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No es que ETA haya vuelto a actuar; es que siempre ha estado ahí Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por María Luisa Lajara   
viernes, 07 de marzo de 2008

ImageSí, porque hasta cuando calla debe estar moviendo hilos. Lo que me da miedo es qué puede poner en marcha el atentado de hoy, el asesinato, porque atentado es pero asesinato también, y si la primera de ambas palabras hace referencia a la dignidad de los representantes del Estado (de los que la tienen, claro, que no parecen ser muchos) y a la especial gravedad que por eso tienen los actos dirigidos contra ellos, la segunda palabra nos coloca de lleno en el centro de todos esos agravantes que hacen de un homicidio, ya de por sí inadmisible y salvaje, algo que va mucho más allá del dato terrible de la muerte de un hombre a manos de otro, porque el asesinato habla de premeditación, de cálculo, de seres taimados, de bajeza moral.

Y un nuevo asesinato y un nuevo atentado es lo que ha llevado a cabo hoy ETA, uno más en su lista asquerosa y uno más en las conciencias de quienes apoyan, justifican, permiten, consienten, transigen, o no combaten con toda su energía – que de todo hay – lo que es una salvajada y un sinsentido. Y ahora hace falta ver qué palanca va a mover este asesinato, qué efectos va a tener en las elecciones del próximo domingo,  porque si la gente tuviera vergüenza, si tuviéramos vergüenza y valor, esto sería la tumba política del partido socialista en lo que a esas elecciones se refiere, pero no es fácil pensar que esa sea la dirección lógica de las cosas porque si lo fuera, dado el marco previo, ETA no habría hecho nada que pudiera perjudicar a ese partido socialista que lleva dándola de comer en la mano desde hace tiempo y que acaba de ver cómo las fieras son fieras siempre y cómo su aparente “domesticamiento” no garantiza que no le arranquen esa mano a su presunto domador.

¿Y ahora, Sr. Zapatero, que? ¿Ahora qué tenemos qué hacer? ¿Qué van a hacer Vd. y los suyos’? ¿Van a seguir diciendo que ETA está controlada y casi en extinción? ¿Van a seguir dialogando con asesinos, con gentes que se ríen de todo y de todos en Audiencias y Tribunales? ¿Van a seguir diciendo que son otros los que provocan y favorecen la crispación y a callarse cuando los parlamentarios de otro grupo político son agredidos verbalmente y amenazados de viva voz, en vez de reconocer, mirando a la gente y a las cámaras de televisión de frente pero con la verdad en los ojos y no con la teatralidad, que se han equivocado y que además sabían desde el primer momento que se estaban equivocando? Cuidado, Sr. Zapatero, porque, como puede ver, la línea entre la agresión verbal y el asesinato parece ser finísima y por sembrar truenos cuando de ataques a miembros del PP se refiere acaba Vd. de recoger una tempestad en su propio fundo.¿Más mentiras, Sr. Zapatero? ¿Más manipulaciones? Yo creo que ya está bien, no es necesario dar más  muestras de indignidad y de falacia; ya tenemos todos claro lo que hay detrás de sus cejas y de su mirada clara, tan absolutamente inexpresiva; y quien no lo tiene claro es  porque no lo quiere ver.

  Y ojala las urnas le pongan en su sitio, y ojala los que le sustituyan sean capaces de acabar de una vez y de verdad, sin paliativos, con ETA. Que no hay que ir a Salamanca para eso, que es muy fácil (siempre que natura dé, claro); que basta con dejar que España esté en su sitio, con llamar a las cosas por su nombre, con apoyar a la autoridad y no maniatarla en la familia, en los colegios, en las Universidades, en las comisarías, en los juzgados y tribunales, y frente a las pateras de inmigrantes, favoreciendo un clima de blandura moral que sólo lleva al desastre. Que todos somos iguales ante la Ley, que la piedad y la solidaridad son de bien, que la comprensión y el diálogo son signos de grandeza intelectual y moral, pero que las jerarquías y las autoridades existen, que la verdad y la mentira no son iguales, que no es igual vivir de una manera que de otra, que se puede morir con honra pero que lo que no se puede hacer es vivir indignamente.  Que no se trata de hacer mártires ni de la Ley del Talión sino de defenderse contra quienes nos atacan con los mejores medios a nuestro alcance, y esos medios son la Ley, la coherencia, el Estado de Derecho, la dignidad, la valentía, el coraje y la razón. ¿Sabe Vd. de qué hablo, Sr. Zapatero? Busque dentro de Vd. e intente recordar, si es que alguna vez conoció esos conceptos, de que iba la cosa. Porque, desde luego, le hace falta recordar y seguramente también aprender.

   Y a lo mejor está Vd. orgulloso de sus cuatro años como Presidente del Gobierno porque ETA “sólo” ha matado a dos personas (inmigrantes, ¡qué suerte, Señor Zapatero, el símbolo de la nueva España) en vez de a tantas como según dijo en uno de los dos debates que ha sostenido frente a D. Mariano Rajoy  lleva el PP a sus espaldas. ¡Qué asco, sí, qué asco! Porque los muertos de ETA, Señor Zapatero, como los de los islamistas, no son suyos, tuyos, míos, o de él, son nuestros, NUESTROS Sr. Zapatero, son de todos los que saben que no se puede ceder al chantaje, que salvar a uno en virtud de esa cesión es condenar potencialmente a todos y poner el destino de España, sí, de España, Sr. Zapatero, con mayúscula y con todas las letras, en manos de asesinos, son de todos aquellos que al sepultar a los muertos y abrazar a sus familias hemos sabido y sabemos, por encima de colores políticos, que estamos haciendo lo único que, además de luchar con la Ley en la mano, se puede hacer.

    Basta de mentiras, de alentar componendas morales y políticas, de consentir tergiversaciones de la historia, de la verdad, y la decencia. Basta de todo eso y basta también de crear el clima para que un día alguien le pueda decir a esa niña que ha visto morir a tiros a su padre ante sus ojos, seguramente espantados y perdidos, que la muerte de su padre fue un hecho legitimado por la opresión de un Estado y por la crispación que unos fascistas ponían en la vida de un pueblo. Repase su libro blanco, hoy teñido del rojo de la sangre y del negro del luto, porque me parece que en él hay todo un tratado de la indignidad.

   Pasado mañana hay elecciones. Ojala las pierda, Sr. Zapatero; porque en ese momento habremos ganado todos.


María Luisa Lajara
Acerca del Autor:
Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.- Cursé los tres primeros años en el Real Colegio Universitario “María Cristina” de San Lorenzo de El Escorial, centro adscrito  a la mencionada Universidad, y los dos últimos en la Facultad de Madrid.
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