Madrid y los JJOO PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Honorio Feito Rodríguez   
domingo, 04 de octubre de 2009

ImageLa decepción general que ha provocado la designación olímpica para 2016, el pasado viernes en la capital danesa, me ha pillado en Logroño. Minutos antes de que el presidente del COI echara el jarro de agua fría, discutía yo la necesidad o no, para Madrid, de organizar un evento de tal naturaleza. Ya se que no es fácil ir contracorriente, pero sigo sin ver la necesidad, para una ciudad como Madrid, de convertirse en centro del mundo del deporte (esto es un decir, naturalmente) y no me queda claro a quien beneficia. Ignoro qué argumentos mueven a los componentes del Comité Olímpico Internacional a elegir una ciudad en lugar de otra,  ignoro si existe un procedimiento de rotaciones, si es el mensaje, nada subliminal por otra parte, o si es el video que muestra el trabajo realizado por una ciudad, trabajo que los miembros del COI comprueban con sus visitas a las sedes candidatas, para desarrollar un evento tan mediático como unos Juegos Olímpicos y, tras un breve análisis, aún entiendo menos esta locura de organizar unos juegos.

Por ejemplo, si los miembros del Comité se deciden para la elección por el sistema de rotación, siento decir que la delegación española, que ansiaba traer los JJOO para Madrid en 2016, ha cometido un tremendo error de estrategia, pues si cada vez eligen a una ciudad de un continente y esta vez no tocaba a Europa qué demonios hacíamos allí. Los responsables deberían haber dejado pasar esta vuelta para volver a presentarse en la siguiente, en la que supuestamente vuelve a estar Europa en el bombo. 

En segundo lugar, si los que han decidido se han dejado llevar por un mensaje claro, repito, nada subliminal, que es lo que parecen deducir los que están en esto, no cabe duda que Río ha sabido hacerlo bien. Lula ha dicho que se lo merecen –argumento que no comparto, porque se lo merecen tanto como los madrileños, los de Chicago o los de Tokio, pero Lula -¡ay!, puro llanto de emoción- ha dicho además que ellos representan a América del Sur, lo que tampoco comparto, porque comparar Brasil con Bolivia, Ecuador o Guatemala, por ejemplo, es algo impropio del sentido común. Brasil es un gigante mal alimentado, que muestra una gran potencia pero que no sabe dosificar su fuerza y, a veces, parece quejarse de flato. Cuando recupere su salud, emergerá como el gran gigante que es y eso aún le separará más de los países antes citados, y de otros de su entorno y de otros continentes. No sé si dejaran de bailar samba para convertir su proyecto, que dicen aún virtual, en realidad pero si no lo consiguen, los miembros del COI se habrán lucido una vez más.  

Para que nadie se equivoque, deseo que Río de Janeiro organice unos grandes juegos y que esa explosión de alegría, que caracteriza a los brasileños, se transmita a todo el mundo. 

El tercer argumento que se supone que los miembros del COI deberían tener en cuenta se refiere, claro, a cómo una ciudad candidata, que aspira a organizar unos juegos, va configurando la infraestructura para esa celebración, de cómo tornará parte de ella en otros usos para sus ciudadanos cuando todo termine –todo son apenas tres semanas- y de cómo sus habitantes participan tanto en la realización de muchos de estos trabajos así como del entusiasmo con que recibirán los Juegos, cuando llegue la fecha de inicio. Aquí, aunque siempre he sido frío sobre este asunto, creo que Madrid ha conseguido ser la mejor candidata, aunque los miembros del COI no lo tuvieran en cuenta. Por eso mi despiste. 

No compartí  el entusiasmo previo y no comparto la decepción consiguiente por la sencilla razón de que no veo, repito, la necesidad para Madrid de un acontecimiento de esta magnitud. Los Juegos, en mi modesta opinión, u otros eventos similares, van bien para ciudades de países en vías de desarrollo, países y ciudades que no habiendo alcanzado un desarrollo pleno, necesitan demostrar al mundo que son capaces de hacerlo y de hacerlo bien. Madrid es una ciudad que está, o debería estar, por encima de este reto. Tras la presentación, el viernes pasado en Copenhague, mi sorpresa ante una pregunta y ante su respuesta correspondiente. La pregunta vino del príncipe de Mónaco, que es para echarse al monte, y la respuesta del mismísimo alcalde de Madrid. La pregunta fue qué va a ser de la villa olímpica cuando terminen los Juegos, y la respuesta fue que dedicarán una parte importante –no recuerdo ahora el porcentaje- a viviendas sociales, algunas de ellas para los propios deportistas y sus familias. 

Reflexión: Si para que algunos madrileños puedan optar a una vivienda de carácter social hay que organizar unos Juegos Olímpicos aún entiendo menos todo este absurdo montaje de los Juegos. Una ciudad colapsada por las obras, una sociedad acribillada por los impuestos; miles de negocios que se cierran a diario, miles de personas que se van al paro… y ¿estamos pensando en organizar unos Juegos Olímpicos?. Que me lo expliquen… ¡Ah!, pero sin demagogias, que alguien me diga en qué se van a beneficiar los madrileños si algún día organizan unos Juegos Olímpicos, al margen del tema mediático y cuanto dinero nos va a costar seguir invitando al príncipe Alberto y a sus coleguitas a visitarnos para seguir alimentando la esperanza.


Honorio Feito Rodríguez
Acerca del Autor:

Periodista nacido en Meras (Valdés).Ha escrito varias novelas. Ha ganado el premio del Banco Hispano Americano con “Los Invitados (1983). Ha escrito la biografía  “Evaristo San Miguel, la moderación de un exaltado”.

Actualmente tiene en imprenta un libro sobre los asturianos en el Congreso y en el Senado.

 
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