Capital mundial de la cobardía PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Nacionalismos
Escrito por Luis Español Bouché   
lunes, 14 de julio de 2008

Image De no ser por los hijoputarris, ¡qué bonita ciudad sería San Sebastián! Por desgracia, es imposible dar un paso en esta hermosa capital del mar, sin verificar que se trata en realidad de la capital mundial de la cobardía.

En San Sebastián hay un montón de pastelerías exquisitas, de comercios simpáticos y, en el Viejo, un montón de bares donde te puedes zampar un pincho extraordinario mientras te bebes un buen vinito. En San Sebastián, hay gente que trata de ofrecer una imagen aseada y moderna de la ciudad. Siempre he sentido una sana envidia de esos muchachos privilegiados que a la salida del colegio pueden bañarse en la Concha u Ondarreta o practicar el piragüismo. Sí, qué bonita ciudad podría ser San Sebastián…

Cuanto más trata la gente normal o buena o cobarde (cada cual que elija el calificativo a su gusto) de disimular, de fingir la normalidad, resulta más obvio el poder inmenso de los hijoputarris. Basta con darse una vuelta por la parte vieja de la ciudad. Ayer me moví por San Sebastián, tras un diluvio. Crucé el paseo dedicado a la Libertad, mira tú qué bien, y callejeando llegué hasta una plaza que se llama de la Constitución.

Se trata de una plaza muy bonita, que se edificó en su día sobre lo que fuera un antiguo coso taurino. Los días de sol, ayer no era el caso, los camareros sacan las mesas y sillas y montan unas terrazas estupendas. En la plaza hay un edificio oficial, el antiguo Ayuntamiento, hoy dedicado a cosas culturales del que vi salir a unos tíos con tambores. ¡Alegría! En el balcón principal de ese edificio se iza y arría la bandera el día de San Sebastián. Ayer, debajo de ese balcón, los hijoputarris habían colocado un cartel dedicado a Antxón Tolosa, con ramo de flores incluido. Os preguntaréis que quién era Antxón Tolosa para que le dediquen un cartelito florido en un significado edificio público de una capital provincial: ¿un Premio Nóbel, un ciclista famoso, un actor? Pues no. Se trata de un etarra. Antxón Tolosa saltó literalmente a la fama el 13 de julio de 1983 cuando le estalló la bomba que estaba preparando para matar a otros.

En Oviedo, o Gijón, o Madrid, o Sevilla, o Coruña llamaría la atención que en un edificio público colocasen carteles en honor de terroristas, y todavía más que los bares de una zona colaborasen (voluntariamente o no) en el correspondiente homenaje. Yo pensaba tomarme unos pinchitos en el Viejo, pero visto lo visto, me largué. Ni un euro me gastaré en esa ciudad…

Me diréis que en San Sebastián hay policía, autoridades y tal, que son los verdaderos culpables de que se tolere semejante escarnio a las víctimas del terrorismo, a la libertad y a la Constitución. Pero en el fondo hay autoridades más responsables de ese estado de cosas, más al sur, en la Zarzuela, en la Moncloa, en la carrera de San Jerónimo, ¡no digamos en la Audiencia Nacional! Y es que ante el escándalo permanente, ante la inversión de valores que se sufre en esta desdichada provincia española, donde los malos son buenos y los buenos malos, algo tendría que haberse hecho o dicho en los últimos treinta años. Una duda: ¿será de verdad San Sebastián la capital mundial de la cobardía? ¿No será más bien Madrid?


Luis Español Bouché
Acerca del Autor:
Luis Español Bouché, (Madrid, 1964) es escritor y traductor. La mayor parte de su obra versa sobre temas históricos pero también es autor de ensayos sobre cuestiones de actualidad.
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