De la misma manera que las palabras escogidas en la campaña no llevan en realidad “zetas”, así hay que retorcer ( y darles la vuelta como a una “Z”) los conceptos de igualdad, verdad, modernidad y solidaridad para hacerlos concordar con la verdadera política de Zapatero. La
igualdaz, la
verdaz, la
modernidaz y la
solidaridaz, con la zeta de Zetapé, son de esta sagaz manera sus contrarios: la desigualdad de los ciudadanos ante la ley; la mentira, decir a la vez una cosa y su contraria con independencia de su adecuación con la realidad; el retroceso hacia el pasado, hasta la transición y la Guerra Civil (en algunas cosas hasta las cavernas); y la insolidaridad del gobierno y sus socios separatistas con los españoles más pobres.
La campaña así vista no deja de ser ingeniosa aunque sería mejor si se completase con un grupo de palabras que sí llevasen
en realidad “zeta”. Valgan los siguiente ejemplos simplemente a título de sugerencia:
Con Z de zamarro: fig y fam. Hombre astuto
Se equivocan los que menosprecian la capacidad de Zapatero. Es un hombre que juega sus cartas con extraordinaria habilidad. Se aupó a la dirección del partido sobre Bono contra todo pronóstico, manejó la conmoción del 11 M de manera que ganó unas elecciones que tenía perdidas y- lo más sorprendente- ha sujetado con mano de hierro a su partido durante una legislatura en la que – rompiendo con la que había sido la política de su partido desde la transición- negoció con ETA, excarceló a De Juana, y promovió y sacó adelante el Estatuto que declara nación a Cataluña. Todo ello sin que nadie ( las honrosas excepcionas han sido purgadas) dentro del PSOE y su conglomerado mediático – lo único capaz de abrir brecha en el bunker ha sido la pasta ( el fuego amigo de la guerra del fútbol)-se atreviera a mover un dedo. No pueden admitirse como críticas las comedias protagonizadas por Bono- y otros barones del partido- como aquella en la que defendió a España en una enérgica intervención en la feria del queso de Onis ( hermoso pueblo donde España goza de tan buena salud como el queso, la bandera ondea con normalidad en el Ayuntamiento para orgullo de los vecinos y no hay partidos separatistas). Que pena que este
meeting, que les sobró a los onienses, no se lo echara a su Presidente (que buena falta le hacía y le sigue haciendo).
Actitud ésta de Bono que nos introduce en otra palabra: con Z de
desfachatez.: f. fam. Descaro, desvergüenza
Lo que hace más efectiva la astucia de Zapatero es el descaro con que se maneja. No tiene reparos en decir a la gente lo que quiere oír- poco o nada importa que tenga que ser lo contrario en Almendralejo que en Barcelona - a sabiendas de la imposibilidad de cumplir con la palabra. Aquí, en Asturias, Zetapé ganó las elecciones prometiendo la supresión del peaje del Huerna. Si la analogía clásica entre una empresa compitiendo por clientes en el mercado y un partido haciendo lo propio con los votantes en el mercado de votos se ajustara más a la realidad, este comportamiento- prometer con ardíz o engaño- tendría la consideración de estafa y podría acarrear una condena en los tribunales. Sería lo mismo que le pasaría, por ejemplo, al dueño de un bar que ofreciera lubina a la espalda en el menú y en su lugar sirviese
mugle ( así llamamos en Llanes al muil o rata de agua). Como la analogía descrita es limitada no se puede demandar a un político por engañar a los votantes con lo que la única defensa de los ciudadanos ante la estafa política del demagogo es cuidarse de votar a los estafadores.
Otro buen ejemplo de desfachatez con “z” de Zapatero constituye el siguiente entrecomillado de un reciente editorial del centenario periódico de mi pueblo. La tradicional cabecera llanisca ha perdido el norte, víctima de las relaciones
clientelares promovidas desde el Ayuntamiento, y en su deriva progubernamental, ha llegado a sorprender a los vecinos con un esquizofrénico editorial de apoyo al conocido asesino excarcelado por Zetapé para mejor negociar con ETA. Menos fuerte, pero también buen ejemplo de desfachatez es este otro más reciente que dice:
“Sus dirigentes ( los del PP) han preferido empañar el excelente trabajo de los cuerpos y seguridad del Estado y de nuestro sistema judicial, que han conseguido lo que no ha logrado el poderío político y económico de los EEUU y de Gran Bretaña. En el primer país, solamente se ha condenado

a un detenido por el 11-S, en el segundo, ni siquiera eso”. ¡Hombre! ¿No será que ninguno de aquellos terroristas era confidente de la policía como es el caso de los de aquí? ¡Un grupo de confidentes, delante de las narices de la policía que supuestamente los vigila, vuela unos trenes, mata a doscientas personas, lesiona a miles y encima hay que callarse a riesgo de ser acusado de empañar el excelente trabajo de los cuerpos y seguridad del Estado. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de excelente su trabajo hubiera sido deficiente?
Inolvidable, de aquel fatídico día de marzo, la
performance camaleonica de Zetapé. Del compungido
Bambi que pedía a los ciudadanos que no votaran influidos por la tragedia, al lider de hierro que culpó traidoramente – con Z de
zaino: adj.Traidor,falso- al gobierno popular de un atentado-según él, su partido y sus medios complices- consecuencia directa de la guerra de Irak; a un jugador de hielo que promovió la agitación callejera, el cerco y asalto de las sedes del rival en plena jornada de reflexión. Nada importa que España, a pesar de la retirada de Irak, siga siendo hoy objetivo del terrorismo islámico- ¿nos tendrán manía por nuestra afición al jamón y al vino?- ni que nuestros soldados mueran en
accidentes en el Líbano o en Agfanistán. ¡No a la guerra, Aznar asesino!
Con la misma desfachatez se argumenta sobre la bandera de España. “No podemos obligar a millones a sentir los símbolos” dice Paxi Lazcoz - ¡con dos zetas de Zetapé!-el alcalde socialista de Vitoria . Muy bien. Pero sí puede, a la vez, acusar a los millones que sí los sienten de apropiarse de ellos; u obligar- aquí con independencia de los sentimientos de cada uno- a pagar las multas de estacionamiento o la contribución de su ciudad.
Con Z de
zozobra: f.Acción y efecto de zozobrar: estar en gran riesgo y muy cerca de perderse el logro de una cosa. La sensación es de peligro para la nación. En una democracia liberal- uno ya no sabe si los del elogio de la II República se refieren a las democracias
populares del telón de acero cuando hablan, y lo hacen hasta en la sopa, de democracia- se puede discrepar- y conviene discrepar- sobre muchas cosas. Pero hay que tener claro donde se sostiene nuestra libertad. Como agudamente advierte Giovanni Sartori , Premio Príncipe de Asturias Ciencias Sociales 2005: “indudablemente hoy en día somos libres no por ser hacedores de las leyes a las que estamos sometidos, sino por que los legisladores que las hacen no son libres de hacerlas a su arbitrio”. De esta manera “por lo que se refiere a la democracia es necesario distinguir entre tres objetos y niveles de consenso: la aceptación i) de valores últimos, ii) de reglas de juego, iii) de gobiernos”. Para Sartori ni siquiera es imprescindible- aunque sin duda aporta una deseable solidez al sistema- el consenso sobre los valores de fondo. La democracia es posible incluso en el marco de una cultura política heterogenea. “El consenso que verdaderamente es condición necesaria es el consenso procedimental, el acuerdo sobre las denominadas reglas de juego. La regla principal es la que
decide sobre cómo decidir, la que establece un método de resolución de conflictos”. Otra postura muy distinta- reflejo de una posición política liberticida- exhibe la Alcaldesa de Llanes ante la anulación del acto administrativo por el que la corporación llanisca destituyera- irregularmente según el fallo de los tribunales- de su cargo de cronista oficial al insigne escritor y liberal llanisco Don Ignacio Gracia Noriega. La disculpa, con la que intenta quitar hierro a la sentencia, la misma o parecida con que responde la
Excelentísima cada vez que se anula el Plan General de Ordenación Urbana, es: “el tribunal no entra en el fondo, sólo nos condena por defectos de forma”. Pero es precisamente para las formas, para las reglas de juego, para las que es exigible el máximo respeto porque sin ellas es imposible la pácifica disputa del partido. Nada estorba más a los enemigos de la libertad que las formas ( nada consigue apartar al tirano de su creencia de estar en posesión
sustantiva de la verdad; el tirano siempre tiene razón en el “fondo”; por eso lucha enconadamente contra la ignorancia y el error de los demás; “todo para el pueblo pero sin el pueblo”). Más grave, pero reflejo de esta misma concepción antiliberal- y, consecuentemente, antidemocrática pues en el mundo real la democracia o es liberal o no es- es la violencia que Zetapé- con “z” de zozobra- ejerce contra el Tribunal Constitucional, precisamente el organismo encargado de solucionar los conflictos derivados de la correcta aplicación de la regla principal (
la que decide sobre cómo decidir). Todo vale con tal de que el alto tribunal resuelva, entre otras cosas, que proclamar “el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como Nación (Estatuto)” no entra en contradicción con “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles (Constitución)”.
Libertad, decía Orwell, es poder decir que dos y dos son cuatro (aunque para algunos a veces sean, tres o cinco, y verdad se escriba con “z” de Zetapé)