Esa es la sensación que nos produce a todos este asesinato que irrumpe en campaña destrozándolo todo. Sensación de fracaso que no nos abandonará en tanto estos animales sigan representando a una parte de la sociedad. Ese es el problema, que uno no acaba de entender como es posible que en una sociedad civilizada el crimen tenga partidarios.
Nos despierta bruscamente de nuestros sueños de paz, del falso pacifismo, del paraíso. La vida es, por desgracia, así; fácil de cercenar, objeto de mercadeo y de cálculo político, porque no hay otra cosa detrás de este asesinato que un miserable y ruin cálculo político que pretende obtener una ventaja, no sabemos cuál, pero una ventaja, y digo que no sabemos cual, porque a salvo ciertos errores de nuestros líderes políticos –dejémoslo en políticos, porque lo de líderes implica un plus que pocos tienen- nunca jamás han conseguido nada. Cálculo erróneo que debería tener un efecto inmediato en el propio gobierno vasco, ese efecto no es otro que enfrentarse a ellos por medio de una adecuada respuesta, la única digna; negarse a cualquier reivindicación o iniciativa de interés nacionalista en tanto no entreguen las armas, una claro así no, cualquier otra reacción es timorata, e incluso diría que indigna. Y hablando de cálculo político, hace casi 4 años un gobierno picó y encabezó manifestaciones que se le volvieron en su contra, hoy la FEMP ha estado muy ágil, concentraciones sí, pero el lunes, no vaya a ser que se nos tuerzan y se nos cuelen críticas al gobierno. Es innegable que estos progres siempre han manejado muy bien la agitación y nadie se les adelanta. Aprenden y con esto demuestran que hace 4 años lo hicieron muy bien y hoy no dejarán que nadie lo haga, que nadie se les adelante. Por otro lado, tengo la sospecha que nadie tiene intención de hacer lo que ellos hicieron. Lo dicho, la vida humana vale poco todavía en España, es mercancía de agitación, se usa en el cálculo político, se utiliza para desatar las más bajas pasiones. Pero claro, eso ocurre cuando no se tiene claro el lugar que ocupa cada uno frente al terror. Si todo estuviésemos y hubiésemos estado siempre en frente, esto se habría acabado. En esto no cabe alegar que el gobierno tiene que cometer esos errores para explorar el camino de la paz. En esto no caben más errores, ni uno más. La historia enseña, Europa cometió ese error en la primera Gran Guerra, y nos costó la más cruenta Guerra de la historia, que no nos pase lo mismo, los errores no deben repetirse nunca más. Primero la victoria sin paliativos frente al terror, y luego, luego sí, lo que se tercie, pero primero acabar con ellos, que vayan a donde tengan que ir, que se pudran entre rejas, y luego, luego ya veremos. Ahora es ahora, no luego. |