Ser propagandista hoy PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Espiritualidad
Escrito por Pedro Luis Llera Vázquez   
jueves, 25 de noviembre de 2010

ImageEn presencia de vuestra infinita bondad y de vuestra gloriosa Madre y Madre nuestra, la Inmaculada Virgen María, y ante el Patriarca San José, nuestro Patrono San Pablo -el insigne Apóstol de las gentes-, y todos los santos y ángeles de la corte celestial, confesamos que es nuestra firme voluntad y determinación deliberada consagrarnos con vuestro favor y ayuda a la evangelización como apóstoles de vuestro Reino, en cuyo servicio aceptamos de antemano, en cuanto sea para la mayor alabanza y gloria vuestra, todas las injurias, humillaciones, contrariedades y pobreza que os sirváis enviarnos, si os dignáis elegirnos y recibirnos en esta vida y estado.

Vos, Señor, que nos inspiráis esta resolución, haced que perseveremos en ella y que vuestra bendición permanezca siempre con nosotros. Amén”. Oblación de los Propagandistas. 

   La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) cumple cien años. Su fundador, el jesuita P. Ángel Ayala, reunió a un grupo de jóvenes de la Congregación Mariana de los Luises y puso en marcha una asociación apostólica de laicos católicos para propagar el Evangelio en España en tiempos especialmente difíciles para la Iglesia. El 3 de diciembre de 1909 se celebró la primera imposición de insignias, acto que, desde entonces hasta ahora, sirve para expresar públicamente el compromiso del propagandista ante Dios y ante la Iglesia en el momento de su incorporación como socios activos a la Asociación.

     Nuestra espiritualidad ignaciana, el carácter laical y el servicio a la Iglesia “como la Iglesia quiere ser servida” marcan nuestro carisma. Firmes en la fe y fieles al Santo Padre y a los obispos, queremos llevar el evangelio de Jesucristo a la vida pública española para “mayor gloria de Dios y el bien de nuestro prójimo”. La ACdP es una asociación fundamentalmente para la acción apostólica. Queremos “infundir el espíritu cristiano en el corazón de todos los hombres para que el Evangelio brille en la vida personal, familiar y social”, como reza la oración de los propagandistas. Y para que eso sea posible, nuestras acciones deben ir unidas a una profunda vida de oración. Ser contemplativos en la acción evangelizadora: ese es nuestro estilo y nuestra razón de ser. Queremos ser testigos de Cristo en el mundo de hoy y anunciar sin complejos y con audacia el Reinado de Dios en la vida pública española. Nuestras obras educativas – el CEU – o los Congresos Católicos y Vida Pública son buena muestra de ello.

     “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”. Estas palabras de nuestro patrón San Pablo constituyen nuestro lema. Nosotros queremos servir a Dios con nuestro trabajo desde la humildad de quien sabe que, en última instancia, todo depende de Él.

     Ser miembro de la ACdP es una gracia de Dios. Como decían en el ABC hace escasas fechas, somos “pocos pero muy inquietos”. Al parecer sólo somos 330 socios activos. Muy poca cosa. Y de entre ese puñado de hombres y mujeres, yo soy, a buen seguro, el más indigno de todos. Pero amo a la Asociación y acepto de antemano, en cuanto sea para la mayor alabanza y gloria de Dios, todas las injurias, humillaciones, contrariedades y pobreza que el Señor se sirva enviarme. Confieso que todo lo que soy y lo que tengo se lo debo a mi Señor Jesucristo. Y nada es mérito mío, sino pura gracia de Dios. Sentirme parte de una Asociación que, desde su primer presidente, el siervo de Dios don Ángel Herrera Oria, hasta el actual, don Alfredo Dagnino Guerra, ha sabido responder con sus obras a lo que la Iglesia le ha ido demandando en cada momento, no puede ser para mí sino un honor del todo inmerecido y un motivo para dar gracias a Dios cada día.

     Que el Señor nos conceda a los Propagandistas un amor mutuo entrañable para ser siempre un alma y un corazón, viviendo unidos en un mismo pensar, un mismo querer y un mismo obrar; y que este centenario de la ACdP sirva para encender cada día más nuestro espíritu apostólico. Con la ayuda de Dios y con presidentes como don Alfredo Dagnino seguro que la Asociación seguirá dando frutos a la Iglesia Española en el futuro que tenemos por delante como lo ha venido haciendo en los cien años de historia que ahora celebramos.


Pedro Luis Llera Vázquez
Acerca del Autor:
Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua Castellana y Literatura en Secundaria. Experto en Dirección y Gestión de Centros de Enseñanza no universitarios por la Universidad de Comillas. Colaborador de La Nueva España de Las Cuencas y de diversos medios de comunicación en la Red.
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