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Elecciones en los EE UU (I). Obama y la comedia europea PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Internacional
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
miércoles, 05 de noviembre de 2008

ImageLa presidencia del estado más poderoso del planeta es, cada cuatro años un gigantesco “reality” donde son tertulianos todos menos los propios norteamericanos. Europa, especialmente, se convierte en un gran plató donde los cotilleos intentan parecer análisis y éstos, cuando aparecen, son los que reciben menor atención. 

Y nadie se interesa seriamente por los Estados Unidos porque a nadie le interesa en verdad saber algo decente sobre ellos. Les ocurre como a la Iglesia. Nadie conoce ni lo esencial de ella pero todos, leídos por la progresía pseudointelectual, saben criticarla. Juicio ignorante es, también lo que ocurre con los procesos electorales en los EE UU. 

El primer falso juicio sobre lo que ocurrió el martes electoral lo propició el mismo Obama. Su lema, basado en múltiples presentaciones de la palabra cambio recuerda lo vivido en 1982 en España con la candidatura de Felipe González prometiendo algo tan vago como sugerente. Cuando los pueblos están abocados a votar por el cambio es que algo malo les sucede. Y no porque deseen cambiar, no. Siempre que se decide la alternancia hay cambio y no siempre éste está avalado por consigna tan difusa y emocional.  

Pero el cambio que promete Obama les suena a los medios de comunicación europeos y a los fatuos líderes políticos del Viejo Continente como un carro al que sumarse con entusiasmo como si el mero sentimiento sea capaz de generar realidades positivas para todos. Cambio porque lo dice Obama, cambio porque es negro, cambio porque pone fin a ocho años de dominio republicano, cambio porque tras cada elección presidencial en los EE UU los eurprogres se ponen del lado que les parece allí más parecido a los de aquí..  

Lo que ocurre siempre es que, tras cada presidente progre en la Casa Blanca hay siempre un americano con todo lo que esto significa. Es decir, amante de la tradición, mucho más amante de ella que los europrogres. Amante de la religión, en una encomienda a Dios que aquí, acostumbrados a escupir sobre Él, asusta. Amante de la libertad porque, no olvidemos, detrás de cada candidato hay una tradición, sea demócrata, sea republicana, que nada tiene que ver con la clásica izquierda europea, ni con la moderna.  

El único que sería capaz de entender a Obama, demócrata y, en principio progre, es un progre anglosajón, pero nunca uno de la Europa continental. Blair o Gordon Brown sí puede estar cerca de Obama. Zapatero, con su mixtura marxista, masónica. y  krausista, nada tiene que ver con el Partido Demócrata americano. 

Pero que Zapatero vea en Obama una imagen de sí mismo es, dada sus carencias y su ideología, normal. Más si para el presidente español, la nueva Casa Blanca sea menos blanca y más proclive a perdonar sus insultos a la bandera de esa gran nación. Lo que resulta bastante estúpido es la postura de esos otros socialistas del otro partido, del Popular. Que se apunten no sólo el exfranquista Fraga y el faraónico Gallardón puede ser, aparte de patético, comprensible.  

Pero que portavoces cercanos a Rajoy dejen ver sin complejos su preferencia por Obama es casi decadente. Lo correcto, por parte de todos, es no inmiscuirse en los procesos electorales de una democracia ni en las comidillas de su sala de estar. Eso vale tanto para el gobierno como para la oposición. Como dijimos, en lo que se refiere a Zapatero, tiene algo de comprensible, mas, ¿qué pinta el PP español apoyando a Obama antes, incluso de ganar?.  

Si el Partido de Rajoy aspirara a gobernar de manera más seria que Zapatero no haría eso habida cuenta de que el poder en los EE UU no resido todo en su presidente ya habrá elecciones parciales a la Cámara de Representantes en breve. El poder americano está también ahí y la norma no escrita es que quien no habita la Casa Blanca logre mayoría en la cámara. Por otra parte, cosa que puede que ya ni sepa Rajoy, es que Obama no será eterno y las ofensas tienen memoria.

Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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