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Colaboraciones -
Internacional
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Escrito por Juan Manuel García Gay
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martes, 18 de noviembre de 2008 |
Ante el lenguaje oral resulta imposible para el oyente discernir las mayúsculas de las minúsculas y así nunca sabremos si nuestra vicepresidenta primera del Gobierno habló de historia o de Historia, aunque podamos suponerlo dada la habitual pretensión socialista. Lo que sí queda patente es que su exceso verbal al afirmar que la asistencia de Zapatero a la cumbre del G-20 nos ha sacado del rincón de la historia (usemos la minúscula, mejor) culmina como un nuevo y patético ejercicio de este socialismo nuestro empeñado en vender de cualquier forma su buen hacer.
Y es que la aparición de nuestro presidente por Washington se ha vendido como un gran éxito para España, obviando los movimientos previos en los que hemos apreciado a un Gobierno mendicante durante meses, un presidente acudiendo por sorpresa y cuando no estaba previsto, a la cumbre de Pekín para recabar apoyos, un presidente hipotecado que nadie sabe cómo pagará –que lo hará– el calculado favor de Sarkozy. Pues no, hombre, no. Nadie ha sacado a España de ningún rincón ni ha conseguido un éxito para nuestra nación. Lo que ocurre es que algunos mandatarios confunden sus éxitos personales con los del país cuyo Gobierno presiden. Una actitud inherente a déspotas, tiranos y dictadores que identifican el país que machacan con su propia persona, que conciben la nación como una extensión de sí mismos, como “su cortijo”. El éxito ha sido rotundo… para Zapatero, que por fin ha salido de su rincón de la historia –él sí– y ha conseguido un cierto reconocimiento internacional.  Martínmorales Estrella Digital Basta evocar las tristes imágenes de abril en la cumbre de Bucarest –en las que los líderes internacionales charlaban amigablemente mientras nuestro Z disimulaba su ostracismo manipulando nerviosamente unos documentos– para comprobar cuál es el relevante papel de nuestro presidente en el plano internacional. Ése es su rincón, no el de España, el que él solo se buscó despreciando al yankee y haciendo guiños a caducos dictadores. Afortunadamente, esta vez sí para España, este gobernante mentecato empieza a comprender la importancia de la presencia internacional de nuestra nación. Su postura antiamericana, su alianza de civilizaciones y su simpatía por Chávez, Morales o Castro, han sido circunstancias muy bien recibidas por los votantes socialistas, ha resultado una estrategia de excelente rédito en clave nacional. Pero el paso del tiempo le ha ayudado a comprender que esa posición ha implicado perniciosas consecuencias para España. Esperemos que la reciente participación en la cumbre del G-20 constituya un punto de inflexión. Zapatero siempre ha dejado patente su admiración por la familia Clinton y ahora, ante la posibilidad de que Obama ofrezca a Hilary la secretaría de estado, algo así como el ministerio de exteriores norteamericano, se abre una vía a la esperanza de un posible acercamiento. Esperemos que así sea, por el bien de España, aunque nos tengamos que hartar después con los fuegos artificiales y las loas autocomplacientes del propagandismo socialista hispano. No quiero finalizar sin dejar patente mi admiración por el ingenio de Martinmorales que en su viñeta publicada en Estrella Digital y que reproduzco en este artículo, ha sabido reflejar a la perfección en un divertido y sencillo dibujo todo cuanto yo he intentado plasmar en mis torpes letras. |
Juan Manuel García Gay |
| Acerca del Autor: |
| Nacido en Marín (Pontevedra), 1962. Funcionario del Instituto Nacional de Meteorología (Ministerio de Medio Ambiente). Portavoz del grupo municipal del Partido Popular en el distrito de Salamanca (Madrid). |
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