"La crisis del sombrerazo" A la caída del Gobierno de España presidido por D. Antonio Maura desde mediados de agosto de 1921, sin que los historiadores hayan alcanzado un acuerdo sobre las causas que lo motivaron y que supuso el final de la vida política de un gran hombre de Estado, en los primeros días del mes de marzo de 1922 un nuevo Gabinete lo reemplazó teniendo como Presidente a D. José Sánchez Guerra al que acompañaban D. Joaquín Fernández Prida como Ministro de Estado y el general D. José de Olaguer Feliu como Ministro de la Guerra, entre otros. Desde un primer momento el Presidente se vio en la necesidad de tener que politiquear entre la fuerte presión de las izquierdas que insistían una y otra vez en llevar al debate parlamentario las responsabilidades a que hubiera lugar por el derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla, más conocido como el Desastre de Annual, y también la presión por parte de las Juntas de Defensa (organizadas en la primavera de 1.916 para reivindicaciones de carácter salarial y promoción profesional, pero que más tarde intentaron presionar a las autoridades constitucionalmente establecidas causando graves problemas) que pretendían participar en el desarrollo de la vida política.
Siendo el señor Sánchez Guerra un hombre cabal, honrado y erudito, quedaba dominado por impulsos emocionales que le indujeron a comportamientos que llevaron el desconcierto a la vida parlamentaria. Disolvió las Juntas de Defensa, que ya el Ministro de la Guerra del Gobierno anterior, D. Juan de la Cierva, había cercenado al convertirlas en simples secciones del Ministerio y de las Capitanías Generales. Se enfrentó al temible general Martínez Anido destituyéndolo como Gobernador de Barcelona. Y sobre todo tuvo especial significado cuando restableció las garantías constitucionales que fueron suspendidas en 1919 por el conde Romanones. Durante el mes de julio de 1922 el Consejo Supremo de Guerra y Marina acuerda que el general D. Dámaso Berenguer y Fusté, Alto Comisario de España en Marruecos (Protectorado), debería ser procesado por las responsabilidades a que hubiere lugar por el derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla (desastre de Annual). En su consecuencia el general Berenguer presentó su dimisión irrevocable y también cesó en su cargo el general Olaguer como Ministro de la Guerra al no estar conforme con la decisión del Consejo Supremo, cuya cartera pasó al propio Presidente y que nombró como nuevo Alto Comisario al general D. Ricardo Burguete Lana. Las operaciones militares que se estaban llevando a cabo en la zona oriental para la reconquista del territorio perdido (Comandancia General de Melilla) sufrieron un frenazo en el verano de 1922 como consecuencia del cambio de Gobierno en la Península y que afectó también al Protectorado de España en Marruecos, al no saber en principio cual sería la política a seguir por el nuevo Gabinete en el territorio marroquí. Sin embargo a finales de octubre de ese mismo año las tropas españolas atacaron el abrupto macizo de Tizi Assa y los legionarios de la 1ª Bandera consiguieron expulsar a la bayoneta calada a los rifeños rebeldes que lo defendían, sucediéndose con el paso de los días una serie de terribles encontronazos que produjeron cuantiosas bajas por ambos bandos De otro lado se mantenían los contactos con el “kabir ra’is” Muhammad ibn Abd el Krim (cabecilla rifeño) para intentar de alcanzar un acuerdo económico y liberar a los cerca de quinientos prisioneros, entre militares y civiles, que se encontraban encerrados en las casas-prisión del poblado de Axdir en la cabila de Beni Urriaguel. A mediados noviembre y de forma imprevista presentó su dimisión como Jefe del Tercio de Extranjeros (La Legión) el teniente coronel D. José Millán Astray debido a las presiones y a los obstáculos que interponían en su carrera las Juntas de Defensa, que oficialmente disueltas por el Gobierno, actuaban en la clandestinidad presididas por el coronel D. Godofredo Nouvillas. Fue nombrado para sustituirle el dignísimo teniente coronel D. Rafael Valenzuela, quién murió días después en el intento de introducir un nuevo convoy en la posición de Tizi Assa. El comandante Francisco Franco, que también había presentado la dimisión y se encontraba en la Península fue ascendido a teniente coronel y nombrado nuevo Jefe del Tercio de Extranjeros. Mientras las tropas españolas se enfrentaban a un enemigo feroz en las tierras del Protectorado en el norte de Marruecos, sufriendo cuantiosas bajas en su intento de someter a las cabilas rebeldes, en la Península los Gobiernos se sucedían envueltos en la incompetencia y en la impotencia para mantener un normal desenvolvimiento de la vida en la sociedad española (desde abril de 1917 a diciembre de 1922 se sucedieron catorce Gobiernos). Fruto de este desorden y de esta ineptitud la clase política pierde los nervios y se involucra en unas sesiones parlamentarias que degeneran en enfrentamientos personales de un marcado antagonismo. El 30 de noviembre de 1922 y en una sesión en la que de nuevo se discutía acaloradamente sobre el expediente Picasso, abierto para dirimir responsabilidades sobre el Desastre de Annual, intervenían con especial significado los parlamentarios D. Antonio Maura, D. Juan de la Cierva y D. Francisco Cambó. En pleno enfrascamiento verbal el parlamentario catalán, Sr. Cambó, acusó al Gobierno que presidió D. Manuel Allendesalazar (12 de marzo al 13 de agosto de 1921) como responsable de los dramáticos sucesos ocurridos durante la retirada de Annual, aunque su acusación se dirigió con mayor énfasis en las figuras del Presidente señor Allendesalazar y del Ministro de la Guerra el vizconde Eza, quién parece ser que cuando se produjo el trágico suceso se encontraba en una ciudad del norte de España esperando la llegada en barco de su hija que estudiaba en un Colegio extranjero. En un principio las acusaciones resonaron en la sala dejando un ambiente tenso y de previsibles respuesta a futuro. En la sesión que se celebró el 5 de diciembre, el que fuese Ministro de Fomento en el Gobierno presidido por el señor Allendesalazar, D. Juan de la Cierva, llevó a cabo un feroz contraataque contra el parlamentario catalán, señor Cambó, recordándole que existía una investigación sobre las relaciones que parece ser mantuvo este señor siendo Ministro de Hacienda en el Gobierno Nacional de D. Antonio Maura con el Banco de Barcelona en asuntos no muy claros. Tales insinuaciones dieron lugar a que se produjesen continuas y airadas acusaciones entre los defensores de un bando y de otro, que provocó el mayor alboroto de los últimos tiempos parlamentarios. Cuentan que hasta D. Indalecio Prieto, el parlamentario de origen asturiano que siempre se encontraba tan a gusto en estas trifulcas, arrojó algún que otro vaso contra la masa enfurecida mientras no cesaba de golpear el escaño. El tumulto alcanzaba tal magnitud que el Presidente del Gobierno, D.José Sánchez Guerra, en uno de sus impulsos emocionales se puso de pie en el banco azul que ocupaba, se colocó la chistera, masculló “frases que no se perciben” según la versión oficial y marchó directamente a Palacio a plantear al Rey la conocida “crisis del sombrerazo”. Aprovechando que el Presidente había abandonado el hemiciclo y ante la falta de autoridad, el parlamentario catalán, señor Cambó, con el bastón en alto y acompañado de los suyos se dirigió en actitud amenazante hacia el banco que ocupaba el parlamentario de la Cierva, y cuando el señor Maura intentaba apaciguar los ánimos, saltaron los dos hijos del ex Ministro de la Guerra que se sentaban detrás, Juan y Ricardo de la Cierva, abalanzándose contra el grupo agresor entablándose una fenomenal trifulca. Parece ser que la genial decisión de un ujier de apagar las luces del salón de sesiones acabó con el tumulto y cada uno de los asistentes se las arregló como pudo para salir al exterior y librarse de un golpetazo en el ardor de la pelea. Días más tarde y a petición del Monarca formó nuevo Gobierno el demócrata liberal D. Manuel García Prieto. |