Revolución del 34 (y 4) PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Historia
Escrito por Francisco Alamán Castro   
martes, 02 de junio de 2009

ImageLeo en La Nueva España (22-5-9), tendenciosa, como siempre, y sin animo de no enfadar mucho al PSOE, como siempre también, al historiador don Octavio Cabezas Moro. ¡Qué mogollón de historiadores! Nacen como setas.

No me extraña, hace tiempo fui a declarar como testigo a un juicio de una indeseable (Marta Capín), había escrito un libro diciendo que don Pedro Quirós había mandado asesinar a un montón de enfermeros del psiquiátrico en Valdedios, que a muchos no conocía ni había visto en su vida. Les di dos o tres datos de los que están al alcance de cualquiera que haya leído un libro sobre el asunto e inmediatamente el defensor de la moza me preguntó si era historiador, me reí, contesté que no, lo que pasaba es que había leído algunos libros, no demasiados, sobre la República y la guerra civil y un poco sé, quedó muy extrañado. Es posible que haya sido el único que conocía que dijese alguna cosa del tema y no se declarase inmediatamente historiador.

Nos dice: Revolución del 34. Cabezas defiende la memoria de aquel movimiento, pese a su fracaso. “Emocional y sentimentalmente, para los hombres de izquierda, la Revolución de Asturias es un faro ideal de objetivos permanentes, utópicos, pero movilizadores”.

Me parece estupendo. Una sublevación sangrienta y cruel (1.400 muertos) contra un Gobierno elegido democráticamente por una aplastante mayoría (235 diputados de derecha por 95 de izquierda), en un régimen democrático como era la II República, por el serio motivo de haber perdido unas elecciones al haber gobernado de pena, una muestra: en aquel gobierno había aumentado la mortalidad por hambre hasta llegar a la de principio de siglo (260) tres veces la del año 29 último del Dictador (87). S. Payne, La primera democracia española, p.182.

Eso habían hecho los socialistas durante su gobierno.

¿Cómo se pueden decir estas tonterías?

Esperemos que, si pierden las próximas, no les de tan emocional ni sentimental y se busquen otro faro, no tan utópico ni movilizador, el de Luarca es muy bonito y parece más tranquilo.

Sigamos.

“La CEDA y Lerroux estaban insistiendo en terminar con los avances (hay opiniones, otros decían que retrocesos) de la República azañista”. Habían ganado las elecciones por goleada (8.000.000 de votantes, 5 millones de votos la derecha por 3 la izquierda), que menos que legislar como les diese la gana.

Sigue fantaseando: “La CEDA estaba derivando hacia una visión fascista”

Era tan fascista, tan fascista, que una vez sofocada la sublevación en vez de cargárselos a todos, como haría un buen fascista que se preciase, y HUBIESEN HECHO LO MISMO LOS SEDICIOSOS, les hace unos juicios ridículos, en el que al jefe del cotarro (Largo Caballero), en el que solo había habido una insignificante cifra de muertos (1.400, algunos torturados por los sublevados), es declarado inocente, Queda demostrado que para fascista Gil Robles, Hitler y Mussolini dos desgraciadetes.

Nos cuenta de Prieto: “Tuvo un papel crucial en la preparación de la insurrección… pudo salir a Francia... Gracias a su lucha se evitó que fuesen ajusticiados”.

Opina del asunto Largo, que algo sabría: “

Largo en su juicio declaró que nada tenía que ver con la revolución, Prieto en París manifestó que “nadie quería hacerse cargo de la responsabilidad. Contesta Largo: “Nadie con menos autoridad podía pronunciar tales palabras. ¡Él, a quien en la huelga de agosto del 17 le faltó tiempo para cruzar la frontera dejándonos a los demás en la brecha! ¡Él, que en diciembre del 30 se apresuró a salir al extranjero, dejándonos a los demás miembros del Comité revolucionario para que respondiéramos de lo hecho por todos! ¡Él, que habiendo aprobado quedarse en Madrid para el caso en que fuera preciso reunirse, sin decir nada ni consultar con nadie, en octubre del 34 se escapa a Francia dejándonos a los demás en las astas del toro! ¡Él censuraba a los que estábamos bajo la amenaza de sufrir penas gravísimas!… Era el máximo de la frescura”. F. Largo Caballero, Mis recuerdos, p.133.

Le preguntan ¿Qué régimen buscaban aquellos socialistas?
”Tenía una visión muy ambigua… no lo tenían nada claro”.

No lo tendrá nada claro don Octavio.

El señor Largo que era el jefe tenía claro del todo.

Largo: “No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público ¡Como en Rusia! No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en la torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”. El Socialista, 9-11-33.

El pobrecito ¿historiador? habla de Moa: “Imagino que se refiere a gente como Pío Moa o César Vidal. No creo que sean dignos de ser tomados en cuenta. Ese planteamiento ya lo defendió Madariaga, un personaje nefasto, que traicionó a la República. Esta claro que el levantamiento de los militares golpistas de 1936 había sido preparado con varios meses de antelación. Estaban arrebatados por el asesinato de Calvo Sotelo, pero también estaban dispuestos a levantarse contra la República desde siempre”.

Pobrete que más quisiera que saber, vender y ser tan veraz como Moa.

Lo de Moa lo tiene fácil, como miente tanto, se le coge una mentira, se demuestra que lo es, se hace así con cien mentiras y se acabó el mito Moa.

¡Ve que fácil! ¡Ale, ánimo! Se cubrirá usted de gloria pues aun nadie lo ha hecho.

Decir que Madariaga era traidor a la República es una blasfemia. Hombre de prestigio universal, Académico de la lengua, diplomático, escritor, historiador, ingeniero, embajador de la República ante la Sociedad de Naciones, premio Carlomagno, catedrático en Oxford, fiel servidor de la República siempre. Tras la muerte de Franco regresó a España.

Un pelín después de que el padre de don Octavio Cabezas Moro, que preso en el 37 en el 44 quedó libre de polvo y paja, a lo que se ve, se adaptó mejor que Madariaga al régimen de Franco, ya que escribía en el ABC, recibió diversos premios periodísticos y literarios, muchos de ellos directamente relacionados con organismos del Movimiento, escribió novelas, algunas de éxito, también escribió varios guiones cinematográficos. Mientras tanto el traidor Madariaga daba clases en Oxford, esperando ansioso su regreso a la España que tanto amaba.

En cuanto a que los militares “estaban dispuestos a levantarse contra la República desde siempre”, no es una blasfemia es una supina e ignorante memez.

¿Por qué no se levantaron cuando se lo insinuó Gil Robles?

11-12-35. Se reúnen los genérales Fanjul, Varela, Goded y Franco, este les convence que no es posible.. C. Seco Serrano, Historia de España. Época contemporánea, p.122.

11-12-35. Gil Robles sabe que se van a disolver las Cortes. A las 19 horas habla en el ministerio con Fanjul que le propone dar un golpe de estado, no acepta pero dice: “Si el Ejercito… opina que debe ocupar transitoriamente el poder… yo no constituiré el menor obstáculo”. Los generales deliberaron y Franco les convenció: “no podía ni debía contarse con el Ejercito para dar un golpe de estado”, si la República fracasa “que no sea por nosotros”. “así me lo comunicaron a (Gil Robles) a la mañana siguiente”

Lo cierto es que Franco no participó en la Sanjurjada, y disuadió de tres golpes de estado, todos ellos estando en el poder y por tanto en condiciones mucho más favorables que en el 36. F. Franco, Apuntes personales del Generalísimo sobre la República y la guerra civil, p.21. C. Seco Serrano, Historia de España. Época contemporánea, p.122. JM. Gil Robles, No fue posible la paz, p.356.

Y sigue ilustrándonos: “La política de no intervención fue una operación británica para acabar con la República”. ¡Vaya! Eso es verdad, ¡una! Menos da una piedra, ¿por qué sería?
¿Sería porque la República del Frente Popular no era una democracia?

Tenga en cuenta que ni una sola nación democrática la apoyó. ¿Por qué sería?

De la represión y otras tonterías que dice el señor Cabezas ya hablaremos largo y tendido.
Ya que habla de su padre, le voy a contar una anécdota del buen Belarmino Tomas ejemplar jefe de los leales en Asturias, que el 20 de octubre de 37 le dejó con el culo al aire, con perdón, en Gijón, mientras él se iba en un barco medio vacío con sus consejeros. A su señor padre le capturaron los nacionales y fue preso a un campo de concentración en La Coruña.

Juan Antonio Cabeza en Morir en Oviedo, los paréntesis son míos: “Avisa Javier Bueno (director del Avance, PSOE)... la lista de los que embarcaran en el “Torpedero” (se fueron en el Abascal, el barco más rápido de Gijón, el destructor Ciscar, que no el Torpedero, se lo habían hundido hacía unas horas)... todos aquí a las siete de la tarde sin equipajes (había que disimular la huida)... Los del Gobierno se han marchado a las cuatro en el “Torpedero” (les habían dejado colgados)... No pudieron aguantar el miedo… había zarpado con un centenar de personas donde podían embarcar muchos cientos... el Gobierno tuvo miedo”.

Otra de las innumerables e innobles broma del Belarmino, de la que su padre se debió quedar muy agradecido.

Sigue: “a Javier Bueno… se hizo fusilar al finalizar la guerra en Madrid, porque no quería huir más”. A Bueno le cogieron y le fusilaron, no consta que el hecho fuera voluntario.

En cuanto a Graciano Antuña no fue fusilado en Oviedo. Cogido preso (20-7-36) y juzgado por segunda vez en Grado (24-3-37), fue fusilado allí (13-5-37).

Nos dice que en la revolución hubo 40.000 presos. Nunca llegaron a 30.000 y al fin del año no llegaban a 7.000.


Francisco Alamán Castro
Acerca del Autor:
Coronel de Infantería retirado
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