Denaes frente al ultraje secesionista PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Nacionalismos
Escrito por Ignacio de Saavedra Lage   
sábado, 16 de mayo de 2009

Image Hace escasas horas se ha hecho público el anuncio de que la Fundación Denaes, para la Defensa de la Nación Española, emprenderá acciones legales contra Esait y Catalunya Acció.  Estas dos asociaciones, que subsisten gracias a la financiación pública, fueron las organizadoras del sonoro abucheo que convirtió en imperceptible susurro el Himno de España en los prolegómenos de la final de la Copa de Su Majestad el Rey el pasado 13 de mayo. Concretamente, la Fundación Denaes, de la que siempre me he sentido orgulloso como miembro y respaldado como español, encuentra motivos jurídicamente válidos en torno a que aquellos comportamientos supusieron un ultraje contra la Nación española y sus símbolos. Basta buscar el artículo 543 del Código Penal para darse cuenta de que ambas asociaciones deberían, al menos, ir rompiendo las huchas para buscar fondos con los que hacer frente al posible fallo judicial.

Alertado por una especie de sexto sentido patriótico que me avisaba empecinadamente de lo que ocurriría, durante las horas previas al partido indagué por las páginas web de ambas asociaciones. Era evidente, apenas ojeadas las primeras pestañas, que tenían su objetivo odiosamente señalado: «En el marco de la final de la Copa del Rey, teniendo en cuenta que será presidida por el máximo representante del estado español, hacemos un llamamiento a las aficiones del Barça y del Athletic para que conviertan dicha final en un marco de reivindicación, y concretamente para que, aprovechando la difusión del himno oficial de uno de los estados que impiden a nuestras naciones ser oficiales, den la espalda y manifiesten ruidosamente su disconformidad hacia la política de negación del estado español en torno a esta cuestión». Cumplieron con su palabra, eso sí, añadiendo al terminar un párrafo que a cualquiera de mis avispados lectores les hará meditar inmediatamente: «Animamos a las aficiones vasca y catalana a que disfruten de la final de la Copa, apoyando a sus equipos con deportividad y sana rivalidad».

Cerré con premura aquellos espacios de imaginativas reivindicaciones y volví mentalmente sobre lo leído. Pedían con vehemencia que los aficionados boicotearan nuestros símbolos nacionales, emblemas de nuestro caminar histórico, nuestro régimen de libertades y nuestra convivencia democrática, mientras que solicitaban con relajación la deportividad y la rivalidad sana. Estos, pensé, eran los mismos individuos sectarios que, de una manera u otra, respaldaban el reciente e inconstitucional Estatuto de Cataluña, la inmersión lingüística a la que se sometía a miles de estudiantes, el acoso a cientos de vascos que tuvieron que optar finalmente por marcharse de su tierra o las peticiones económicas violentas a empresarios reacios a vender su honor. Estos que pedían deportividad con los silbatos en la mano o que pretendían fomentar la rivalidad sana con bufandas independentistas colgadas del cuello, eran los mismos necios que predicaban el anhelo de independencia mientras deseaban ver a su equipo con un nuevo título de Su Majestad el Rey en sus respectivas salas de trofeos.

Las acciones de la Fundación Denaes, en guardia una vez más ante los ataques proferidos a la Nación española, contrastan con el silencio generalizado de unos y de otros. Ni una condena se ha escuchado de los labios de Pachi López, José Montilla, Rodríguez Zapatero, Fernando García Macua, Joan Laporta o la Real Federación Española de Fútbol. Si el primero era anteayer nacionalista y ahora parece que no, el segundo parecía que no y ahora que sí, el tercero piensa que la nación es algo discutido y discutible, el cuarto llora desconsolado los cuatro golitos del Barça, el quinto prepara nuevas pancartas que luzcan sus manifestados sentimientos secesionistas y la quinta prefiere no entrar en arenas movedizas, podremos disfrutar de un caluroso mayo mientras esperamos las condenas de estos.

Quienes no tienen mucho tiempo para esperar, desde luego, son las asociaciones Esait y Catalunya Acció, que han debido de recibir las noticias de la Fundación Denaes con esa sorna que transpira miedo. Los muy valientes, no se han amedrentado a la hora de exponer los resultados del abucheo en sus páginas web. Leo en la de Esait lo siguiente: «Felicitamos a las aficiones del Athletic y del Barça, porque más allá del evento deportivo en sí, han sabido estar en el plano reivindicativo a la altura de los acontecimientos, demostrando con una estruendosa pitada, ante el Rey y durante el himno español, la nula identificación con estos dos símbolos, y la clara voluntad de pertenecer a dos naciones independientes de lo que dichos símbolos representan». ¡Qué reivindicativos ellos! ¡Qué contentos de sus resultados! ¡Qué majaderos!

Al igual que el otro día todos los españoles nos sentimos profundamente dolidos ante la conducta de ciertos grupusculos de las aficiones en liza, hoy debemos sentirnos inmensamente respaldados por la decisión concisa y rotunda de la Fundación Denaes. Deben saber quienes a menudo incurren en ultrajes a la Nación española procedentes de diferentes frentes, quienes atacan indiscriminadamente a nuestra Constitución e intentan romper nuestra convivencia democrática, que tienen enfrente a diversos movimientos cívicos que no permitirán que los radicales logren sus objetivos. Esperemos resultados.


Ignacio De Saavedra Lage
Acerca del Autor:
Ignacio de Saavedra Lage (Madrid, 1987) es coordinador de Jóvenes Españoles de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) desde 2008. También es Secretario Ejecutivo del Comité Ejecutivo del Partido Popular del Distrito de Salamanca (Madrid).
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