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Antes muerto que sencillo (III y final) Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Nacionalismos
Escrito por Luis Español Bouché   
lunes, 14 de enero de 2008

ImageSeguimos ofreciendo a nuestros lectores la transcripción de la fascinante obra del profesor Mirameba, Académico Corresponsable. A lo largo de una dilatada trayectoria política, don Francisco Mirameba, natural de Ribadesella, pasó del separatismo vallecano a identificarse con el madrileñismo portador de valores eternos.

Capítulo III. Reivindicación de la lengua diferencial. El centralismo avasallador y el fascismo globalizador han impedido que Madrid tenga en Estepaís el lugar que merece. Madrid no consigue diferenciarse de las demás autonomías de Estepaís por que no tiene una lengua propia, indígena o vernácula. Sin embargo, las lenguas difrenciales en Estepaís son muy útiles y sirven básicamente para tres cosas:

       1- Evitar que los de fuera puedan competir con los de la lengua vernácula en oposiciones, concursos y tal.

       2- Fastidiar al forastero y especialmente al de Madrid.

       3- Impedir que las clases populares accedan al poder, garantizando por medio de la inmersión lingüística la total ineficacia del sistema público de educación.

A nadie se le escapa lo razonable del programa diferencial: si todos los niños vascos, supieran español, inglés y francés, podrían algún día viajar fuera de sus tinieblas y llegar incluso a pensar por sí mismos y preguntarse por qué los nietos de sus amos franquistas son ahora los más ínclitos aberzales y siguen mandando, igualico que sus agüelicos. Para estar seguro del fracaso final, les impones cinco mil horas lectivas del esperanto batúa ese que llaman euskera y les obligas a rezar, leer el Quijote o resolver integrales en la lengua de Iñaki de Rentería. ¡Toma ya! No tienen la menor posibilidad. ¡Si es que tendrían que prohibirles hablar otra lengua que no fuera el euskera!

Pensarán los chicos listos que la prosperidad de Madrid se debe, precisamente, a que los extranjeros que llegan a la capital o los que vienen de otros lugares de Estepaís se encuentran con una ciudad acogedora donde todos hablan la primera lengua romance del mundo, y que un buen tercio de niños madrileños saben inglés o francés.  ¡Todo eso son chorradas y leyendas urbanas!

A la hora de la verdad, un ingeniero o un médico madrileño, aunque sea el primero de su promoción, no puede aspirar a una plaza en Valencia, Cataluña, Galicia, Baleares o el País Vasco, porque tiene que examinarse de lengua vernácula. En cambio el que viene de las provincias diferenciadas, sí que puede examinarse en Madrid y aspirar a una plaza.

La discriminación del madrileño sólo puede resolverse mediante dos soluciones.

La inteligente, sería que en Madrid pasaran a ser cooficiales el inglés y el francés, y a falta de lengua vernácula les embutimos a los niños idiomas que les permiten comunicarse con el resto de la humanidad. Así, el mercado de trabajo madrileño iría de polo a polo. Pero claro, esta solución es muy relativa, por no decir peligrosa, ya que en el fondo le permitiría al hijo del gañán aspirar a algo en la vida, y eso hay que impedirlo a toda costa. No, es mejor utilizar la solución en apariencia imbécil, pero que presenta la ventaja de ser socialmente diferenciadora: ¡inventemos una lengua propia para Madrid! Si los nazionanistas vascos han conseguido crear un idioma nuevo a partir de sólo cuatro palabras que significan árbol, piedra, cura y boina, ¡nosotros también podemos!

Propongo un concurso público para crear una lengua vernácula para Madrid, el madroso con las siguientes condiciones:

El madroso tiene que ser complicadísimo, para que su estudio exija al menos veinte mil horas lectivas. Ningún forastero podrá ya aspirar a algo en Madrid, a menos que se pase media vida en academias de madroso pagando cursos intensivos.

En madroso se tienen que declinar el caso, el verbo, el número, el género del que habla, el género del que escucha y el apellido de su madre. La raíz de las palabras no tiene que ser latina, para no dar pistas, sino que debe ser del todo original para impedir cualquier aproximación entre el madroso y las lenguas modernas.

El madroso tiene que diferenciarse en función de los territorios históricos como Jeronimoño, Retirogui, Salamantúa, Alcorcoruña, Alkobencina y Mostoleko, con sus propios acentos y variedades.

Con nuestra habitual generosidad, brindamos esta idea a las autoridades madrileñas, con la certeza de que sabrán valorarla en su justa medida.


Luis Español Bouché
Acerca del Autor:
Luis Español Bouché, (Madrid, 1964) es escritor y traductor. La mayor parte de su obra versa sobre temas históricos pero también es autor de ensayos sobre cuestiones de actualidad.
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