En contra de lo que predican optimistas y otros, parece más que evidente que este escenario es el peor para el PP, ha crecido pero no bastante, y ahora toca crecer con mucho cuidado, pues cuanto más cerca del techo menos margen de movimiento. Fácil, lo que se dice fácil, sólo lo tiene IU, que haga lo que haga no lo puede hacer peor, y si lo hace desaparece y nadie habrá para reclamar.
En efecto, parece que el PP ha crecido por el centro, pero también es obvio que debe seguir creciendo, lo contrario es dar por seguro quem nunca se va a tener apoyo suficiente para derrotar a la izquierda, es que la izquierda sepa y no convenza de que son más y no hay nada que hacer. Tentación poderosa para conformistas en la que caímos en los años ochenta. Tentación en la que hoy no podemos caer. El que este dispuesto a darla por buena debe abandonar el PP y la vida pública. Quien ha dicho que España es un país de izquierdas, no ha entendido nada. España es un país, como todos los mediterráneos con tendencia al optimismo, al que es preciso trasmitirle que todo tiene arreglo, que todo tiene solución, y que no costará demasiado esfuerzo. Así actúa la izquierda, que ha aprendido de la Historia y ha leído a Aberroes y otros. Pero si es que al final es muy fácil, mensajes positivos, siempre positivos, mueven más voluntades que mensajes negativos, y ese es el reto. Pero volviendo al tema, el reto del PP es muy complicado, puesto que no ha fracasado, pero, tampoco triunfado, está más o menos a medidas, en un cruce de caminos, una derrota apabullante como la del PSOE del 2000, da mucho margen, un triunfo también. En cambio, lo de ahora obliga a apretar la marcha, redoblar esfuerzos, efectuar cambios sutiles, manejar algunas nuevas caras, otras de las que están, lo obligado ahora, es sin duda cerrar filas y comenzar a trabajar de forma positivo y sin desmovilizar. Quizá dejar de lado algunas batallas estériles, y hablo, se que no gustará, de educación para la ciudadanía, del matrimonio homosexual, de todos estos temas que no son realmente importantes, la primera porque al fin y al cabo, hablamos de un asignatura, que s.e.u.o. sólo se imparte un año, en la que con libertad de cátedra el margen para el profesor es enorme, en la que la editoriales dominantes son precisamente las menos sospechosas para la derecha-derecha. Creo también, que a estas alturas, al PP le hace falta replantearse algo que quedó claro en los noventa, y son sus relaciones de dependencia con la Iglesia. Se que esto duele, pero la democracia-cristiana ha muerto políticamente en la calle. Ahora, los partidos de centro y centro derecha, son liberales o conservadores. Eso es un anacronismo que la Izquierda ha sabido usar. Porque además, en los movimientos cristianos de base hay más izquierda que derecha; y en el centro, en términos generales, por su carácter moderado conviven agnósticos y cristianos, musulmanes, judíos, e incluso masones. En suma, en una época de absoluta necesidad de centrismo en el PP, se debe cambiar la imagen, luego cada uno que trate bien a quien quiera, el PSOE a la comunidad musulmana más radical –que le apoya-, el PP al resto –que no le apoya-, pero eso sí, fuera del juego político. Y ya veremos que hace Rouco, veremos como otra vez, ese ala más dura d ela Iglesia que dicen que encarna, se lleva bien con el PSOE, porque al final, la pela es la pela, y no acabamos de entenderlo. Con Cataluña y el Pais Vasco, tampoco o entendemos, hay que abrir el melón de la financiación antes de que otros lo destrocen, porque aunque la economía no es el motor de la historia, si es el combustible. |