¿Votar en blanco es aconsejable? PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Bruno Perera   
martes, 28 de diciembre de 2010

ImageAntes de comenzar con mi explicación, ruego a alguien con mayores conocimientos que los míos, se digne en explicar en un artículo bien extendido y claro, todo lo relacionado con los votos en blanco, y si se les añade a los partidos mayoritarios o no. Gracias de antemano.

A seguir, cuento los síntomas de mi dolor de muelas.

Después de haber leído varias páginas en Internet acerca de la ley de D, Hondt, la Ley Electoral Española y varios artículos acerca de lo mismo, sólo puedo confirmar que estoy tan confundido como el más, porque lo que he hallado en lo mencionado no me ha dado una aclaración precisa. Cada artículo que he encontrado da su punto de vista, pero nadie con exactitud hace luz entre la oscuridad del enigma de los votos en blanco: si van para los partidos ganadores, o no. etc.

Por lo que conozco de lo que he leído, tenemos dos formas para votar en blanco.

La primera, es la de votar en las elecciones regionales o nacionales con el sobre sin papeleta, cual voto es aceptado por la Junta Electoral como (voto blanco computable), pero según lo que he leído por una parte, no se añade a ningún partido; es considerado (voto de castigo, no computable), y al final del escrutinio es tomado en cuenta como (voto nulo). Pero por otro lado, leo que los votos en blanco son añadidos a los partidos mayoritarios y que los votos en blanco desfavorecen a los partidos minoritarios.

Nota.  Para el Senado, (voto blanco), es aquel que se emite a través de un sobre con papeleta sin señalar la elección del senador o senadora; recibe el mismo tratamiento que el (voto blanco) para las elecciones regionales y nacionales, pero por el lío que hay en el sistema y la poca información que tengo, tampoco sé si se le añade a los partidos mayoritarios, o no, desfavoreciendo o no a los minoritarios.

http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D'Hondt

http://icon.cat/util/elecciones/

http://www.mir.es/DGPI/Normativa/Normativa_Estatal/Procedimiento_Electoral/lo05-1985.html


http://www.publico.es/30838/las-verdades-y-mentiras-de-la-ley-electoral

Entre tanto lío de (voto blanco), (voto nulo) y (voto blanco para el Senado); la segunda opción que he hallado, es la de votar en blanco con sobre y la papeleta del (Partido Ciudadanos en Blanco), cual está registrado en España como cualquier otro partido, pero con la diferencia de que prometen: no usarán los votos ganados para tomar poder, y si ganasen escaños, los dejarán sin ocupar como forma de protesta contra los partidos políticos que no han sabido gobernar democráticamente, con honradez. Etc.

SIGUEN DATOS TOMADOS DE WIKIPEDIA.

Ciudadanos en Blanco se autodefine como un movimiento ciudadano español que se presenta a las elecciones políticas españolas, y persigue que los votos en blanco en dichas elecciones sean computados de forma que si alcanzan los suficientes para obtener un escaño en el Congreso de los Diputados y en los respectivos autonómicos, este quede vacío.
Para conseguirlo han formado un partido político con el mismo nombre. El único objetivo del partido es conseguir que el voto en blanco sea computable, y salvo para aprobar la ley que lo haga, los representantes del partido dejarán vacíos los escaños que pudieran conseguir y devolverán sus sueldos, teniendo que comprometerse a ello por escrito para poder formar parte de las listas.
A día de hoy si se emite un voto en blanco actualmente no computará a la hora de repartir los escaños del Congreso, algo que se pretende que sí ocurra con los votos a favor de Ciudadanos en Blanco.
En cualquier caso, el apoyo electoral recibido hasta ahora para este partido político, es escaso, y está muy lejos del necesario para obtener algún escaño. Además, el partido está por fundar en varias provincias de España con lo que no siempre es posible votarlo si se desea. No obstante, según afirman en su "Justificación", cualquier persona interesada podrá presentarse por CeB con tal de que se comprometa por escrito a que su único punto de programa será que el voto en blanco sea computable y que en caso de ser elegido dejará el escaño vacío.
En las elecciones generales de 2008 obtuvo 13.999 votos a su favor.

CIUDADANOS EN BLANCO, SU JUSTIFICACIÓN TOMADA DE INTERNET.

“Ciudadanos en blanco” ha partido -y parte- de la oportunidad e incluso necesidad de fomentar y practicar el “voto en blanco” en las distintas convocatorias electorales.
El razonamiento común que en “ciudadanos en Blanco” nos hemos hecho es el siguiente:
En nuestra sociedad parece percibirse cada día con mayor amplitud un déficit de justicia y democracia en las instituciones políticas que produce en muchos ciudadanos rechazo de la política al uso y, con alguna frecuencia, rechazo del sistema político vigente, tal como está plasmado en las leyes y en la propia constitución; lo que les lleva, a la hora de las elecciones a los consistorios y a los parlamentos, a la abstención o el voto en blanco.
Para unos actúa como motivación de su postura la corrupción, demasiada frecuente, a su juicio, y no ejemplarmente castigada y que se acerca hasta los mismos aledaños del poder. (Corrupción hoy evidenciada con toda claridad a lo largo y ancho del país en la construcción y el urbanismo).

Para otros, es la ya crónica enfermedad del paro y del trabajo precario, amén de la exclusión social a que muchos están abocados cuando no han caído ya. Añádase la disparatada y aberrante espiral del precio de las viviendas que hipoteca toda la vida laboral de una persona.
Les mueve, asimismo, el desmantelamiento, por privatización, de determinados servicios públicos en sanidad, educación y trasportes, por ejemplo. Les inquieta la falta de atención a los problemas fundamentales de cara al futuro: contaminación y cambio climático, desertización, agotamiento de recursos no renovables, nuestra participación en las guerras exteriores y el armamentismo en que a través de la OTAN y la UE, entre otros organismos internacionales, estamos insertos.

Algunos -más bien, muchos- apuntan al déficit democrático como tal: listas cerradas en las candidaturas, estructura piramidal de los partidos políticos, opacidad de su financiación, obediencia de senadores y diputados al partido propio y no a los electores, búsqueda descarada del poder y el privilegio, abuso de las mayorías, etc.

Otros más, conscientes de que de hecho todos los pueblos y países estamos relacionados, no ven ni intención ni programas creíbles y eficaces para abordar los problemas de justicia, estrechamente vinculados a la viabilidad de la paz, que genera en el mundo la tremenda e injusta desigualdad entre ricos y pobres, entre integrados y excluidos.
Preocupa, en este sentido, la vinculación con organismos internacionales, comenzando con la Unión Europea, que generan ingente materia legislativa vinculante para nuestro país, pero nunca explicada con suficiencia y debatida con conocimiento de causa por los ciudadanos.

Un grupo numeroso de ciudadanos cree que el sistema legal vigente no ampara como es debido los derechos sociales y económicos de las personas, pueblos y colectividades; máxime, cuando se da, con apoyo de la legalidad, una defensa a ultranza de la propiedad privada ilimitada (véase, por ejemplo, el caso de las patentes farmacéuticas de tan negativa influencia entre los pobres) y de los derechos del sistema financiero (véase el añejo, pero sangrante, problema de la deuda externa). Resulta en este sentido paradigmática la dificultad de acceder hoy, en nuestro país y también en los de nuestro entorno, a una vivienda digna, a no ser hipotecando toda la vida laboral y, como consecuencia, la vida sin más (hipotecas a 30, 40 y hasta 50 años).

Todo este conjunto de razones -para unos, todas; para otros, algunas- hacen creer que es el sistema como tal el que debe reformarse y que los partidos políticos, tal como están estructurados, no pueden dar respuesta a las exigencias políticas y sociales de hoy. Y eso es lo que lleva a algunos a abstenerse en las elecciones y a otros -persuadidos de que la sola abstención puede ser tachada de irresponsable- al voto en blanco o a elegir la candidatura que, entre todas las propuestas, le parece la menos mala.

Evidentemente, “Ciudadanos en Blanco” opta por el “voto en blanco”, convencidos de que la mera abstención es objetivamente una dejación de responsabilidad. Cuando se nos convoca a manifestarnos sobre algo importante para la sociedad -y las elecciones lo son- nuestra respuesta debe ser clara y -así lo entendemos- la abstención no lo es; aunque, sin duda, ésta que entendemos como irresponsabilidad ciudadana deba preocuparnos a todos, pues es el síntoma de una atonía o fatalismo social de muchos que o desesperan de la posibilidad de que la sociedad pueda mejorar, o creen que sólo la subversión puede cambiarla, o que lo mejor es colocarse al margen y sacar el mayor provecho individual posible.

No ignoramos que muchas personas que se abstienen en las votaciones están tratando de construir al margen de las instituciones vigentes una sociedad mejor y más justa. En construir más allá e incluso por encima de lo existente estamos de acuerdo y en ello estamos también nosotros. Lo que nos atrevemos a recomendar a éstos, es que también, a través del voto en blanco manifiestan su desaprobación a lo existente, pues su simple abstención siempre resultara cuando menos confusa.

En cuanto a los que eligen “como mal menor” al a lo menos malo, solamente recordarles que situarse en esa zona de tibieza entre lo frío y lo caliente puede resultar “el mal mayor” pues colabora a perpetuar indefinidamente los fallos y deficiencias del sistema.
Partiendo, pues, de la convicción de que es el sistema como tal el que debe reformarse y que los partidos políticos, tal como están estructurados, no pueden dar respuesta a las exigencias políticas y sociales de hoy, el problema está en que, legal y constitucionalmente, el simple voto en blanco no resulta eficaz, al menos a corto plazo, para cambiar la forma de hacer política ni, por supuesto, las estructuras socio¬políticas; aun reconociendo la ingente y meritoria labor de concienciación que han llevado a cabo determinados grupos que han promovido sin descanso el voto en blanco desde muy sólidas razones.

Presentar un nuevo partido tampoco tendría sentido, pues los condicionamientos existentes le obligarían a entrar por el sistema en que están enredados los demás. Igualmente, proponer una nueva ley desde la iniciativa popular no parece poder llegar lejos; pues, aparte de la difícil recogida de medio millón de firmas, la ley propuesta habría de ser debatida por los menos interesados en que salga adelante.

Una salida imaginativa -y creemos que eficaz, como comienzo de un camino- es la del colectivo "Ciudadanos en Blanco". Este colectivo se ha constituido recientemente (apenas hace cuatro años) en partido político, pero atípico (un no-partido, dicen ellos), con una doble finalidad:
1°.- Impedir que los partidos que se presenten a las elecciones se apropien del voto en blanco y, hasta cierto punto, también de la abstención.
2°.- Dar una salida -volviendo eficaz el voto en blanco- a los votantes en blanco y a los que, a la hora de elegir entre los partidos existentes, se rigen por la regla del menos malo.
Por ello, llevan como punto único y exclusivo de su programa que se modifiquen las leyes correspondientes o se promulgue una nueva para que se computen los votos en blanco en igualdad de condiciones con los de las candidaturas, de modo que se dejen sin ocupar -queden vacíos- los escaños que, por el número de votos en blanco emitidos, pudieran corresponderles. Su lema es: POR UN VOTO EN BLANCO COMPUTABLE.
Mientras esa ley no se promulgue, “Ciudadanos en Blanco”, siempre que se presente a las elecciones (ya se presentó a las últimas correspondientes a la Asamblea de la Comunidad de Madrid, en las que obtuvo 10.000 votos y a las Generales para el Congreso y el Senado del país, con 40.000 votos a su favor), pedirá el voto para su formación, comprometiéndose a dejar vacíos los propios escaños que pudieran corresponderle.
Por lo demás Ciudadanos en Blanco se disolvería inmediatamente que la ley que solicita fuese aprobada; pues no tiene ninguna voluntad de poder.
De esta forma “Ciudadanos en Blanco” asume todas las razones de los votantes en blanco, que quieren profundizar la democracia, sin especificar ninguna ni hacerla suya en exclusiva. Únicamente pretende que se visibilice en los parlamentos la disconformidad de estos votantes que no se encuentran en pie de igualdad con los que votan a las demás formaciones políticas.
Otra cosa es que, iniciado este camino y caminado por él el espacio suficiente, no se alegren -que sí se alegrarán- de que aquellos que se sientan impulsados a ello den futuros pasos de propuestas concretas. Ahora dejan la pelota en el tejado de los partidos tradicionales por si, recibido este serio aviso, son capaces de cambiar de rumbo y votan la ley que se les pide.

Partimos de un hecho. Según el registro del Ministerio del Interior, son varios centenares los partidos políticos inscritos; en su mayoría lo que entendemos por partidos testimoniales. Incluso son abundantes los de ámbito exclusivamente municipal.
Comprendemos efectivamente (y no vamos nosotros a negar su legitimidad) que muchos grupos de ciudadanos, descontentos con el discurrir de la vida política, quieran, al margen de los partidos al uso, proponer, en las contiendas electorales sus puntos de vista y para ello constituyan partidos políticos haciendo hincapié en uno u otro punto programático para darle autenticidad a la democracia. Sin duda, estos grupos hacen una labor positiva como movimientos sociales, pues airean y ponen de relieve un conjunto de problemas reales y planteamientos distintos que generalmente ignoran o desprecian los “profesionales” de la política.
Sin embargo, entendemos nosotros, en orden a ser eficaces este proceder choca con dos enormes dificultades. Por una parte, el blindaje de los políticos al que ya nos hemos referido. Y, por otra, la inevitable atomización de grupos y tendencias debido a las diferentes razones por las que cada grupo se opone al actual proceder político. De ahí que “Ciudadanos en Blanco”, aun aceptando como válidas las razones de cada grupo, apueste por el voto en blanco sin más aditamentos y sin potenciar unas razones sobre otras. Confluimos y coincidimos con todos en el rechazo y eso es lo que expresa el “voto en Blanco Computable”; que se escuche al conjunto de los que no están de acuerdo. Lo cual no quiere decir que cada grupo, en campaña electoral y fuera de ella, no pueda y deba manifestar públicamente sus razones y propuestas; lo que, desde luego, enriquecerá enormemente la conciencia política de los ciudadanos. Pero lo que pedimos al ciudadano, a la hora de votar, es que, mediante “Ciudadanos en Blanco” manifieste su voluntad de que el voto en blanco, es decir, su rechazo responsable, sea “computable”. Se comprende así por qué “Ciudadanos en Blanco” no puede coaligarse con otros grupos que incluyen en su programa una lista de reivindicaciones o propuestas detalladas, pues nos veríamos obligados a no coaligarnos con otros grupos que también ofrecen propuestas concretas pero distintas de las de los anteriores. No es por desprecio a ninguno sino por respeto a todos. No podemos elegir; pues tendríamos que dejar fuera a muchos que también tienen sus razones válidas para el rechazo, y contentar a todos supondría elaborar un programa completo de acción política, y a eso por principio renunciamos para no caer en la trampa del sistema y para dejar, como venimos defendiendo, la pelota en el tejado de quienes se atreven a constituirse en “profesionales” de la política. Solo, pues, podemos coaligarnos con quienes en su programa lleven como único punto la reivindicación del “Voto en Blanco Computable”, aun cuando, repetimos, lo defiendan desde sus planteamientos y razones (Sólo rechazamos los planteamientos y razonamientos que justifiquen o defiendan la violencia o propugnen soluciones manifiestamente antidemocráticas). Con esta condición estamos dispuestos a unirnos en pie de igualdad a todos los que lo deseen. De otra manera sólo nos es posible caminar por nuestra cuenta hasta donde nos sea posible y hasta donde seamos comprendidos.

Donde realmente “Ciudadanos en Blanco” está abierto a todos es en la promoción y composición de sus posibles listas electorales. Cualquier grupo de ciudadanos de un municipio, de una provincia o de una autonomía puede presentar una lista como “Ciudadanos en Blanco” siempre que el “VOTO EN BLANCO COMPUTABLE” sea su punto programático (defendido, como ya hemos dicho, desde sus propios planteamientos), y “Ciudadanos en Blanco”, en cuanto partido político lo asumirá como propio.

Nota de Bruno Perera.
Unos de los problemas que en la práctica podrían surgir en el Partido Ciudadanos en Blanco, serían los siguientes: 1.Que quienes vayan en las listas y ganen los suficientes votos para ocupar un puesto político decidan desentenderse del partido y con la Ley en la mano tomen por su cuenta el poder que les correspondan. 2.¿Qué ocurriría en caso que el Partido Ciudadanos en Blanco ganase por mayoría?..¿No tomaría
poder?...¿Dejaría, un ayuntamiento, un cabildo, un gobierno autonómico, o el Estado sin rienda que los dirija?.. ¿Y en el caso de que Ciudadanos en Blanco después de saberse ganadores por mayoría no tomaran el poder, daría la Junta Electoral, en su caso y lugar, el poder al partido ganador más cercano?... There is the big question.

P.D. Analizando en profundidad lo que propone Ciudadanos en Blanco, y olvidándome de las malas intenciones que pudieran albergar algunos de sus miembros, y considerando que es una utopía que pudiesen ganar por mayoría en elecciones regionales o nacionales, salvo en pequeños municipios, que si podrían bien ganar; de todas maneras pienso que es buena idea lo que abogan, porque lo que tratan es conseguir que se acepte (el voto en blanco como computable), no como (un voto blanco computable que al final del escrutinio es considerado para favorecer a los partidos mayoritarios y desfavorecer a los minoritarios, o en su caso tomarlo como nulo), sino como exigen: que el (voto blanco se acepte de protesta computable) contra los políticos que mal gobiernan, sea por la razón que fuere.


Bruno Perera
Acerca del Autor:
Bruno Perera nació en Lanzarote, Islas Canarias el 17 de mayo de 1951. Es autodidacta, habla cuatro idiomas, ha viajado por casi todo el mundo y durante unos 15 años fue activista social en su isla. Desde hace unos 10 años reside en Austria en donde se dedica a diferentes labores y hobbies.
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