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La Historia de España en el cine español: Ausencias, vergüenzas y complejos. Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Marcos Álvarez Díaz   
lunes, 25 de febrero de 2008

¿Dónde estará el cine español por el dos de mayo?

Más cine por favor... pero que retrate la historia de España, corrija su desconocimiento en las nuevas generaciones y ayude a construir un futuro común, sobre el común pasado.
El cine se ha usado desde los comienzos del séptimo arte, como un recurso pedagógico capaz de mostrar al pueblo los episodios de su pasado como realidad histórica. Obras como “El nacimiento de una nación “ de D.W. Griffith o el “Napoleón” de Abel Gance enseñaron a franceses y americanos que el disfrute hedonista del arte y la pedagogía del patriotismo no son excluyentes.

El cine en nuestro país, ya no es hoy día una herramienta de difusión de la historia y la cultura hispánica. Ahora sólo es un sumidero de fondos públicos para los que viven de la subvención y en la que únicamente se ve un monolito ideológico del "cine comprometido". Los complejos atenazan la iniciativa de nuestros cineastas cuando identifican el cine histórico con la propaganda franquista y el NO-DO.

¡Qué cine pueden llegar a hacer los franceses, por el contrario, cuando se trata de cantar las loas de “La grandeur”! Todos los recursos del estado y elImage talento de sus artistas se ponen al servicio de la nación y crean perlas que son a la vez bellas obras de arte y un justo reconocimiento a lo mejor de su pasado:
El joven rey Luis XIV, apenas adolescente, surge como un dios entre las chispas de las bengalas cuando es izado por una tramoya al escenario como el radiante Rey Sol. Los nobles de la corte danzan a su alrededor como los planetas en torno a Helios mientras la música de Lully desvanece la visión de su rostro inexpresivo en una cadencia picarda. Las lágrimas de la reina madre caen serenas sobre sus mejillas al observar el majestuoso espectáculo del niño hecho Rey. Fundido en negro...
No hablo de una cinta propagandística rancia sino de una produccíón de nuestra década realizada a mayor gloria de la nación que la ha de ver.

Clive Owen ha sido el rey Arturo. Christian Clavier, Napoleón. Hemos tenido a los héroes de “El Álamo” por duplicado y a Mel Gibson luchando contra los casacas rojas. Sin embargo intento imaginarme a Antonio Banderas caracterizado como Hernán Cortés y no me sale. Quiero ver a Paz Vega entrando en Granada de Isabel “La Católica” y me falta imaginación. Daoiz y Velarde luchando contra los franceses en el parque de artillería de Monteleón con los rostros de Bardem y Moyá serían perfectos, pero no me consta que el proyecto llegue a tiempo para el bicentenario.

Al volver los ojos al cine español sólo encuentro los prejuicios de una casta subvencionada. ¿Dónde está la gran película sobre el dos de mayo en este año 2008? ¿Dónde una superproducción que narre la gesta de la conquista de México? ¿Las hazañas del Gran capitán en Italia? ¿La batalla de Covadonga? ¿Los Almogávares en Neopatria? ¿Lepanto? ¿Porqué no revisitar con los medios de la moderna tecnología las Navas de Tolosa? ... Todo el dinero del contribuyente que se marcha en llenar estómagos agradecidos estaría bien empleado con un par de superproducciones sobre la historia de España cada año. Con seguridad se amortizarían y podría entenderse su financiación como una obra de interés público, útil en el presente y en el futuro.

Las salas de cine se quedan vacías cuando se exhibe una cinta española. Los responsables del ministerio de cultura y los autoproclamados portavoces de la escena nacional se quejan de la competencia de las películas de Hollywood a las que identifican con el colonialismo cultural de la superpotencia. Demandan más apoyo institucional (esto es más dinero público y subvenciones), cuotas de pantalla y proteccionismo. Un consejo de humilde espectador desencantado: tengan la iniciativa de producir, dirigir e interpretar los capítulos imprescindibles de la historia nacional sin complejos ni corralitos ideológicos y a lo mejor me pienso lo de volver a ver cine español. Más cine por favor... pero menos bodrios de Arte y Ensayo y más retratos gloriosos de nuestra Historia, como hace toda nación que se respeta a sí misma.
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Marcos Álvarez Díaz
Acerca del Autor:
Marcos Álvarez Díaz  (Oviedo, 1976), es profesor de enseñanza secundaria.
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