Imperialismo lingüístico PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Nacionalismos
Escrito por Ramón Sordo Sotres   
lunes, 16 de noviembre de 2009

ImageUno de los disparates más grandes que lastran desde hace decenios la vida social en España consiste en que las lenguas regionales no sólo se fomentan donde se hablan sino también en otros territorios donde no se escuchan desde hace siglos o, simplemente, en ellos jamás se hablaron. Esta grotesca situación viene amparada por la desdichada constitución de 1978, en cuyo artículo 3º, apartado 2º, se proclama que esas lenguas serán oficiales, junto con el castellano, en las Comunidades Autónomas respectivas y no, como debería ser, solamente donde se hablan; con ello se perpetran desatinos como los siguientes:

1) La lengua valenciana es autóctona únicamente en el este y el centro de la comunidad de Valencia pero también es cooficial y se promociona en comarcas del oeste de la región en las cuales nunca se habló o no se habla desde hace siglos.

2) En el extremo occidental de Vizcaya el vascuence es cooficial con el castellano pero la lengua vernácula de esa comarca es, desde hace unos 2.000 años, un romance que hoy día es el castellano pero hasta hace poco tenía más bien rasgos cántabros o montañeses, que aún queda alguno. Considero absurdo hacer aprender el eusquera, un idioma que cada vez habla menos gente, a vecinos de lugares donde no está probado que se oyera alguna vez, con la consecuencia de que decenas de miles de personas van a pasarse años aprendiendo un eusquera macarrónico en el que no se van a expresar nunca de verdad, salvo en exámenes laborales, y ello mientras se extingue lo más viejo de la lengua de siempre.

3) En las provincias de León, Zamora y Salamanca, unas miles de personas hablan aún el asturianoleonés [que allí llaman, meramente, leonés], pero hay quien pretende hacerlo cooficial en todo el territorio de esas tres provincias, en cuyo 90% dicho asturianoleonés ya está extinguido, en muchos municipios desde hace siglos. Esa pretensión expansionista es, sin duda, una de las razones por las que la mayoría de la población leonesa no quiere aprobar medidas de protección del leonés.

4) En el valle de Arán, que es uno de los lugares donde mejor se conserva el occitano, lengua de gran importancia en la historia de Europa, también se fomenta, además del aranés [el dialecto local de dicho occitano], el catalán, que qué necesidad tendrá de extenderse en un pequeño territorio que no es el suyo. Pero el colmo es que el aranés pertenece a la variante gascona del occitano, dialecto —hay quienes lo consideran una lengua— que, debido a que se trata en su origen de un romance hablado por una población vascohablante, es mucho más interesante que el catalán, desde el punto de vista de la historia de las lenguas: la triste realidad es que los falsos defensores de las lenguas antiguas están contribuyendo a aniquilar una de las más arcaicas de Europa.
 
Todo esto tiene como consecuencia que se emplean ingentes recursos en intentar extender las lenguas regionales españolas en territorio ajeno a ellas, con notables perjuicios para millones de personas que nunca las van a considerar propias sino que, por el contrario, las van a acabar odiando. Esos medios desperdiciados deberían destinarse a las zonas donde sí son vernáculas esas lenguas, y para las personas que sí desean expresarse en ellas.


Ramón Sordo Sotres
Acerca del Autor:
Licenciado en Historia, Geografía e Historia del Arte, lleva publicados 16 libros sobre la cultura autóctona del norte de España. Nacido en 1961 en Llanes, sigue viviendo en dicha villa
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