Ignorancia y sectarismo PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Espiritualidad
Escrito por Fernando Álvarez Balbuena   
domingo, 11 de octubre de 2009

ImageEl día 3 de Junio del año actual, un diario asturiano publicó una carta al director en la que una pareja de homosexuales, casados con arreglo a la nueva ley civil del matrimonio, expresaba su indignación porque un sacerdote negó a uno de ellos la posibilidad de ser padrino bautismal de un niño, dando a entender muy a las claras que el sacerdote había fundamentado su negativa en la condición homosexual del comunicante.

Me pareció de justicia puntualizar una afirmación tan osada y tan torticera y a este efecto envié una carta al mismo diario en cuestión defendiendo la actitud del párroco y, por supuesto y como podrá verse, sin ofender a aquel sujeto que tan airado o ofendido se consideraba por habérsele negado la participación como protagonista en la administración de un sacramento.

La carta-réplica no mereció, por parte del periódico en cuestión, los honores de la publicación, probablemente porque hoy en día es más moderno y considerar que cuanto se escriba en defensa de la Iglesia Católica es ñoño, pasado de moda, insulso o, lo que es peor: perverso; pues ya sabemos que para cierto sector que presume de ilustrado y progresista, el papa, los obispos, curas, frailes y monjas son una caterva de pervertidos y de oscurantistas. progresista

Esta falta de tolerancia hacia la Iglesia Católica contrasta muy notablemente con la otra tolerancia, aquella que respeta profundamente al Islam, a los integristas de otras religiones  y aún a los ateos, a quienes se complace estultamente quitando crucifijos de escuelas, hospitales y centros oficiales y considerando que la figura de Cristo puede herirles en su enfermiza sensibilidad.

Por eso envío a Asturias Liberal el texto de mi réplica en la seguridad de que el liberalismo de esta organización, sin prejuicios de ningún género, no se verá  ofendida por mis opiniones, ni tendrá inconveniente en publicarlas.

La réplica, recogiendo el título de la carta en cuestión, decía textualmente:

Niega el bautismo a dos niños porque el padrino es homosexual

 Se refiere a un sacerdote de un  pueblo riojano llamado Cervera del Rio Alama, que se opone a celebrar el bautizo de dos niños, no porque el padrino sea homosexual, sino por estar casado con otro homosexual, en un matrimonio que, por muy legal que sea considerado civilmente, la Iglesia no acepta ni puede aceptar, ya que el matrimonio cristiano es siempre y únicamente posible entre un hombre y una mujer, según dispone el Derecho Canónico.

El padrino, en el bautismo, no es una simple figura decorativa, sino el garante de que el bautizado va a ser educado conforme a la doctrina católica, para lo que empeña su promesa en nombre del nuevo cristiano. Mal puede prometer que su patrocinado va a ser educado con arreglo al dogma quien se sitúa fuera de la norma eclesial y, por ello, está excluido de poder recibir los sacramentos.

Es pues falso de toda falsedad, que la Iglesia persiga a los homosexuales y les niegue su reconocimiento. La Iglesia no está en contra de la homosexualidad si el homosexual vive en castidad, como cualquiera otra persona soltera, y acepta los mandamientos y dogmas de la religión. La convivencia de una pareja heterosexual, aún casada civilmente, sin mediar el sacramento del matrimonio, es para la Iglesia igualmente condenable y, en consecuencia, tampoco estos heterosexuales podrían ser padrinos de un bautizo.

Para la Iglesia es tan condenable la práctica homosexual como el adulterio heterosexual o la pederastia de ciertos sacerdotes, ahora tan aireada, así que no conviene confundir unas cosas con otras y seguir la corriente, ahora tan de moda, y que podría resumirse en esta manida frase: “los curas, como siempre, están contra la libertad y muy especialmente contra la libertad sexual”.

Por mi parte, solo me queda decir que cada uno es muy libre de ejercer su opción, y yo respeto sinceramente a todo el que procede de acuerdo con sus convicciones y tendencias legítimas; pero toda elección conlleva el renunciar a otras incompatibles con ella. Igual que no es posible ser cura y estar casado o ser militar español y ponerse a las órdenes de una potencia extranjera, tampoco es posible que quien elige situarse fuera del ámbito de la Iglesia, pueda ser aceptado por ella para ayudar a la administración de un sacramento.


Fernando Álvarez Balbuena
Acerca del Autor:
Licenciado en Derecho y doctor en Ciencias Políticas. Empresario de Avilés.
Leer Más >>
 
< Anterior   Siguiente >

Libros recomendados

"Figuras y paisajes políticos de la España del XIX ", de Fernando Álvarez Balbuena

Boletín AL

Suscríbase a nuestro Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

AL en su Móvil/PDA

http://movil.asturiasliberal.org

Sindicación