El dardo, la palabra y el gesto de un caballero PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Honorio Feito Rodríguez   
miércoles, 23 de junio de 2010

ImageCreo que no me equivoco si afirmo que la valoración que los españoles tienen hoy día de los políticos no es gran cosa. Los políticos han convertido a España en el solar del insulto y la descalificación. Aunque este no es un problema que afecte a España únicamente. En algunos países no muy lejanos, incluso se abofetean, y el el parlamento español de ese fiasco que defiende el señor ZP, que fue la II República, incluso se firmaron sentencias de muerte. Actualmente, en los mismísimos Estados Unidos donde la democracia ha alcanzado metas impensables para los que viven en nuestra vieja piel de toro, el Tea Party, según cuentan las crónicas, va alcanzado ya considerable tamaño e influencia en la vida de los norteamericanos, nada contentos con el comportamiento de sus políticos convencionales. Tal vez el abuso está propiciando la etapa final de estos regímenes que permiten que un inútil llegue a ocupar cargos de relevancia. Y, desgraciadamente, no es un inútil son muchos. 

El caso que nos ocupa viene protagonizado por la señora consejera de Sanidad de la Generalidad de Cataluña, socialista, protagonista estas dos últimas semanas por el famoso manual sobre educación sexual para niños de entre seis y catorce años. Es cierto que Marina Geli, médico internista, además, no ha sido ni la primera ni la única, ni será la última, que pone en marcha un documento cruel como ese manual (es más, diría que es una obsesión de algunos socialistas esto del sexo), pero para muchos españoles, entre los que incluyo a los catalanes, este documento sobra porque es dañino.  

Los socialistas no han inventado el sexo; ni las pensiones, ni la Seguridad Social; no son los justicieros de ninguna desavenencia social, ni los depositarios de la moral social. Una parte de la sociedad española está dando grandes muestras de paciencia al asistir a espectáculos como este, mientras paga estos días sus impuestos; ve encarecido su “modus vivendi”, o acepta con resignación los insultos a su fe religiosa, la católica, que, debo recordar por si acaso, es la mayoritaria en España.  

Y ahora me pregunto: ¿Comparte la sociedad catalana la información del manual de educación sexual distribuido por su consejería de Sanidad, y dirigido a niños de seis a catorce años? Pues si no, cuando acudan a votar téngalo en cuenta. 

El periodista Eduardo García Serrano, en el programa El Gato al agua, de Intereconomía Televisión, ha criticado a la consejera de Sanidad por la distribución de ese manual. Lo ha hecho con dureza, con la expresión popular que utilizaría cualquier ciudadano de a pie. Ha sido una expresión improvisada, probablemente. Conozco a Eduardo García Serrano, como ya he dicho y escrito en esta misma publicación, desde que ambos utilizábamos pantalones cortos en esto del periodismo, siguiendo su propia expresión, y puedo decir que nos hemos formado en una escuela de caballeros donde el primer y más importante principio es el de mirar a la gente a la cara a la hora de decir las cosas. Eduardo no se ha arrugado a la hora de calificar un hecho más que lamentable, que vulnera la libertad de los niños, que los predispone para convertirlos en degenerados; tampoco se ha arrugado una semana más tarde, para pedir perdón a la consejera socialista de Sanidad de la Generalidad de Cataluña. Lo ha hecho mirando de frente, con la cabeza bien alta, y sin rasgarse las vestiduras, en un ejercicio de humildad y bien hacer que le honra. Este asunto le ha reportado a Eduardo García Serrano una cálida palmada de afecto y solidaridad de muchos españoles honrados que le siguen a través de sus programas. La señora consejera de Sanidad, socialista catalana y médico internista, o cualquier persona de su entorno, al margen de las acciones que considere oportunas iniciar, debería considerar el impacto que sobre gran parte de la sociedad catalana, y especialmente, sobre los niños comprendidos entre los seis y los catorce años, ha tenido el dichoso manual y el efecto provocado en una tertulia televisiva, y considerar también el orden de prioridades de la salud de los catalanes, que son los españoles que están bajo su ámbito, y luego decidir.  

Especialmente, porque como he leído a través de una página web, una de sus hijas,  llamada Carla Nieto Geli, de 26 años, actriz, que siente la vocación del teatro desde que tenía 13 años, ha declarado que su madre nunca la acompañaba a los cástings porque quería que fuese una adolescente como el resto de los adolescentes. De esto hace ya más de diez años. Es decir, cuando su hija era adolescente, todavía no circulaba el manual sobre educación sexual que la señora Geli ha ordenado distribuir. Pues deje usted, consejera, que los niños catalanes de hoy sean como el resto, sin manipulaciones perversas. También ellos se lo agradecerán.


Honorio Feito Rodríguez
Acerca del Autor:

Periodista nacido en Meras (Valdés).Ha escrito varias novelas. Ha ganado el premio del Banco Hispano Americano con “Los Invitados (1983). Ha escrito la biografía  “Evaristo San Miguel, la moderación de un exaltado”.

Actualmente tiene en imprenta un libro sobre los asturianos en el Congreso y en el Senado.


 
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