Mi congreso soñado PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Luis Español Bouché   
jueves, 19 de junio de 2008

Image Me sentó mal el queso y esta noche he tenido un sueño rarísimo. Soñé que estaba presente en un Congreso de no recuerdo qué partido de un país imaginario, que se celebra este mes de junio en Valencia. Soñé que se levantaba un señor a defender una enmienda, proponiendo elecciones primarias. El buen señor leía su enmienda, y después de explicarla, sostenía el siguiente discurso: “Queridos compañeros, antes de someter mi enmienda a vuestro voto, quiero recordar a una figura eminente del liberalismo español, Clara Campoamor.

Cuando Clara Campoamor defendió que las mujeres pudiesen votar, su propio partido la desautorizó; sus propios compañeros le volvieron la espalda. Muchas voces, en el Congreso de los Diputados, explicaron que las mujeres eran víctimas del periodo menstrual, que nunca llegarían a ser adultas, que serían esclavas de sus confesores.

Campoamor era una mujer valiente. Apostó por la osadía, apostó por el valor y por la imaginación, por eso hoy tiene estatuas en nuestros jardines y su rostro será pronto acuñado en los euros. De sus detractores, ¿quién se acuerda? ¿Dónde está la memoria de aquellos que votaron contra el sufragio femenino? ¡Nadie recuerda a los enemigos de la libertad! ¡Nadie recuerda a los miedosos! ¡Nadie recuerda a los mediocres!

El miedo es el mayor enemigo de la gran política.

El miedo es quien inspira la política mezquina, la política pequeña, la política mediocre.

La osadía, el valor y la imaginación deben ser nuestros guías, porque el miedo sólo engendra fracaso.

No debemos tener miedo.

No debemos tener miedo a lo que opinen nuestros militantes.

No debemos tener miedo a la libertad.

No debemos tener miedo a una democracia adulta y sensata, cercana al ciudadano.

¿Quién va a creerse que estamos cerca del ciudadano si no creemos en nuestros militantes?

Le decimos a nuestros militantes: ven a tu sede, embucha sobres, preséntate como interventor, pega carteles, pide firmas, pero sobre todo, no opines, y si es posible, no pienses.

¿Cómo vamos a criticar las dictaduras a la cubana cuando en nuestros congresos sólo se presenta una candidatura? Lo nuestro es democracia, sí, ¡pero democracia orgánica!

Si nuestro partido no cree en sus militantes, nuestros militantes no creerán en nuestro partido.

No podemos defraudarles.

No tenemos derecho a defraudarles.”

Al final, en el sueño, todos los presentes se levantaban, aplaudían a rabiar, lloraban de emoción, se abrazaban; los más jóvenes se desnudaban y se amaban fogosamente sobre las gradas; si nace un niño lo llamamos Espartaco, y si niña Libertad…

Mientras tanto, la masa gris y amorfa de los mediocres se arrastraba como un siniestro chapapote hasta la alcantarilla más cercana...

¡Pena de sueño!


Luis Español Bouché
Acerca del Autor:
Luis Español Bouché, (Madrid, 1964) es escritor y traductor. La mayor parte de su obra versa sobre temas históricos pero también es autor de ensayos sobre cuestiones de actualidad.
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