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Mileurismo y productividad Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Economía
Escrito por Marcos Álvarez Díaz   
viernes, 09 de noviembre de 2007

 Pagar como europeos...cobrar como africanos...

¿Qué ha pasado con el “milagro español”? ¿Por qué son nuestros sueldos tan bajos en comparación con otros países de Europa? ¿Por qué pagamos como europeos y cobramos como africanos? España es la 8ª economía del mundo y sin embargo cuando repartimos la riqueza por habitante la cosa no pinta tan bien: en PIB per capita saltamos al puesto nº 17 del ranking. La última década ha hecho más rica a España pero no a los españoles. Nuestro modelo de crecimiento engendra problemas sociales, que pueden asfixiarlo a medio plazo.

El currito de infantería no pasa hoy por su mejor momento... Es fin de mes, y contempla su cartilla de ahorro. Lo que ve allí le preocupa.. Todas sus fobias están reunidas: el carrito de la compra, criatura voraz que ahora sólo se sacia con más billetes... El coche traidor, que carga menos gasolina que antes por el mismo dinero. Y la hipoteca, que ha pasado de niña a mujer sin avisar. La reina de los gastos, la última que deja de pagar... La realidad es que en diez años, el precio de los productos de primera necesidad se ha disparado en proporción a los sueldos, el poder adquisitivo está por los suelos y casi no se puede ahorrar ni un céntimo. La subida del precio de la pasta, que no del dinero, llevó a los italianos al boicot de este producto primordial hace escasas fechas. No he advertido que el aceite, la leche o la fruta haya movilizado a la sociedad civil española, esté donde esté. Curioso ¿verdad?

El último informe del ministerio de hacienda lleva el número de trabajadores con salarios inferiores a mil euros, más allá de los 11 millones de personas, lo que supone más de la mitad de los asalariados del país. Incluidos entre los mileuristas, están los que aún les consideran afortunados y cobran por debajo de esa cifra psicológica. Aquellos que tienen que renunciar a algunos lujos como comer a diario y una vivienda digna. ... a vicios como vestirse o calzarse...

Son los grandes sufridores de los problemas estructurales que se generan en los pisos superiores del edificio. Esta bolsa de mano de obra poco cualificada, incrementada por la inmigración, procede sobre todo de sectores con alta tasa de temporalidad como la construcción y los servicios relacionados con el turismo. Ellos quedan enterrados por los cascotes cuando la estructura se colapsa periódicamente.

Un estrato distinto, la generación de españoles entre 25 y 40 años, es la que responde mejor al perfil mileurista. SabeImage idiomas, tiene estudios superiores, postgrado y master... y cobra mil euros netos al mes. Tienen que compartir piso de alquiler y a duras penas consiguen ahorrar: no viven mejor que sus padres.
Esa generación anterior, en la que estudiaba una minoría, tenía garantizada una movilidad social que hacía rentable el esfuerzo y los años en la facultad. Sin embargo para la actual generación de universitarios, el diploma es un papel sin valor en un mercado saturado de titulados.
Quizá esté aquí el nudo gordiano del mileurismo estructural: un problema del mercado laboral y las leyes de la oferta y la demanda que lo rigen. ¿Cuanta gente está preparada y dispuesta a hacer tu trabajo?. Siendo muchos los candidatos está claro que cobrarás poco, amigo. El país se desangra con una fuga de talentos a otros países que empieza a ser muy perceptible. El excedente de profesionales preparados es bien recibido en el extranjero donde ganan cantidades sustancialmente superiores a la de sus colegas que se quedan en España. Una universidad superpoblada con contenidos excesivamente teoréticos no ayuda mucho a resolver el problema.

Emparentado con las deficiencias de la educación, está el problema de la productividad laboral. El español trabaja más horas que su colega europeo, pero es menos eficiente, y cuando produces lo mismo en más tiempo y con más esfuerzo, eres menos competitivo. Grave inconveniente en el mundo globalizado. La productividad deficiente o una productividad “sumergida” no se soluciona con un salario mínimo hinchado por el intervensionismo estatal, sino con una menor presión fiscal al empleador y al asalariado, y sobre todo con una organización más racional del trabajo.

Pero, un salario bajo es solo la mitad de la ecuación. En la caída del poder adquisitivo, es el alza de precios el dato más preocupante. La inflación proviene de un consumo desaforado, y ¿cómo es posible que gaste tanto quien no gana lo suficiente?. El consumismo febril está presente en casi todas las sociedades desarrolladas, pero España se endeuda alocadamente cada vez más. Es un país de alegres cigarras sumidas en la ostentación y el gasto, que se endeudan irresponsablemente sin pensar en el invierno. Hay más créditos personales para vacaciones en Bali o un nuevo coche que no se necesita, que para emergencias médicas o proyectos educativos. Todos los exiliados españoles coinciden que en Europa hay más hormigas que cigarras.

El impacto que este modelo de crecimiento tiene en el tejido social es muy preocupante. Si el numero de mileuristas sigue aumentando con una economía vigoréxica como la española, la desaparición de las clases medias a largo plazo será un peligro real, tanto como la fractura social entre los que ganan mucho y los que ganan poco.

El corolario del mileurismo estructural mantenido a largo plazo es un modelo social de riqueza y pobreza extrema: un modelo sudamericano de sociedad... América latina es modelo en muchas cosas pero en esta.... no.

Marcos Álvarez Díaz
Acerca del Autor:
Marcos Álvarez Díaz  (Oviedo, 1976), es profesor de enseñanza secundaria.
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