 El libro persa “ De los mil mitos” o “ Hezar-Afshana” (“ Heazar-o- hiabshaab” en persa clásico), contiene, entre otros, un grupo de historias o relatos, más o menos divertidas, entretenidas, pero siempre con un trasfondo que no se diluye solamente en la época en que escribió. Su origen se extiende desde el siglo IX al XVI, y su aplicabilidad parece adecuarse a la actualidad en muchos casos. Una de estas aplicaciones a la actualidad es la del relato de “Las mil noches y una noche”, o “Alf-Layla wa-Layla” en árabe clásico).
Cuenta la leyenda de este relato que el Sultán persa Shariarh había sorprendido en adulterio a su esposa favorita, ordenando, de inmediato, su decapitación. En venganza, adquirió la nefasta costumbre de contraer matrimonio cada día con una de las concubinas, a la que ordenaba decapitar en la noche de bodas, antes de que amaneciera. La noche en que el Sultán contrajo nupcias con la bella Dunyazaad, hermana de Sherezade, esta solicitó al Sultán poderse despedir de Dunyazaad. La hermosa Sherezade entró en la cámara del Sultán y comenzó a contarle un cuento durante lo que restaba de noche. Esto mantuvo despierto al Sultán y, cuando amanecía, como no se había terminado el cuento, le indicó al Sultán que había amanecido y que en la noche siguiente continuaría con el resto del cuento. El Sultán accedió y Sherezade se presentó nuevamente en la cámara del Sultán para terminar el cuento, cosa que hizo y, como premio para el Sultán, comenzó un nuevo cuento que, al igual que la noche anterior, no concluyó cuando comenzó el amanecer, prometiéndole que la noche siguiente continuaría el cuento hasta terminarlo. Y efectivamente, Sherezade terminó el cuento la noche siguiente y comenzó otro nuevo, y así un día y otro, mes tras mes y año tras año. Al cabo de mil y una noches de similar actuación de Sherezade, el Sultán había tenido con ella tres hijos, siéndole perdonada la vida a la cuentista y a su hermana. Hoy día, el Señor Rodríguez Zapatero ha adquirido la personalidad de Sherezade. Una y otra vez embauca a los españoles crédulos con el final de la crisis económica, alegando que esta terminará “en pocos meses”. Pasan esos “pocos meses” y la crisis no ha terminado, sino que, muy al contrario, se ha empeorado. Promete la creación de dos millones de puestos de trabajo “para el año próximo” y llega este y la promesa no se ha cumplido, sino que, nuevamente, se traslada al año siguiente. El Señor Rodríguez, aparte de otros síndromes que le han venido imputando voces más doctas, se encuentra poseído, igualmente, del denominado “Síndrome de Sherezade”, es decir, el de perpetuarse en un cargo, empleo o puesto de trabajo, a fuerza de trasladar la solución del problema “a mañana”, al “mes que viene” o “al año próximo”. Mariano José de Larra lo podría llamar también “Síndrome del vuelva Vd. mañana”. ¿O no? |