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Una legislatura difícil Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Jaime de Hortaleza   
domingo, 09 de marzo de 2008

Redacto estas líneas en la madrugada del 9 de Marzo, a unas pocas horas de que abran los colegios electorales y de que los españoles con derecho a voto opinemos sobre lo que ha ocurrido en estos últimos cuatro años, y sobre lo que deseamos para los siguientes.

Otras elecciones marcadas por el terrorismo. El asesinato de un ciudadano en el País Vasco dos días antes de los comicios nos trae a la memoria lo ocurrido hace cuatro años en Madrid. Un hecho sin precedentes que nunca se volverá a repetir y que, lamentablemente, no ha servido para consolidar una democracia todavía en pañales. La falta de unidad de los partidos políticos entorno al problema del terrorismo nos está llevando por unos caminos poco deseables.

El desgraciado suceso del viernes añade más incertidumbre al resultado de unas elecciones muy apretadas. Porque hemos de recordar que a pesar de que todas las encuestas coinciden en la victoria del PSOE, ésta es mucho menos clara que la de 2004. No cabe duda, negarlo sería de necios, que los días posteriores al 11M modificaron entonces la tendencia de voto de los ciudadanos, fomentando la abstención en unos ante las dudas creadas sobre la actuación gubernamental, movilizando al votante conformista y apático en otros casos, arrastrando al PSOE a una victoria tan inesperada como imprevisible.

¿Qué puede pasar en las elecciones?

El votante español es fiel a su partido. Existe tradición a la hora de escoger una opción frente al resto. El sistema ha ido tendiendo hacia un marcado bipartidismo entre el PP y PSOE, dejando para las minorías de izquierda (IU) y partidos autonómicos (PNV, CC, CiU, ERC) el resto de los escaños del Parlamento. En esta ocasión han aparecido nuevas opciones políticas que vienen a recoger parte del voto de centro-izquierda, descontento con la actuación del PSOE en los últimos años en relación a la política nacional. Estos dos partidos son Unión, Progreso y Democracia, encabezado por Rosa Díez (ex diputada del PSOE) y Ciudadanos, movimiento surgido en Cataluña que lucha por extender su proyecto al resto del país.

Hemos vivido una campaña brusca, violenta, con poco diálogo y mucho ataque. Los dos debates celebrados por los candidatos del PSOE y PP poco han aclarado, salvo que uno ha sido mal presidente y el otro no parece poder hacerlo mejor. Se aprecia un desencanto enorme entre el electorado, agobiado por una grave crisis económica, el repunte del paro y una creciente inseguridad ciudadana. Nadie ofrece respuestas claras y ninguno es merecedor de la confianza del votante.

La irrupción de ETA, de manera inesperada e imprevisible (se hablaba de un gesto de buena voluntad que favoreciera al PSOE, como una entrega de armas) alterará el resultado de unas elecciones cuyo resultado ya era difícil de predecir. ¿Cómo puede reaccionar el votante tras el crimen? Olvidándose de alternativas minoritarias y buscando el refugio en aquellos partidos fuertes capaces de hacer frente al terrorismo. Los votantes que en algún momento tuvieron en mente apoyar a Rosa Díez o Albert Rivera volverán al PSOE para buscar al Leviatán. Se producirá una merma en el apoyo a las opciones nacionalistas radicales (ERC) por su empatía con el terrorismo vasco. Otras opciones como IU o Coalición Canaria se mantendrán o perderán pocos votantes: su electorado es muy fiel.

Los dos grandes partidos acercarán de nuevo sus resultados. El masivo apoyo al PSOE en 2004 será muchísimo menor en esta ocasión. El PP tiene a favor dos puntos: por un lado el voto oculto (de la vergüenza), y el del votante no alineado que, alarmado por la situación económica y el terrorismo, buscará en el PP a aquéllos que años ha llevaron a España a cotas de crecimiento y riqueza excelentes y que arrinconaron a ETA hasta hacerla prácticamente desaparecer.

¿La próxima legislatura?

Será difícil, muy difícil. Si se cumple lo apuntado en el apartado anterior PSOE y PP obtendrán resultados similares, ligeramente superiores para el PSOE, pero con un número de escaños insuficiente para gobernar con comodidad. Como fácilmente podemos prever, apelará a la unidad de las fuerzas de izquierda para alejar al PP del legislativo y, junto con los partidos nacionalistas, gobernar los próximos cuatro años.

Porque esta es la clave del atentado: los independentistas. La maniobra electoral de ETA ha sido excelente. Ha forzado la situación para convertir la ligera ventaja del PSOE en un empate técnico y condenar a Zapatero a pactar con PNV y CiU/ERC. Ha convertido al Gobierno en presa de los movimientos separatistas y, por lo tanto, podemos predecir que el saqueo a las arcas del Estado y la presión secesionista que imprimirán será terrible.

Utilizan el asesinato para influir en el resultado electoral. Sus instrumentos no son la palabra, el diálogo. Se valen de las armas y la violencia para conseguir sus fines. La vida de un concejal, de un ciudadano, vale más que cualquier Gobierno. La vida de cualquiera de nosotros será siempre más valiosa que la de ellos.

Porque nosotros tenemos algo que ellos no tienen. Libertad.

Somos libres.

 


Jaime De Hortaleza
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