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Que te crees tú eso Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
sábado, 09 de febrero de 2008

“Dime que me quieres, aunque sea mentira”. Así se hablan los amantes. Y así piensan los votantes o, al menos, una parte significativa de ellos. Proporcionar una imagen agradable de la realidad tiene un rendimiento electoral indudable tanto más cuanto permite acusar a la oposición de ser el mensajero del mal agüero.

Fe es creer lo que no vimos. Es más, el verbo creer es, en el uso, común, sinónimo de tener fe, de poseer un conocimiento no basado en hechos, sino en un acto de la voluntad, una mera volición. Zapatero y todos y cada uno de sus candidatos nos dicen, para todas y cada una de las áreas de gobierno –las cuales, hoy por hoy, nos abarcan de la cuna a la tumba- que dan motivos para creer.

En el mensaje inserto en su "razones para creer" los socialistas arguyen, sólo aparentemente, que de los actos de este gobierno se deriva concluyentemente que hemos de confiar en él. Pero, al igual que el ya célebre “Otan, de entrada, no”, la doblez subliminal está presente en la creencia a que los socialistas quieren inducir a los votantes indecisos.

¿En qué consiste esa doblez? Las palabras del mismo presidente-candidato nos aclaran esto. Y es que en más de una ocasión, además de explicar las leyes que sus ministros promovieron y el cambio de “ambiente”, ha apelado al optimismo y al patriotismo como sucedáneo de la visión crítica basada en hechos. Lo ha hecho para creer en la reactivación económica o, incluso, en la mera crisis. También para confiar en la benignidad de la descontrolada política de inmigración, o en los aromas que envuelven a la Ley de Dependencia, o en los “cuatrocientos euros” o, en fin, en las subvenciones al alquiler de vivienda. Estas cuatro medidas sobre las que la fe más descarnada es necesaria para ignorar sus efectos corruptores a corto plazo.

“Cree por lo que hicimos, cree si si eso no te gusta, pero cree”. Eso es lo que parece decirnos el lema básico del PSOE. Apelar a la irracionalidad, que es lo que el lado oculto de su cartel electoral pretende, no es ajeno, paradójicamente,a la ciencia de la manipulación. Es reconocer la triste realidad de que en el fondo de las psiques humanas anida un niño fácilmente sugestionable al que le aterra que alguien le deje sin ilusión.

Pienso que desactivar esta campaña es lo que el Partido Popular debería hacer y no están haciendo. Si se quiere utilizar el arma del rival en beneficio propio, como aconsejan todos los expertos en estrategia de lo que sea, hay que explotar la veta irracional del lema y la campaña socialista.

Eso es lo que ha hecho, por ejemplo, el diario económico Expansión en su portada y editorial del pasado día 5 de febrero. En relación a la situación económica, su página uno reproduce el cartel de Zapatero con el “Por el pleno empleo” y su “Motivos para creer”. Acompañando a esto el periodista apostilla”...y el PSOE pide que le crean”. Toma así el mensaje socialista como lo que en esencia es, como un querer que el votante crea a pesar de todo. El editorial de ese mismo día de Expansión desgrana con datos y contundencia esa crítica.

Es estratégicamente necesario que quienes pretendemos racionalmente que Zapatero no repita su negativa presencia en el gobierno diluyamos lo irracional en lo racional. Y para ello, nada mejor que denunciar que el recurso socialista de la fe se identifica con el autoengaño. Eso ya duele, más si es verdad.


Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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