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Los remedios de la crisis Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Economía
Escrito por Fernando Álvarez Balbuena   
domingo, 06 de julio de 2008

Image Partiendo de la base de que la crisis no existe, de que se trata una mera desaceleración de la dinámica económica y de que quitar importancia a su innegable realidad, no favorece en absoluto a arbitrar los medios para solucionarla, se nos ocurre que la mejor y la más eficaz de todas las mediadas es llamar a las cosas por su nombre, encararlas y tratar de aplicar las soluciones más viables en cada coyuntura.

Tras considerar, pues,  que el momento económico es delicado y puede desembocar en graves contratiempos para todos, existen remedios que, pese a su sentido común, y a su fácil aplicación por decreto, ningún gobierno, ni de izquierdas ni de derechas, estará dispuesto a aplicar, porque son puro liberalismo y ya sabemos que al día de hoy el liberalismo es la bestia negra de cuantos tienen la sartén del poder por el mango, a los cuales, reclamándose hasta la náusea de demócratas, no se les viene a las mentes otras soluciones para gobernar que no sean las de controlar exhaustivamente al ciudadano, sobre todo a aquel que gana dinero y crea riqueza.

El Estado está mucho más preocupado por recaudar dinero que por estimular la generación de riqueza. Ello es así porque su imparable crecimiento, creando ministerios inútiles (como el de igualdad y poniendo a su frente a personas tan inútiles como la propia institución), y multiplicando el empleo no productivo hasta límites absurdos, exige un constante flujo de dinero a sus arcas para proveer a su propio bienestar, al de las Autonomías y al de los Municipios, asegurando al ciudadano que esta es la esencia del llamado Estado de Bienestar e ignorando, sorprendentemente, que no es él quien crea la riqueza, sino que esta es generada, como dice el eminente economista y polítólogo Gitta Ionesco, por las fuerzas productivas de la sociedad, que es a las que verdaderamente hay que proteger e incluso mimar.

Como dice el liberal Hayek (vade retro) “el control del patrimonio del ciudadano es el control de su propia vida”.

Quotation Como dice el liberal Hayek (vade retro) “el control del patrimonio del ciudadano es el control de su propia vida”. Quotation
Pero esto es lo que le interesa al Estado, cuando lo lógico, para quienes tanto hablan de libertad, sería, precisamente, dejar libertad absoluta al ciudadano para ganar dinero. Pero esto es neoliberalismo y ya sabemos que desde todos los ángulos de la política y en especial desde aquellos que se dicen progresistas, el remedio es el control y no la libertad.

De poco sirve que se devuelvan cuatrocientos euros a algunos contribuyentes y de que se suprima el impuesto sobre el patrimonio. Eso es un simple maquillaje. El remedio sería suprimir la declaración de patrimonio y reestablecer el secreto bancario, así como dar toda clase de facilidades a las transferencias y depósitos de capitales y dejarles que se muevan por si mismos sin control fiscal confiscatorio. Si se quiere poder disponer de liquidez en el sistema no es la mejor receta perseguir a los tenedores de billetes de 500 euros, sino dejarles que se refugien en el banco, cosa que harían sin duda, si no hubiera obligación por parte de estos de comunicar los saldos anualmente a la Hacienda Pública.

En los países en que se trata bien al dinero, el dinero acude a ellos y se va de aquellos que lo persiguen en nombre del difuso concepto de una mejor distribución de la riqueza.

Hay muchos, muchísimos, millones de dinero negro que no aflorarán si se les pretende controlar, precisamente se esconden por temor a ése control, y si la alternativa que se les ocurre a los Estados es inyectar liquidez al sistema, tirando de la máquina de hacer dinero e imprimiendo nuevos billetes, es obvio que no se logrará otro resultado que favorecer la inflación.

Es una paradoja y un contrasentido hablar de libertad y meter en un puño a lo que más aprecia el ciudadano, que es su patrimonio y su dinero.

Aunque se nos trata de enseñar lo contrario, no ha perdido vigencia Adam Smith cuando decía que en un sistema económico liberal, una mano invisible arreglaba los desequilibrios automáticamente sin la intervención de los Poderes Públicos. Habrá quien no crea en esta mano invisible y benefactora de la sociedad liberal, pero la visible y controladora del Estado interventor ya vemos a que callejón sin salida nos lleva.

En pocas palabras: la Libertad es un concepto que no admite compartimientos estancos, o somos o no somos libres y no se entiende la libertad política si no existe indisolublemente ligada a ella la libertad económica.

Quotation En pocas palabras: la Libertad es un concepto que no admite compartimientos estancos, o somos o no somos libres y no se entiende la libertad política si no existe indisolublemente ligada a ella la libertad económica. Quotation
Todo lo demás es retórica y enmascarar tras conceptos falsamente justos, la avidez incontrolada de recaudación del Estado.

Un ejemplo: Echamos la culpa de la crisis al aumento del precio del petróleo, pero este aumento es un negocio redondo para el Estado. ¿Por qué no se dice que el ochenta por ciento del precio que paga el usuario por el carburante son impuestos?

Se habla mucho de bajar los impuestos y de fomentar el consumo para salir de la crisis, pero no de suprimir el IVA que encarece el producto y pesa hasta un 16% sobre el consumidor final.

De la justicia fiscal y de cómo acomodar racionalmente y con eficacia el sistema impositivo a las ganancias de industriales y comerciantes, no habla nadie, pese a existir teorías neoliberales que han merecido el premio Nobel, y que bien aplicadas, solucionarían razonablemente el problema del equilibrio entre impuestos y ganancias.

De todas formas las preocupaciones de los partidos políticos distan mucho de centrarse en solucionar los cotidianos problemas de la economía y dan al ciudadano un ejemplo lamentable de insensatez y de irresponsabilidad. Por una parte tenemos al Partido Popular, sumido en una profunda crisis de identidad y no sabiendo tomar la postura valiente y perfectamente legítima de afirmarse en su derechismo. Así con su llamado viaje al centro no se sabe muy bien que es lo que pretende decir y su desaforada carrera interior de alcanzar la cabeza del partido es cualquier cosa menos una lección de buen hacer democrático Con esto será muy difícil que alcance la postura de hegemonía social que pretende y a la que le obliga su olvidado credo político. Incapaz de asumir sus orígenes, no sabe bien hacia donde debe dirigir sus impulsos desnortados.

En cuanto al Partido Socialista Obrero Español, hemos de decir que no ofrece tampoco un panorama halagüeño. Los postulados del congreso que está celebrando ahora mismo son sumamente significativos pues demuestran una vaciedad total de ideas en sus cabezas rectoras. Se limitan a ridiculizar y descalificar al PP y a algo tan patético como proclamar la laicidad del Estado y aún de la sociedad civil, suprimiendo para ello crucifijos y símbolos religiosos en las instituciones. Quieren borrar a la Iglesia de la Constitución, alegando que la referencia que a ella se hace en la Carta Magna es algo que en su día fue coyuntural y transitorio (sic) y que mejor preocuparse ahora de la eutanasia y de que la seguridad social practique abortos violando, tanto la ley natural, como el juramento hipocrático. Nada nuevo, de hecho ya había clínicas que se dedicaban a destripar fetos de siete meses sin que el Fiscal General del Estado les exigiera ninguna responsabilidad.

Parece que con dejar de ir a misa, por parte del PESOE o con preocuparse de quien va a ser cabeza de lista por parte del PP, ya tenemos remediada la crisis y cualquier otro problema que pueda surgir.

Así nos va…  


Fernando Álvarez Balbuena
Acerca del Autor:
Licenciado en Derecho y doctor en Ciencias Políticas. Empresario de Avilés.
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