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I have a dream (versión española de un clásico) Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Luis Español Bouché   
lunes, 26 de noviembre de 2007

ImageLa tarde del sábado, estuve en Madrid, en la plaza de Colón, sumergido en un maravilloso mar de banderas españolas, recordando a las víctimas del terrorismo, a todos aquellos que ya no pueden hablar, ni protestar ni quejarse, porque están muertos; a todos aquellos cuyos cuerpos y cuyos corazones han sufrido el zarpazo del terrorismo; a todos aquellos que han visto a los suyos sufrir y que al buscar el afecto y el abrigo de sus vecinos y de sus autoridades, sólo encontraron la desolación de un silencio despiadado.
La solidaridad con las víctimas es una hermosa falacia: ni podemos compartir la bala que las mató, ni la bomba que las destrozó, ni el miedo que han vivido. ¿Quién puede devolverle a José Antonio Ortega Lara uno solo de los 532 días que pasó secuestrado por ETA en un zulo? ¿Quién puede devolverle sus piernas a Irene Villa? No, no podemos hacer gran cosa por las víctimas, pero al menos sí podemos dedicarles unos minutos. No es mucho pedir…
Esa tarde me emocioné escuchando las palabras sobrias y dignísimas de Ortega Lara y de Mari Mar, la hermana de Miguel Ángel Blanco. Eran palabras sin un ápice de odio, cargadas de razón, y también de serena indignación. Y lloré.
Esa tarde lamenté que fuéramos muchos menos los presentes que hace diez años, cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco y millones de ciudadanos indignados acudimos de toda España a la misma convocatoria, en el mismo lugar. ¿Por qué estamos divididos los demócratas? ¿Quién se alegrará de ello, sino los terroristas?
Quotation ¿Por qué estamos divididos los demócratas? ¿Quién se alegrará de ello, sino los terroristas? Quotation

Esa tarde apreté los dientes con rabia, porque al presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo lo quieren enjuiciar por criticar al Gobierno.

Hace muchos años, que aprendí una lección, la dura lección del dolor ajeno. Ante las víctimas de la tiranía, no me pregunto cuáles son las razones del tirano, ante las víctimas del terrorismo no me pregunto cuáles son las razones del terrorista. El terrorismo no es más que el ejercicio privado de la tiranía, y no me interesa la razón de la sinrazón.Image
Este Gobierno es el Gobierno que se han dado los españoles. Huelga decir que, como liberal confeso y español premeditado, no he votado por los Partidos que sostienen este Gobierno; pero es mi Gobierno, es nuestro Gobierno. Y quiero expresarle mi disgusto. Mi Gobierno, al que tanto le preocupa la historia de hace 70 años, parece dispuesto a olvidar los sufrimientos de la España de los últimos 30 años, de la España de ahora mismo, la España de los dos jóvenes asesinados hace sólo once meses en Barajas, ya enterrados, ya olvidados.

Mi Gobierno y quienes le apoyan, han hecho todo lo posible para dividir a las víctimas del terrorismo, satanizar al admirable Foro de Ermua y transmitir a la sociedad española la perversa idea de que hay víctimas buenas y víctimas malas, según quién las mate y según quién las represente.
Desde la lealtad, le digo a mi Presidente —y a quien haga falta— que quien piense que hay verdugos buenos, y verdugos malos, es un fanático; que quien piense que hay víctimas buenas y víctimas malas, es un fanático. Ningún país se merece que lo gobierne un fanático, y menos España. Los españoles ni quieren ni necesitan más fanáticos, ya han pagado muy caro el precio del fanatismo.

Las víctimas no tienen bando, las víctimas del GAL no son distintas a las víctimas de ETA, del GRAPO o de Terra Lliure o de cualquier grupúsculo de ultraderecha. El joven Carlos Jimeno, el muchacho de 16 años asesinado de una puñalada hace unos días en Madrid, es una víctima del terrorismo callejero en que están enzarzándose formaciones de ultraizquierda y ultraderecha. No me interesa saber lo que creía, ni sus ideas, ni su trayectoria: nada justifica su asesinato. Me repugnan tanto el asesino que le arrebató la vida como los homicidas que mandan muchachos a “contramanifestaciones”, a ver si con un poco de suerte los matan.

El próximo jueves, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo se sentará en un banquillo. Del modo más cobarde, utilizando a mamporreros, tirando la piedra y escondiendo la mano, nuestro Gobierno pretende enjuiciar a quien le critica y silenciar a quien disiente de su política. Es la política de siempre, la política de Herodes, quieren la cabeza de Juan el Bautista, y si es posible, en bandeja de plata.
Quotation Es la política de siempre, la política de Herodes, quieren la cabeza de Juan el Bautista, y si es posible, en bandeja de plata. Quotation

¿No ha de criticar quien representa a un millar de víctimas a quienes contra toda ley y contra toda razón pretenden todavía otorgar a los verdugos el estatuto de representantes, a quienes han pretendido negociar con quien sólo sabe matar, herir y extorsionar? ¿Acaso los etarras son los representantes del pueblo vasco? Pues decidme, ¿en qué urnas han sido elegidos?
Por favor, no insultemos a nuestros compatriotas vascos, diciendo que esas alimañas son sus representantes. Mañana, ¿negociará también mi Gobierno con el GRAPO? ¿Y con los asesinos de los abogados de Atocha o los de Yolanda González? Y con los responsables de la matanza del 11-M, ¿qué negociará? ¿Y con quién? ¿Acaso la única condición para ser escuchado por nuestro Gobierno consiste en matar o en amenazar con matar? ¿Desde cuando el asesinato es una fuente de legitimidad? ¿Cómo es posible que un Congreso de los Diputados otorgara a nuestro Gobierno la facultad de negociar con una banda de asesinos? ¿Desde cuándo se negocia el derecho a vivir, que es el presupuesto del derecho a la libertad?

Sin duda inquieto por esas preguntas, esta noche he tenido un sueño:
He soñado que nuestras autoridades hacían justicia a las víctimas, y no dialogaban con sus verdugos.
He soñado que los demócratas españoles estaban unidos de nuevo, y para siempre, frente a los terroristas.
He soñado que ante el cuerpo de una víctima, todos pedían justicia y que a nadie le interesaban los motivos que invocaban sus verdugos.
He soñado que nuestros Fiscales del Estado no eran Fiscales del Gobierno, y que los Fiscales del Gobierno no eran Fiscales de un Partido.
He soñado que nadie decía de los miembros del Tribunal Constitucional si pertenecían éstos a un sector progresista y aquellos otros a un sector conservador; que esos jueces eran tenidos por justos, y por lo tanto independientes; que no sólo eran jueces respetables, sino respetados.
He soñado que ningún español podía ser nuestro representante político en ninguna instancia nacional, autonómica o local, sin condenar de un modo expreso y tajante a los terroristas, a los que matan, hieren, amenazan y ofenden.
He soñado que el partidismo imbécil le hacía un sitio a la razón, la razón a la verdad y la verdad a la justicia.
Todavía es lícito soñar, no me pueden imputar un delito por soñar. Y espero que nadie me considere fascista por gritar, como grité el sábado por la tarde, con toda la fuerza de mis pulmones: ¡Viva España!

Luis Español Bouché
Acerca del Autor:
Luis Español Bouché, (Madrid, 1964) es escritor y traductor. La mayor parte de su obra versa sobre temas históricos pero también es autor de ensayos sobre cuestiones de actualidad.
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