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Colaboraciones - Piensa en Liberal
Escrito por Jonathan Huerga   
domingo, 28 de octubre de 2007

Al Gore dijo en Asturias, al recoger su premio Príncipe, que habría que cerrar centrales térmicas. A más de un sindicalista se le heló la sonrisa, a más de un partidario de la energía nuclear se le alegró la pestaña y más de un empresario industrial se está pensando irse a China, que aún tiene más permiso que nadie para quemar combustibles fósiles y producir energía barata.
Al Gore, político derrotado en las elecciones de diciembre de 2000 por el actual presidente, G. Bush, se encuentra en la cima de la popularidad a cuente de subirse a la ola del nuevo “paradigma científico”, que decía T. Kuhn o el “programa de investigación científica”, de Imre Lakatos. Bajo cualquiera de estos dos planteamientos se podría hacer una crítica al pensamiento dominante en la cuestión del manido “calentamiento global”, pero adoptaré el enfoque histórico.
El núcleo del pensamiento científico dominante es que la Tierra está calentándose y que esto es debido, esencialmente a la acción productiva del hombre y sus emisiones de CO2. La verdad acerca de lo primero lleva a los Al Gore, ambientalistas y Naciones Unidas a confirmar acientíficamente lo segundo. Image
Lo cierto es que el planeta está calentándose desde los ochenta y los noventa, pero lo es, igualmente, que en los sesenta y setenta se enfriaba y eso estaba lanzando predicciones acerca de un enfriamiento global. Por aquellas fechas, el modelo explicativo al enfriamiento era el que siempre se mantuvo y que sería razonable considerar también hoy: el flujo de manchas solares. La mayoría de los científicos consideraban un mal el enfriamiento y un bien el calentamiento.
¿Cuál fue el momento clave?. A mediados de los ochenta el gobierno conservador de Margaret Thatcher luchaba contra los sindicatos del carbón. Su apuesta era cambiar el modelo energético y liquidar a la izquierda sindical como fuera
Quotation Su apuesta era cambiar el modelo energético y liquidar a la izquierda sindical como fuera Quotation
. Y ese “como fuera” incluyó poner encima de la mesa de la comunidad científica británica millones de libras para demostrar que el CO2 de las centrales térmicas podría calentar la atmósfera, el planeta y traer, así, desastres sin número. No había evidencias, pero sí dinero. Y detrás de las subvenciones de la señora Thatcher llegaron los estudios que “demostraban” la relación entre CO2 y calentamiento. Detrás de los estudios, los grupos ecologistas percibieron una nueva y definitiva causa contra el progreso, tanto más potente cuanto menos base científica tenía. Y, como hoy vemos, detrás de los ecologistas llegaron los que entrevieron un motivo para atacar al capitalismo y a la economía productiva.

Jonathan Huerga
Acerca del Autor:

Pequeño empresario de Avilés. Licenciado en Ciencias Políticas por la UNED, combina sus tareas profesionales con comentarios políticos desde una perspectiva “libertariana”.

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