Historias de locos PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Personal
Escrito por José María Fernández Gutiérrez   
viernes, 17 de diciembre de 2010

ImageEl profesor Sergio Constán acaba de publicar en “Renacimiento”, “Biblioteca de Rescate”, un libro de relatos (cuentos) del escritor sevillano Miguel Sawa (1866-1910), hermano del archifamoso bohemio Alejandro Sawa. El libro se titula “Historias de locos” y por él desfilan una sarta de personajes lunáticos que le dan al lector la oportunidad de practicar un ejercicio de disección psicológica y de adentrarse en los registros de la literatura “fin de siècle” con referentes como Poe y Maupassant.

Bienvenido el rescate, la recuperación de la memoria y de los hitos literarios.

      “La firmeza intelectual de Miguel Sawa (lo dice Sergio Constán en la p. 20 de su Introducción al libro) encajaba de pleno con el lema de aquella mordaz publicación, luciente frontispicio en cada uno de sus ejemplares: «Este periódico se compra, pero no se vende». Siendo así que sus convicciones no dejaban de aflorar ante cualquier situación: no dudó en manifestarse en protesta contra un asesinato atroz, el cometido sin pudor por la policía sobre aquel hombre que en mala hora silbó al general Martínez Campos (aquello le costó ser encarcelado junto al resto del Consejo de Redacción de El País, el 11 de febrero de 1896); dos años más tarde, su iniciativa de recoger firmas para enviar un mensaje de adhesión a Émile Zola, con motivo del affair Dreyfus, se reconocería igualmente como un acto encomiable. El autor de Nana le escribiría por ello una carta de agradecimiento.”

      El periódico que “se compra, pero no se vende” era el semanario de tendencia y orientación republicana “Don Quijote” y su director: Miguel Sawa. Casi como ahora, que un siglo después, la mayoría de la prensa española “se vende” al poder, al gobierno y a la teta que más da. Sigue pendiente la regeneración del país.

      Muy de su época (la de M. Sawa) fueron la bohemia, el activismo político que va desde el socialismo al republicanismo y, por supuesto, el anarquismo; pero tal vez el rasgo que más se pasa por alto al hablar de este período y de su literatura sea el de la autenticidad u honestidad personal en las cuestiones políticas. Por eso, creo, reaccionó, como lo hizo, Sawa en el caso Dreyfus. Hoy, por el contrario, son excepción los que reaccionan y denuncian los desmanes del poder y los que tratan de aclarar oscuros y sangrantes sucesos como el atentado del 11M o lo que se conoce como el “chivatazo del far Faisán”: cloacas de la política y los políticos actuales a los que sólo parece preocupar el pesebre y cloacas de un periodismo sumiso. Nada que ver con la literatura de hace un siglo, para desgracia nuestra. Nada que ver porque desapareció la bohemia, el socialismo de verdad y, sobre todo, el anarquismo y una sociedad sin los ingredientes de pluralidad política y de pensamiento es una sociedad enferma y si, encima, no hay periodismo que lo denuncie estamos como estamos hoy.

      El protagonista del primer cuento de los que integran el libro de Sawa (el primer loco) se llama Judas y se expresa en estos términos, p. 40: “—Ya le he dicho a usted —concluyó— que no tengo amigos. Los hombres me inspiran un profundo desprecio. Odio, mejor. Pero usted, sin saber por qué, me ha sido simpático. Tiene usted cara de bueno y de inteligente. Así como yo me parezco al discípulo traidor, usted se parece al Maestro sublime. Y yo necesito, para salvarme, sentir algún afecto noble, amar a alguien, tener un amigo siquiera...”

      El protagonista, Judas, el traidor por antonomasia, y en el cuento el loco, odia a los hombres, pero necesitaría redimirse del odio: sin duda un drama interno.

      El protagonista (los protagonistas) de la política española de hoy, en principio, son personas cuerdas y teóricamente no odian a los ciudadanos de su país, pero les desprecian porque les importa un bledo que estén parados y pasen hambre si ellos viven en la abundancia y en el lujo. Son peores que el loco Judas y es que, vuelvo a lo mismo, hemos progresado poco o nada. España no se ha regenerado. Aquí siguen gobernando los fantoches.

      El cuento es, por lo tanto, un ejercicio de disección psicológica, un aldabonazo, por la transferencia a los hábitos y contra los gobernantes de hoy; y un retazo de lo que fue la literatura de creación en los primeros años del siglo XX.


José María Fernández Gutiérrez
Acerca del Autor:
Catedrático de Lengua Española de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona
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