Obras son amores y no buenas razones: Haiti PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Internacional
Escrito por Rafael González Casero   
miércoles, 20 de enero de 2010

ImageSobrecogedoras son las imágenes que cada día nos llegan de Haití, donde a la devastación producida por el terremoto le ha seguido el caos y la desesperación de la población por llevarse algo a la boca. Afortunadamente, la comunidad internacional se ha volcado con el país enviando ayuda y personal para intentar paliar los efectos de la tragedia. A pesar de las durísimas imágenes que veíamos durante los días siguientes a la producción del seísmo, reconfortaba ver a soldados, cooperantes, bomberos y policías de tantas naciones ayudando a la población haitiana.

Pero la realidad de la política se impone a todo, incluso a las tragedias humanas, habiendo bastado poco más de una semana para que comiencen a escucharse voces en contra de forma de ayudar de la nación mas poderosa del mundo, Estados Unidos. A la obligación moral de ayudar por ser la primera potencia, se impone la de ser el país norteamericano uno de los más cercanos a la capital haitiana- además de República Dominicana y Cuba- lo que favorece que cualquier tipo de personal o material enviado llegue a Puerto Príncipe con mayor facilidad que el proveniente de otros lugares del mundo. Pues bien, varios países como Brasil, Venezuela o Francia, incluso la Unión Europea como tal, han mostrado sus críticas a la forma en que Estados Unidos está llevando a cabo la labor de asistencia humanitaria, centrándose éstas en el hecho de que sea personal militar- se prevé que unos diez mil marines se desplieguen en Puerto Príncipe en los próximos días- el encargado de canalizar la ayuda y restablecer el orden en la capital haitiana.

Basta escuchar a los corresponsales de prensa que los diferentes medios han desplazado la isla La Española para percatarse de que son los marines estadounidenses los que en mayor medida han puesto un poco de orden a la hora de distribuir los alimentos, evitar pillajes y facilitar que los servicios de rescate de todos los países presentes puedan realizar su trabajo. En las crónicas de diferentes medios se refleja la inoperancia del personal de la ONU desplegado en la zona, a lo que se suma la falta de autoridad del gobierno Haitiano, por lo cual, sólo una ayuda rápida y decidida como la que ha brindado la administración Obama ha evitado que la situación casi caótica ya existente se transforme en una situación insostenible. En estos momentos en que lo perentorio es alimentar a una población desesperada, considero que es la presencia militar la mejor preparada para, en primer lugar restablecer el orden y después, para hacer que la comida llegue. Canalizar el transporte de alimentos o realizar trabajos de ingeniería, como reclamó que se hiciese la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Asthon, no es posible en este momento si no existe un orden previo, y ese orden, nos guste o no, se debe imponer de manera coactiva, es decir, mediante la presencia militar.

Por lo tanto, creo que las críticas a la labor que está realizando Estados Unidos en la zona obedecen en algunos casos a un antiamericanismo furibundo, como puede ser el caso de Venezuela, a un resquemor por verse superada una vez más por la determinación de una gran potencia, como es el de la UE, o al berrinche originado por la falta de protagonismo de Francia, antigua potencia colonial de Haití, que, por cierto, dejó al país sin recursos cuando dependía de ella. Cual perro del hortelano, que ni come di deja comer- nunca mejor dicho- los países que critican la acción de Estados Unidos en la zona seguramente criticarían su falta de actividad si esta se hubiese producido, pues seguramente no entenderían que la primera potencia mundial no se hubiese personado con rapidez en la isla. Mientras la UE y otros organismos anuncian lo que van a hacer en Haití, Estados Unidos envía marines para propiciar que la ayuda llegue y se imponga el orden. Se produzcan las consecuencias que se produzcan tras la presencia de los estadounidenses la isla, lo más importante ahora es alimentar a la población, y eso, hoy por hoy, no es posible sin una fuerte presencia militar que garantice el orden, que es, precisamente, lo que está haciendo la administración Obama mientras otros se preguntan  qué se debe hacer.


Rafael González Casero
Acerca del Autor:
Nacido en Toledo en 1981. Trabaja en la Administración Pública y cursa estudios de Derecho en la Universidad de Castilla- La Mancha.
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