El ventilador popular PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Jaime de Hortaleza   
domingo, 25 de mayo de 2008

A estas alturas de la historia nadie ya se atreve a aventurar dónde acabará el Partido Popular, Mariano Rajoy, una tal San Gil, los promotores de las primarias, Esperanza Aguirre, Gallardón o el pater familias, id est, Fraga. 

Lo que sí sabemos es que en el PSOE están felices y contentos. El PP les está haciendo el trabajo sucio, han puesto en marcha el famoso ventilador. Y tan bien lo hacen los social-demócrata-cristiano-liberal-conservadores que Ferraz ha tenido que sacar a Pepiño del ostracismo al que se había acostumbrado para decirle a Rajoy que está probando su propia medicina. Desconocemos cuál es, en esto coincidimos con Pepe Blanco, pero de la enfermedad algo sabemos.

El hombre común suele tropezar varias veces con la misma piedra hasta que decide intervenir y, en lugar de hacer lo más fácil, que es rodearla, decide movilizar mil y un recursos (generalmente públicos) para eliminarla de su camino. Mariano Rajoy, nuestro presidente que decía el vallenato electoral, se ha encontrado una piedra, Gallardón, y otra más, Aguirre, y otra, en el barrio de Salamanca, y así hasta tropezar con una cantera de miles y miles de simpatizantes que le piden que haga algo, que vuelva con la fuerza de los primeros años del equipo de Aznar y que demuestre, una vez más, que el Partido Popular es la única alternativa válida en un país que va camino de regresar a esa posición que dejamos hace poco lustros y que nos hacía aparecer, aunque suene mal, como un país en vías de desarrollo.

Y mientras el ventilador gira, el gobierno socialista se queda sin regalos y dice que con la keynesiana medida de dar 400€ públicos al vulgo para que "aumente el consumo" se acabó el crédito. El combustible por las nubes (en el que algo pueden hacer, como rebajar impuestos  y eliminar los famosos e ilegales céntimos sanitarios), inflación desbocada, desempleo in crescendo, crisis ahora inmobiliaria y en el futuro hipotecaria... Tantos frentes y tan difíciles que ni avisando a RTVE de que habían pillado a la cúpula de ETA lograrán que nos olvidemos de los problemas. Por lo menos lo nuestro tiene solución: un par de agujeros más al cinturón y a lucir cintura de avispa. En el PP dudamos que esta medida sirva para algo, máxime cuando lo que se quiere apretar es la soga al cuello de algunos dirigentes que, seamos sinceros, llevan demasiado en la política para pretender ganarse nuestra confianza una vez más.

Cuando se estudia el fundamento de la representación política una de las corrientes explica que el votante se decanta por un candidato u otro en función de su empatía, de su capacidad para identificarse con ése que pretende representarle allende los mares. Rajoy a nivel nacional, y Ovidio en el ámbito regional, carecen de esa empatía, pocos se identifican ya con ellos y lo normal sería que ante tal agravio preguntaran a las masas quién es aquel merecedor de su confianza. Por favor señores, no decidan por mí y, cuando se vayan, no olviden desconectar el ventilador.

 
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