Pe punto y seguido PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Administrator   
domingo, 24 de julio de 2011

El ladino Rubalcaba, aventajado discípulo de Maquiavelo, pretende lavar su rostro marcado por las asperezas gubernamentales en dos ejecutivos diferentes. Ambos tuvieron un final lamentable, desastroso, insólito. La contribución de nuestro personaje no estuvo protagonizada por la apatía, el desacuerdo o la deserción. Antes bien, desempeñó un papel definitivo en aquel lejano, roído por la corrupción y los GAL, y en este próximo, claro manifiesto asimismo de ruina política, económica y moral. Exhibe abultado currículum vitae como factótum a la sombra de González y a la par de Zapatero, para hacerse de nuevas e intentar (limpio, sin mácula) la catarsis urgente. Cómo estará el PSOE para ver en él al César que pasará el Rubicón, cuando sólo es (lo indica el tópico) un bombero pirómano.

Alfredo, el candidato tornasol, utiliza en la operación cosmética un jabón denominado "Pe Punto". Supone, sin duda, aceptar (mejor aprovechar) la carga heurística del vocablo punto. Iniciada por los cibernéticos Punto com, siguen con humildad y veteranía los Puntos gramaticales, el Punto de vista, poner los Puntos sobre las íes, etc. Aunque menos sugestivos, tienen su aquel: coger un Punto (pequeña borrachera), Punto en boca, Punto muerto y, sobre todo, Punto crítico. Sin embargo, me temo que al estilo del aludido prócer le iría como anillo al dedo "Pe y Punto", según prepondera el atinado aforismo: "aunque la mona se vista de seda...".

Particularmente creo un error morrocotudo la elección (digital pero sin discrepancias) de Rubalcaba para conformar un partido moderno, sugestivo, adecentado. Aparte el anhelo imposible de colgarse nueva credencial, deja al descubierto demasiados talones de Aquiles.  En la práctica es ilusorio salir indemne. Compromete cuantiosos flancos y esta circunstancia debe resultar lesiva no ya para sus intereses sino para los del partido y, por ende, para España. La LOGSE, su particular irrupción la tarde noche del 13 M, el papel extraño en los GAL, el caso Faisán y la corresponsabilidad en el presente caos económico, amén de minucias más o menos significativas, le merman todo crédito, le ilegitiman, para proponer programas o acciones.

Ayer, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, ante la plana mayor, prensa (en gran medida domesticada) y con el vigor que imprime una multitud de conmilitones en paro, Pe Punto -escorado a la izquierda- fue desgranando ideas y proyectos inverosímiles; salvo el hecho, nada probable, que lleve tres lustros tomándonos el pelo. Previa a la escenificación se dejó oír aquella llamativa frase: "sé cómo salir de la crisis y crear empleo", azote para cinco millones de ciudadanos que sufren, además, la indignidad de escuchar impúdicas ocurrencias procedentes de aventureros, algunos iletrados, satisfechos. Allí, Alfredo aleteaba un falso poder, una vana esperanza impregnada, cual Ícaro moderno, de ilusiones que pueden derretirse. Tras el pregón, exclusivo para la concurrencia presente y la feligresía fiel, queda el eslogan cuajado de cinismo, "la política hay que hacerla completamente limpia" y la nada en penumbra.

Dudo que esta treta ideológica minimice el fracaso electoral, pero agravará seguramente la estéril trayectoria partidaria emprendida por Zapatero. Nadie que sea causa del problema logra, a su vez, fundamentar la solución. El PSOE perderá, al menos, cuatro años en hallar a alguien, exento de mancha, sin contaminar, que consiga restituir credibilidad, ética y compromiso nacional, a un partido envilecido donde pululan intereses bastardos, incoherencia y falta de perspectiva política; todo ello envuelto en un método sectario propio del siglo XIX. Le auguro un largo periodo en la oposición. Es preciso para renacer y, de rebote, coadyuvar al rescate del país.

Por todo lo expuesto, Pe Punto no es un punto final, ni siquiera un punto y coma; es un punto y seguido.  

 
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