Capitalismo a ultranza PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pablo L. Torrillas   
miércoles, 16 de abril de 2008

Joaquín Salvador Lavado, “Quino”, el creador de “Mafalda”, ha declarado en una entrevista, con motivo de la publicación de “La aventura del Comer” (Lumen), que “el hambre es una de las barbaridades del capitalismo a ultranza”.

Y ya está. El análisis como ven no puede ser más simple y más escueto. Forma parte del pensamiento único echarle la culpa de todo al capitalismo, al liberalismo. Suben los impuestos por el capitalismo, nunca por el socialismo. Baja el precio de la vivienda por el socialismo, sube por el capitalismo, y suma y sigue. El capitalismo es el culpable de todos los males, sin pararnos a pensar que capitalismo es libre mercado y que libre mercado implica libertad, aquella que es robada al ciudadano en muchos países socialistas, comunistas, pongamos por caso a Cuba.

Con el tema del “hambre” es donde el pensamiento único tiene todas las de ganar pues se posiciona tocando directamente al corazoncito de los hombres y mujeres ya que, ¿quién es el culpable del hambre en el mundo? Pues como piensa D. Quino, el “capitalismo a ultranza”.

Los liberales defendemos el capitalismo porque creemos en el libre mercado, en que cada uno emplee sus recursos en aquello que más satisfacción le reporte

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, en que haciendo uso de la libertad es como libremente podemos elegir en el mercado, en que si el producto X no me reporta satisfacción y encima su precio es elevado, tengo la libertad, por estar en el libre mercado, de acceder al producto Y que me reporta más satisfacción y encima lo encuentro a un precio más barato.

Pero volviendo al hambre, el señor Quino se olvida de una cosa y es que en aquellos países donde se ha pasado de una política económica basada en el socialismo a otra política basada en el capitalismo, -¿adivinan?- pues que sus ciudadanos han pasado a tener menos hambre y mejor calidad de vida.

China es un buen ejemplo de hipocresía, mantiene el marxismo-maoísmo como ideario político y “flirtea” con el capitalismo como política económica enriquecedora de un país donde la población va dejando poco a poco de pasar hambre pero que, gracias al maoísmo imperante, los chinos siguen sin contar con los derechos civiles más fundamentales, y por supuesto no conocen lo que nosotros, en EE UU o Europa, entendemos por Libertad.

 
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