Vengo leyendo desde hace tiempo verdaderas barbaridades de España y su actuación en el Sahara, creando una especie de segunda Leyenda Negra que, al final, será mentira como la primera, pero creída hasta por nosotros mismos. Periodistas y otras gentes, que han estudiado mucho el Sahara, dicen, y han hablado con mucha gente del POLISARIO. No soy un estudioso del Sahara, he hablado muy poco con gente del POLISARIO. Y también me leí el Corán, todo. No estaría mal que esos expertos lo ojearan.
Pero: Yo sí he estado en el Sahara, con mi culo serrano sobre una muy preciosa rahala (montura) que aun conservo, el equipaje era mi sobria y artística tasufra (especie de saco petate de piel de oveja), todo encima de mi estupendo mehari (dromedario, Lusacre se llamaba). Y en la mano mi debús (vara para mandar la montura). Acompañado solamente de áskaris (magníficos soldados nativos), así semanas y semanas y a veces meses y meses. Con ellos sí que hablé mucho y también con paisanos saharauis. Por eso les admiro, les quiero y les respeto tanto. Ninguna coincide con las que nos cuentan los muy enterados arriba citados. Leo: “denunciar a la vieja España colonial que engañó al pueblo saharauis, que creyó en promesas en dádivas esquivas de una mentira que los desposeyó de sus territorios”. Esto es mentira, absoluta mentira, España ninguna promesa especial hizo a los saharauis, como a los de Cuenca. Solo les hizo ciudadanos españoles, con los mismos derechos que el resto, al convertir el territorio en provincia. Qué luego eso no sirviese para nada no fue culpa de España y sí del POLISARIO. Tal vez lo único echable en cara fue su excesivo, casi enfermizo, respeto al pueblo saharaui, al que nunca se explotó como hicieron los franceses, se respetaron sus costumbres rigurosamente, así como su religión y su justicia. A los golletes (niños) no se les podía obligar a ir a la escuela, muchos oficiales, yo uno de ellos, tuvimos problemas por presionar a sus áskaris para que llevasen los hijos a clase, a las hijas era prácticamente imposible. En casi todos los puestos había escuelas, siempre la musulmana y la otra cuando se podía. La asistencia sanitaria era gratuita. A los sacerdotes se les prohibía rigurosamente misionar a los saharauis. Y a los maestros hablarles de religión. El que quiso y estudió ingresó en la Academia General Militar, hubo universitarios, no conozco si terminaron su carrera o no. El militar que yo conozco sí, ahora es coronel, fue gratis total a diferencia del resto de los cadetes, igual que los universitarios La paga de un soldado nativo era el doble que la de un guardia civil en la Península e infinitamente mayor que la de un soldado español en el territorio. Tal vez lo hicimos mal y esto les perjudicó pues no se adaptaron a la vida real que les esperaba. Pero de promesas y dádivas esquivas, nada de nada. De eso sí que los atiborró el FLN (argelino) vía POLISARIO. Desposeídos de sus territorios lo fueron porque el POLISARIO atacó a España, ante la pasividad del resto de los saharauis, algo así como pasa ahora con la ETA. Los que estuvimos allí, asistimos rabiosos, a funerales de mandos y tropa españoles muertos en actos terroristas, nunca en combate, por el POLISARIO, sin que nadie previamente les hubiese atacado. ¿Sería lógico que nosotros, que no teníamos más remedio que irnos, USA se fue del Vietnam, Francia de Argelia, Portugal de Angola y Mozambique, etc. peleásemos con Marruecos apoyado por los USA, para, una vez desangrados los dos, entregar el territorio al POLISARIO iniciador del conflicto y asesino de nuestros compañeros, nunca en combate? Al pueblo saharauis, que repito: admiro, quiero y respeto tanto, le han hecho muchas faenas, pero ninguno tantas, tan innecesarias, tan injustas y tan graves como el POLISARIO, creación artificial del marxista FLN argelino, con el único propósito de lograr una salida al Atlántico, hacer la puñeta a Marruecos y nada preocupado de los saharauis, a los que engañaron, aterrorizaron, llevaron a muchos a la muerte entre hermanos y a todos a la miseria más absoluta. Éstos nunca habían sido una nación, nunca habían poseído un territorio, ni lo querían, ni lo necesitaban para nada. Eran nómadas, hoy estaban aquí y al mes siguiente, si llovía en Mauritania para allí se iban, permanecían todo el tiempo que hubiese pasto, un mes, un año o un siglo. Si llovía en Argelia la función era la misma. Un herguibat (tribu guerrera) de la norteña Hagunía era primo (individuo de una misma tribu) de otro herguibat de la sureña Tichla o donde fuese. Cuando hubo guerra entre tribus, fue enemigo del uladelim (otra tribu guerrera, había siete) más próximo, aunque llevase junto a él toda la vida. Se dividían en tribus como los antiguos judíos: de guerreros, pastores tributarios, y sacerdotes (Berikala) El FLN envenenó al pueblo saharaui mediante el terrorismo, lo desestructuraron y las consecuencias para éste fueron la miseria y penalidades que ahora están pasando y que muy mal remedio tienen. Sus guerreros habían sido siempre nobles, no traicionaban a sus mandos y lo tenían a gala. Esto no quería decir que si decidían desertar y pasarse al enemigo, después de hecho, no combatiesen valiente y hasta cruelmente contra sus anteriores oficiales. En el 58 a las Bandas de Liberación pro Marruecos se unieron áskaris nuestros. Pero todos desertaron y combatieron con las armas en la mano contra franceses y españoles. Ninguno apresó a sus mandos y les sometió a crueles humillaciones. Yo tuve buenos soldados que habían estado el las Bandas y eran de fiar, sabías que no te iban a traicionar, ni hacerte ningún daño mientras fueses su mando. No pasó lo mismo con el POLISARIO. Los áskaris en las patrullas, traicionaban a los mandos aprovechándose de su número, los apresaban y los sometían a un trato humillante, cómo nunca ellos habían sido tratados por aquellos. Prueba de lo artificial del asunto POLISARIO qué digo es, que, a mí en la última época, me nombró defensor suyo un comisario político argelino. Su banda había asesinado a un sargento y dos legionarios. Mi sorpresa fue que, cuando acompañado de un intérprete fui a visitarle, descubrimos que no sabía hasanía (idioma del Sahara). Le hablé en mi tremendo francés y nos entendimos bastante bien. Solo hablaba el cherja argelino y el francés muy correctamente, ya quisiera yo. Él llevaba un intérprete de francés-hasanía para entenderse con su tropa. Yo sabía bastante más hasanía que él. A pesar de lo malos que éramos los españoles, a este pájaro se le dejó en libertad. Fue mi última alegría del Sahara. No es agradable que fusilen a tu defendido y así iba a ser. Nos fuimos. El POLISARIO siguió matando españoles, pobres pescadores, con una crueldad terrible, recordemos aquellos cinco que degollaron, como si fuesen cabras, en su barco (Virgen del Rosario) después de apresarlos No se sabe de ninguna condena a los culpables, ni de ninguna disculpa a España del POLISARIO. No sé en que ha devenido el POLISARIO, ni me importa, pero por malo que sea nunca pagará el daño hecho principalmente a los saharauis. Lo único que sé y me preocupa son los saharauis que yo conocí y admiré y el POLISARIO machacó, son los que a la postre pagan los platos rotos. Leo en otro artículo que leí hace poco. “Una esclavitud consentida”: Afirman las autoras, dos periodistas de Madrid visitantes de los campamentos de Argelia, la siguiente canallada: “Era muchas veces el régimen español en el Sahara el que promovía que los saharauis… progubernamentales… tener en régimen de propiedad uno o varios esclavos”. El Gobierno español, cómo el resto de los gobiernos coloniales de la época, tenían mucho cuidado en respetar las costumbres y religión de sus colonizados, malo o bueno así era. El primero que empezó respetando esas costumbres fue Mohame (Mahoma en hasanía) profeta de Mulana (Alá en hasanía). A ninguno de los dos les gustaba la esclavitud, pero se hicieron los despistados para no meterse en líos. Nunca España promovió la esclavitud en el Sahara, sí hizo la vista gorda y mientras no hubo denuncias nada pasó. Eran los saharauis los que tenían esclavos, era su costumbre y religión de siglos. Con harta repugnancia se veía el asunto, pero eran cosas suyas que ningún país civilizado se metía en ello. Y ellos procuraban no lucirlos demasiado. Los saharauis no son racistas, yo he visto a guerreros absolutamente negros y hartanis (esclavos) blancos. Para acabar con aquellas costumbres, que aun existen en muchos, casi todos, países árabes, se habría que tenido que emplear mucha dureza y es muy posible que hubiese costado mucha sangre. Los hartanis, por su religión, estaban conformes con su esclavitud, si ellos cumplían bien con ella, se irían al Paraíso lo mismo que su amo, allí serían iguales. Podía pasar que el amo se enamorase de una de sus esclavas y se casase con ella, en ese momento la mujer era tan libre como lo sería una saharaui normal y el hijo sería un miembro más de la familia, si era el primogénito de un jefe de tribu, sucedería a su padre en la jefatura. Así era porque el Corán así lo mandaba. Ya he dicho arriba que no eran racistas, la esclavitud era cosa de costumbres, leyes y religión, no de color Conocí a un jefe herguibat que tenía un hartani blanco, braquicéfalo, rubio y de ojos azules, hijo de un brigada alemán de la Legión Francesa y una hartani, parecía más ario que saharaui. El muy negro jefe llamaba, al muy ario esclavo, “jodio negro”. Yo tenía en el sur un soldado que se llamaba Breika, era hartani liberado, tenía un hijo que era esclavo pues lo había tenido con una negra antes de su liberación. Hubo un teniente, Ricardo Pieltain, que se empeñó en lograrle la libertad, consiguió convencer al amo, casi convencer a Breika y la propuesta fue rechazada de plano por el hijo. Este alegó que Mulana le había asignado a su amo y que era su obligación permanecer con él y serle fiel. Era la segura manera de conseguir el Paraíso, tenía diez y ocho años. Nos hablan las periodistas de la mucha libertad e influencia de las mujeres en el Sahara desde siempre. Las mujeres libres, la primera vez que se casaban lo hacían con quien su padre quería, él era el que cobraba la dote. Siempre a las jóvenes y guapas las casaban con hombres viejos, estos eran los que tenían el dinero y podían dar una buena dote. Eran muy normales los matrimonios de una niña de doce años (las mujeres allí maduraban antes, una de veinticinco era casi una vieja) con un viejo de cincuenta (también los hombres maduraban antes). El marido le podía pegar (así lo dice el Corán), cierto que no era corriente cuando se cansaba de ella, le decía en publico tres veces “vete” (así lo dice el Coran) y se iba con su zandús (baúl de hierro) y las cuatro porquerías que tenía a la haima (tienda de campaña) de su padre, a los hijos no los volvía ver. Y me temo, por lo hablado con chicas estudiantes saharauis, no cuentan demasiado, que la cosa sigue igual, a pesar de lo que diga el POLISARIO, no muy de fiar por otra parte. Los hijos no tienen, aun ahora, ningún apellido de la madre. Su primer nombre es el que su padre le pone, el primer apellido es el nombre de su padre, el segundo el de su abuelo y así sucesivamente. Los apellidos de los mil hijos que pueda tener el hombre de cien mujeres distintas, naturalmente de cuatro en cuatro, todos tienen los mismos apellidos. Insisto, aun ahora. Mohame uld Haliena uld Sidi, es: Mohame hijo de Haliena, hijo de Sidi, hijo de… Para nada figura los apellidos de la madre. No creo que esto haya variado mucho, nada ha variado en el resto de los países árabes. Mohame era contrario a la esclavitud, pero la respetó, supongo que por el mismo motivo que lo hizo el Gobierno español. Para no meterse en líos. Sutilmente la intentó eliminar, así en el Corán promete, que, todo aquel que antes de morirse libere a sus esclavos, se irá al Paraíso por muy pecador que hubiese sido. No era mal negocio para cualquier viejo golfo: las huríes por unos esclavos que ya de nada le iban a servir. Y como no eran racistas, una vez libres, nadie se metía con ellos. Muchos liberados, ya desde hace cientos de años, fueron grandes comerciantes, médicos, científicos, generales y jefes políticos. El saharaui y el POLISARIO nada tenían que ver. Otra cosa fue que, por el terror, se haya impuesto a un pueblo, que para nada los necesitaba, nunca les llamó y ahora se mimeticen con él, por esas cosas extrañas que a veces tiene el desgraciado destino de algunos pueblos. Muy parecido al pueblo vasco al que, un movimiento muy similar, le ha metido en el jaleo en que está y estamos. Y convencido a muchos, vascos y no vascos, que nada tienen que ver con la España por ellos creada. ¿O los que poblaron Burgos y fueron creando España en la Reconquista eran suecos? A los saharauis les han hecho muchas putadas a lo largo de su historia, pero nadie tan inmensas como se las ha hecho el POLISARIO. |