Tiempo de espionaje PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Personal
Escrito por José María Fernández Gutiérrez   
miércoles, 07 de abril de 2010

ImageMaría Dueñas, profesora de Filología inglesa en la Universidad de Murcia, es autora de una magnífica novela titulada “El tiempo entre costuras”. Sigue un párrafo (p. 340) para que puedan saborear su prosa:
 
“Ambos éramos conscientes de que el día más inesperado él tendría que irse, de que su presencia en mi mundo no era más que un tránsito provisional. A pesar de esforzarme por deshacerme de ellas, las cicatrices que me dejó Ramiro tenían aún forma de costurones; no estaba preparada para volver a sentir el desgarro de una ausencia. Nos atrajimos Marcus y yo, sí, mucho, y no faltaron ocasiones para que aquello se convirtiera en algo más. Hubo complicidad, roces y miradas, comentarios velados, estima y deseo. Hubo cercanía, hubo ternura. Pero yo me esforcé por amarrar mis sentimientos; me negué a avanzar más y él lo aceptó. Contenerme me costó un esfuerzo inmenso: dudas, incertidumbre, noches de desvelo. Pero antes que enfrentarme al dolor de su abandono, preferí quedarme con los recuerdos de los momentos memorables que juntos pasamos en aquellos días alborotados e intensos. Noches de risas y copas, de pipas de kif y partidas ruidosas de continental. Viajes a Tánger, salidas y charlas; instantes que nunca volvieron y en mi depósito de recuerdos atesoré como memorias del fin de una etapa v el inicio de nuevos caminos.” 
Es sólo un texto sobre la lucha despiadada entre la razón y los afectos en las personas, pero no es, a pesar de su importancia, el eje de la narración de “una novela de las de antes, de las de siempre, de las de casi nunca… Madrid, Tánger, Tetuán, Lisboa, una modista beautifful and dammed lanzada a la aventura, al amor y al desamor, a la guerra y a la paz, y un mundo de espías, de fugitivos, de impostores, de outsiders, de sueños, frustrados o no, y de todo el perverso encanto de lo que el tiempo definitivamente, se llevó… Adictiva, apasionante, arrolladora”, según Sánchez Dragó. Y no exagera. Porque es una de las buenas novelas que he leído últimamente, porque su autora sabe narrar, sabe atrapar al lector; porque no deja cabos sueltos y porque el lector disfruta de una prosa correcta, exquisita. Porque al lado del texto trascrito nos encontramos con otros radicalmente distintos, pero igual de interesantes e igualmente necesarios si uno quiere tener conciencia de nuestro pasado histórico y de nuestros posibles errores para rectificar, si es que sabemos hacerlo en España. Así, en la p. 45 leemos: 

“E1 mundo ha cambiado mucho, Dolores, ¿no lo ves tú? Los obreros ya no se conforman con ir a la verbena de San Cayetano y a los toros de Carabanchel como canta la zarzuela. Ahora cambian la burra por la bicicleta, se afilian a un sindicato y, a la primera que se les retuerce el colmillo, amenazan al patrón con meterle un tiro entre las cejas. Probablemente no les falte razón, que llevar una vida llena de carencias y trabajar de sol a sol desde que le salen a uno los dientes no es del gusto de nadie. Pero aquí hace falta mucho más que eso: con levantar el puño, odiar al que tienen por encima y cantar La Internacional van a arreglar poco; a ritmo de himnos no se cambia un país. Razones para rebelarse, desde luego, tienen de sobra, que aquí hay hambre de siglos y mucha injusticia también, pero eso no se arregla mordiendo la mano de quien te da de comer. Para eso, para modernizar este país, necesitaríamos emprendedores valientes y trabajadores cualificados, una educación en condiciones, y gobiernos serios que duraran en su puesto lo suficiente. Pero aquí todo es un desastre, cada uno va a lo suyo y nadie se ocupa de trabajar en serio para acabar con tanta sinrazón. Los políticos, de un lado y del otro, se pasan el día perdidos en sus diatribas y sus filigranas oratorias en el Parlamento. El rey bien está donde está; mucho antes tendría que haberse marchado. Los socialistas, los anarquistas y los comunistas pelean por los suyos como tiene que ser, pero deberían hacerlo con sensatez y orden, sin rencores ni ánimos desatados. Los pudientes y los monárquicos, entretanto, van escapando acobardados al extranjero. Y entre unos y otros, al final vamos a conseguir que cualquier día se acaben levantando los militares, nos monten un estado cuartelero y entonces sí que lo vamos a lamentar. O nos metemos en una guerra civil, nos liamos a tiros unos contra otros y terminamos matándonos entre hermanos.” 

Profética la novela porque como se sabe efectivamente terminamos a tiros entre hermanos. Y probablemente profética de lo que está haciendo ahora con nosotros Zapatero que ha conseguido que no haya una patria común para los españoles, que España sea para unos lo que hemos ido construyendo entre todos durante siglos, pero para otros un país al que se odia, con un idioma, el español, que sirve para desterrarlo de la enseñanza y para que los que lo hablen sean objeto de multas. La España cainita. Gracias al gobierno de Zapatero. Gracias, señor. 

La trama de la novela podría resumirse así:

La modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses previos al alzamiento, arrastrada por el amor alocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante y allí es víctima de una traición y queda sola y abandonada. Sin recursos y acuciada por la policía y las deudas se traslada Tetuán, capital del Protectorado español en Marruecos. Forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y vidas peligrosas. A partir de entonces, con la guerra civil española concluida y la europea a punto de comenzar, el destino de la protagonista queda ligado a un nuevo taller de costura en Madrid, a su inconfesado trabajo como espía y a la relación con un puñado de personajes históricos entre los que destaca Juan Luis Beigbeder, ministro de Asuntos Exteriores del primer franquismo.  

Como se ve, amores, odios, intrigas, guerras, relaciones diplomáticas, puñaladas por la espalda, encuentros y desencuentros, guerras, historia e historias y mundos convulsos. Un mosaico de asuntos bien entrelazados, magníficamente contados y con una estructura de composición en la que no queda nada suelto. Por ejemplo, de la madre de Sira se habla al principio de la novela, después el lector piensa que nunca sabrá nada de ella, pero al final termina siendo uno de los ejes de la narración y sabemos cuál fue su destino. Lo mismo sucede con el padre de Sira. Y así sucesivamente, hasta dejar atados los cabos de la historia que se convierte así de historia narrada en historia de los acontecimientos acaecidos y relacionados con la España de unas décadas cruciales del siglo XX.

      Novela esencial hoy.


José María Fernández Gutiérrez
Acerca del Autor:
Catedrático de Lengua Española de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona
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