Los socialistas gobernantes y los opositores populares repiten resultados. Por tanto siguen gobernando aquellos y oponiéndose éstos. Pero ambos con más fuerzas, porque ambos son los únicos que ascienden en porcentaje. Como primero de los muchos corolarios a captar, que se refuerza el bipartidismo.
Los socialistas gobernantes y los opositores populares repiten resultados. Por tanto siguen gobernando aquellos y oponiéndose éstos. Pero ambos con más fuerzas, porque ambos son los únicos que ascienden en porcentaje. Como primero de los muchos corolarios a captar, que se refuerza el bipartidismo.
Desde el punto de vista del juego formal, el PSOE gana, sin duda, y tiene otros cuatro años para desarrollar su disolvente programa territorial, económico y social. Su crecimiento ha venido, esencialmente, desde la izquierda radical. En cifras absolutas ha ganado casi 40 mill votos a los que, aplicando la pequeñísima mayor abstención habida ayer, aún le permite subir en un 1,05% y 5 escaños en el Congreso.
Y aunque ganar es gobernar, hacerlo en la segunda legislatura repitiendo la misma distancia en escaños que tu oponente, es tener las manos atadas. En el sistema político español, quien no gana con mayoría absoluta en su segundo envite tendrá una legislatura más difícil que la primera.
Por su parte, el PP de Mariano Rajoy ha sido el único partido que, a pesar de ese dato sobre la abstención, ha ganado votos. Unos 400 mil. Y en puestos en el Congreso, los mismos 5 diputados de incremento que los socialistas. En términos políticos puede decirse que, ante las propuestas radicales de Zapatero en temas territoriales y sociales, la derecha no debiera haber perdido esta oportunidad de gobernar. Pero eso es olvidar que los errores de la derecha no son recientes sino añejos. Han sido muchos lustros de ceder a la izquierda el control de la educación pública y privada y los medios de comunicación, también públicos y privados. La factura se sigue pagando.
A pesar de eso, los resultados del PP les colocan en buena posición para hacer una oposición aún mejor. Zapatero siente el aliento de Rajoy igual de cerca, mientras que los amigos parlamentarios de aquél son menos. Porque los ha ido “quemando” y porque han obtenido peores resultados electorales. El mensaje de Zapatero no ha superado al de los populares y, la derecha está, por tanto, muy viva. La habilidad de un líder tan flojo inicialmente como Rajoy consistió en transformarse y lograr ser suficientemente contundente al final. Con eso logró fidelizar su voto.
Por tanto, se abre un nuevo panorama para España. Aunque aparentemente no haya habido cambios, ha de haberlos si la derecha juega sus bazas bien desde el principio del encuentro y no sólo al final. Ha de seguir lanzando su mensaje liberal-conservador con claridad, defender la unidad de España desautorizando a tantos émulos de la “progresía” como tiene dentro de sus filas y ha de poner contra las cuerdas al presidente débil señalando su debilidad.
Por último, es obligado mentar al tema de ETA. Para Zapatero es complejo. Si en algún momento de esta nueva legislatura reintenta abrir la negociación probablemente ya no cuente con el apoyo de sus propios votantes. Si sigue la línea, por contra, del Pacto Antiterrorista, deberá abrazar al PP. Dado su odio a este partido, optará, probablemente, por un Pacto contra ETA con las demás fuerzas políticas, o lo que queda de ellas. Será un fracaso y el PP ha de hacérselo saber con firmeza. |