La guerra civil española, p.348.

11-8-36. Un tren de Jaén es desviado por una turba a una vía muerta de la estación de Santa Catalina (Pozo del Tío Raimundo). Fueron asesinadas las 244 personas que en él iban, encabezadas por el obispo de Jaén (Historia de la persecución religiosa en España, A. Montero). Luis López Muñoz jefe de estación y testigo nos cuenta: La escolta de veinticinco guardias civiles impide el asesinato. Un anarquista llamado Arellano, amigo personal del Ministro de Gobernación Casares Quiroga habló por teléfono con éste. El Ministro dio orden a los guardias que entregasen a los prisioneros y se retirasen. Los presos fueron asesinados. Cuenta el jefe de estación: “el hombre que mató al obispo (66 años), que había sido separado de los demás presos, lo hizo disparando una escopeta cargada de plomo, en tanto que su hermana, única mujer del grupo, Teresa era asesinada por una miliciana llamada Josefa Coso, conocida como “la Pecas”, que había pedido para sí tal privilegio”. Félix Schlayer, Cónsul de Noruega en Madrid (1936-37), Matanzas en el Madrid republicano, cap.7

Siete hermanos de San Rafael, sudamericanos. Éstos eran enfermeros de un manicomio de Madrid y habían viajado a Barcelona, amparados con un documento diplomático expedido por el Ministro de la Legación de su país, para volver a su tierra. Al llegar a Barcelona, los secuestraron y al día siguiente se les halló asesinados en el depósito de cadáveres. Al mismo tiempo las autoridades catalanas comunicaban al Cónsul de la nación correspondiente que había estado esperando a los religiosos en la estación, que no podían garantizarle su vida y, en vista de ello, tuvo que huir.

(Naturalmente, en ninguno de los dos casos se persiguió ni se castigó a nadie). Cónsul de Noruega en Madrid (1936-37), Matanzas en el Madrid republicano, cap.7

Los paréntesis son míos

 
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