Estado de las autonomías, Estado sin control PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Nacionalismos
Escrito por Antonio Pavón Ortiz   
domingo, 16 de mayo de 2010

ImageSegún entendemos muchísimos ciudadanos, la actual situación política y de crisis institucional se debe  al fracaso del sistema autonómico, algo que ningún político profesional reconoce en publico, en privado sólo los decentes. 
 
En este sistema hay dos partes, no seria justo cargar sólo contra las autonomías o sus gobiernos, ya que integran este sistema –no nos equivoquemos–  dos partes: por un lado está el estado central, el gobierno de la nación, y por otro lado,  las comunidades autónomas y sus gobiernos regionales...

En algunos gobiernos autonómicos, se han cometido verdaderas tropelías, coacciones y chantajes al gobierno central, dependiendo del momento en que se encontraba el gobierno de la nación, y de la coyuntura política, leyes a aprobar en las Cortes, presupuestos del Estado y demás cambalaches (y todo ello debido al sistema electoral español). 

Las autonomías tienen demasiado poder y excesivas competencias, tanto que queda la impresión de que somos 17 países diferentes, con normas distintas en comercio, en educación, en sanidad, en policía, en defensores del pueblo –¿cuántos pueblos hay en España (según la Constitución, uno)?–, incluso en caza. Sólo les falta fraccionar  la Justicia que es el tuétano del Estado de Derecho, pero también lo conseguirán los nacionalistas mediante sus estatutos. 

La designación de los  miembros del Tribunal Constitucional, el Fiscal General del Estado, los Magistrados del Consejo General del Poder Judicial, se produce por los partidos mayoritarios. Sin embargo, el nombramiento de cargos judiciales no puede estar ligado a decisiones políticas, ello va contra la independencia del poder judicial. Por lo tanto, modifiquemos la Constitución hacia una verdadera división de poderes, que ayude a solventar  la crisis institucional.  

También  los nombramientos gubernamentales en del Ministerio Fiscal son  graves y va contra la independencia, ya que en su ejercicio a veces –parecen solo parecen– seguir instrucciones del gobierno de turno. El poder ejecutivo al controlar a los fiscales, desnaturaliza la función  del Ministerio Fiscal cuando, por el principio acusatorio, estos  deberían actuar con el mismo rigor contra un ciudadano de a pie o contra  miembros de la clase política del gobierno o de la oposición. Como letrado en ejercicio, a veces me admiro de la velocidad de la justicia en determinados asuntos mientras que en otros se eterniza. 

El Estado autonómico y sus estructuras crean una inmensa burocracia, duplicando y triplicando funcionarios, solapando competencias y complicándole la vida al ciudadano de a pie, que sólo pide trabajo y libertad. 

Por descontado, el gasto necesario para hacer rodar toda esa burocracia inmensa e interminable, esta dejando al ESTADO en insolvencia, en tiempos de vacas flacas,  en situación de déficits galopantes y de muy difícil equilibrio. Esto es un desastre  que será pagado por las futuras generaciones de ciudadanos. 

Falta coordinación, y lealtad entre el gobierno central y los autonómicos, evitemos solapamiento de competencias y la creación de órganos inútiles y superfluos, sólo para llenar el ego de algún presidente autonómico, embajaditas, servicios nacionales de esto y de lo otro. Y cuántos más inútiles... 

Necesita la nación un PACTO   DE ESTADO AUTONÓMICO en el que se discutan lealmente competencias cedidas, valoraciones, funcionarios duplicados o necesarios, números y servicios prestados, qué competencias deben ser estatales, que se hace con los funcionarios que sobren y, si es el caso, que las autonomías todas o algunas de ellas, una vez estudiado el tema en profundidad, devuelvan competencias al estado central –si es preciso–. 

Pero la clave de todo esto no la tienen las autonomías sólo, también en grado sumo el responsable es el ESTADO o el gobierno de turno, que se dejado llevar por los cantos de sirena de los poderes autonómicos y, como no es correctamente político para sus aliados –antes fue el PP y ahora el PSOE–, ha renunciado de hecho a competencias que tenían asignadas incluso por la Constitución, un sólo ejemplo: la Alta Inspección de la Enseñanza. No ha hecho nada frente a los poderes autonómicos en la educación, no ha vigilado y rectificado  los contenidos educacionales. 

No denunciemos sólo a las autonomías, hagámoslo con el gobierno central y su gobierno de turno, que no ha querido –o sabido o atrevido a– organizar la defensa del Estado, conduciéndonos a todos a una situación ingobernable e insoportable, en quiebra o concurso –económicamente hablando–,  tragando con la deslealtad  de las instituciones que ellos mismos según la CONSTITUCION ESPAÑOLA deben dirigir:

Articulo nº 97 “El gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes”. 

Hace falta que el gobierno asuma en sus competencias la coordinación, la dirección y tutela económica y política de la nación o de lo que queda de ella. Pues, si no es así, el futuro de las nuevas generaciones está apuntando a la desesperación y al fracaso. Recordamos: en España hay más paro juvenil que en el resto de Europa. 

Ese futuro gobierno de España se ha de posicionar ya desde los programas políticos de los partidos que se ha dado en llamar ‘nacionales’, los nacionalistas ya sabemos que van en dirección contraria se dedican  a desmantelar el Estado, es su único y declarado objetivo, y eso ya no le extraña a nadie. 

Señores asesores  de los partidos esto que expongo –en mi modesta opinión– es lo que quiere la mayoría del pueblo español y de su ciudadanía, incorpórenlo, anúncienlo, defiéndanlo, e intégrenlo en su filosofía política para las próximas elecciones. 
 

Esta otra crisis, que no se parece a la del 98, nos conduce  a la cola de las naciones modernas y productivas que ya han salido de la famosa crisis. (Me cuenta un amigo francés, abogado, que en su país, las constructoras de barcos y de aviones, no dan abasto en su producción, que los jóvenes tienen empleo, y yo pienso: ¡qué envidia de un país que trabaja y produce, comparado con el nuestro, discutiendo y discutiendo cosas etéreas y entelequias, mientras los de nuestro entorno –ya no les hablo de Alemania– trabajan y producen!). 

Los valores democráticos y la lealtad democrática también nos pueden ayudar a salir de la crisis económica. Por eso, es más importante sanear e higienizar la democracia que ganar unas elecciones. Porque, siguiendo por este mismo camino, nos deslizamos inexorablemente hacia la decadencia: la pobreza económica y una crisis moral y de valores sin paliativos  …………………………… QUÉ PAÍS. 
 
 

Antonio Pavón Ortiz
Acerca del Autor:
Nacido en Loja (Granada) 1951, aunque residente desde esa fecha en Barcelona. Licenciado en Derecho por la U.B. Abogado generalista y titular de Bufete Pavón en la ciudad de Barcelona .
Leer Más >>
 
< Anterior   Siguiente >

Libros recomendados

"Figuras y paisajes políticos de la España del XIX ", de Fernando Álvarez Balbuena

Boletín AL

Suscríbase a nuestro Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

AL en su Móvil/PDA

http://movil.asturiasliberal.org

Sindicación