Del 6 de diciembre de 2010. Año VI después del 11-M PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por Víctor Llano   
lunes, 06 de diciembre de 2010

Image Dicen que los controladores quisieron chantajear a Zapatero y que éste les respondió decretando el estado de alarma por primera vez bajo el Régimen de Don Juan Carlos de Borbón. Fue él quien -según nos cuentan- también firmó el decretazo. No sabemos bien cómo. Lo que sí sabemos es que ni lo firmó en España ni en una de sus embajadas. En cualquier caso, nos dicen que lo firmó. Les tocará a los abogados de los controladores preguntar cómo, cuándo y, especialmente, dónde. 

Serán también los abogados de los militarizados por Zapatero los que preguntarán si la Ley permitía a Rubalcaba ordenar a la Policía irrumpir en un local privado y exigir los documentos de identidad a los controladores que allí estaban. Serán muchos los que aplaudan la decisión de Zapatero, pero a mi juicio no es más que una coacción propia de los que no respetan los derechos individuales.  

Dicen que no fueron los controladores los que cerraron el espacio aéreo, que fueron los responsables de AENA después de que sus empleados les comunicaran que no estaban en condiciones de separar aviones y sin que antes los médicos certificaran que mentían simulando una enfermedad que no sufrían.  

¿Estaban o no los controlares incapacitados para separar miles de aviones civiles? Probablemente, no. Pero ya nadie lo podrá probar. No podrán despedirlos por informar a AENA de que estaban enfermos. Los despidos han de ser individuales. Y no existe un certificado médico que -firmado el viernes- certifique que los controladores fingieron una enfermedad que no sufrían. Los que aplauden su militarización ya se pueden ir olvidando de sus despedidos siempre y cuando en España disfrutemos de un Estado de Derecho.    

En cualquier caso, ni justifico ni entiendo la decisión de los controladores. Se pasaron mil pueblos a doscientos kilómetros por hora. Su actitud es injustificable. No obstante, tampoco entiendo cómo se puede aplaudir la decisión del Gobierno. Con la seguridad no se juega. Quiera Dios que no corran  peligros añadidos los pasajeros de los aviones controlados por controladores militarizados. Lo que sí está en peligro es la seguridad jurídica. A la larga el remedio de Zapatero jugará en contra de todos. La medicina será más dañina que la enfermedad que se tendría que haber asumido antes de forzar la Ley para amedrentar a unos trabajadores que también son ciudadanos. Se comienza con los controladores y se acaba militarizando a los que podrían probar la falsedad de la versión oficial que no explica el 11-M.   

Vamos a ver cómo se las arregla Zapatero. Por muchos nuevos controladores que contrate pasarán meses antes que los que ahora lo son enseñen a los nuevos a trabajar en las torres de control de los distintos aeropuertos. Son los propios controladores los que saben cómo moverse en cada torre de control. No existe una torre que sirva de modelo piloto. Serán los ahora militarizados los que tengan la responsabilidad de enseñar a los nuevos a moverse en la torre en la que trabajan y no en otra. Por tanto, más allá de la alarma dependeremos de los controladores ahora militarizados bajo la fuerza de un Gobierno que acabará convirtiendo en víctimas a los que antes de su decretazo no lo eran.  

Por último, y por citar sólo un ejemplo, me gustaría reseñar que ni siquiera se decretó el estado de alarma cuando los responsables de Policía nos informaron de tres investigaciones distintas y contradictorias que según ellos les sirvieron para localizar a los que acusaron del 11-M poco antes de que desaparecieran en Leganés.  

¿En qué manos estamos? ¿En las que toman decisiones como si jugaran a un juego de rol? ¿Cómo es posible que sean tantos los ciudadanos que aplaudan que el Gobierno decretara el estado de alarma, entrara a saco en un reunión privada y militarizara a los controladores gracias a un decreto que con el tiempo es más que probable que se declare ilegal por abusivo y anticonstitucional? 

 
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