Tiempos modernos: Carta cerrada a Ovidio Sánchez Díaz PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Ithacius   
lunes, 23 de junio de 2008

Siempre me ha cautivado el cine antiguo, donde la ausencia de medios se burla con la calidad del producto y el genio de sus intérpretes. Este fin de semana, repleto de verde césped  futbolístico, he vuelto a ver a Charles Chaplin, en Tiempos Modernos. El método asociativo se ha puesto en marcha por la coincidencia temporal con el cónclave valenciano, y sus eventuales efectos en la irregular Asturias. Por ello, en contra de mis principios a cerca de proporcionar consejos a quien no los pide, he decidido violentar esta norma escribiendo unas modestas letras al responsable autonómico del Partido Popular. No se espera respuesta, ésta carta no se abre. Allá vamos…

Mi querido amigo, Ovidio:  

Permíteme que te tutee, pues aunque jamás nuestros caminos se han cruzado, después de tantos años confundiéndote con el paisaje, formas parte de nuestra realidad. Deseo, sinceramente, que estas líneas no sean especialmente torpes, no pretenden ofender. Mi ánimo busca el reconocimiento alumbrado a través de tus infinitas intervenciones públicas y combatir, de éste modo, la injusticia que ésta sociedad desagradecida no parece dispuesta a reparar. Tus impagables servicios se hallan al abrigo de miradas ajenas preservando para ti, y los tuyos, una valiente y desconocida entrega.  

Los extraordinarios resultados, que has obtenido, se mantendrán ad vitam aeternam, a pesar de los enemigos interiores y algún Bruto que se halla dispuesto a acuchillarte. Gran desgracia es que tu dedicación interesada, como concejal ovetense, parlamentario regional, presidente de la Junta General del Principado y senador, padezca el desprecio de quién ignora tu dimensión de estadista. 

Por eso, creo que deberías de considerar tus jornadas laborales de horas infinitas, de días sin noches y afán sin límites. Tu trabajo de fontanería desde que la crisis popular de Sergio Marqués puso sobre tus hombros el vellocino de la responsabilidad que nadie, ni tú mismo, fue capaz de atisbar. Tu paralelismo con Charlot, en la película, parece dibujado por alguna echadora de cartas que seguro te hará bien, si con ella, según las creencias populares a las que te debes, decides <<pasar el agua>>. Quizá recuerdes que Chaplin sufre persecución política, en una confusión ridícula como dirigente comunista. Cierto que <<tuvo mala suerte en sus trabajos en la película>>: se emplea en una fábrica que cierra, y transitoriamente ocupa su entorno las paredes del manicomio. Siempre perseguido, como quieren hacer contigo, sencillamente porque orientas tu rostro hacia el viento que sopla para que refresque tu mente y acoplar tus sonidos al diapasón dominante.  

La actitud que has adoptado, siempre singular y ensamblada a la realidad benefactora del poder central, ha respondido a tu altura de miras y al valor trascendente de tus acciones. ¡Jamás te has comprometido con nada! Por tanto, no es justo que sigas sacrificándote por estos desagradecidos, después de toda una vida dedicada a la causa. Deberías, perdóname el atrevimiento, ceder los trastos e irte a casa, acompañado por los insertados en ciertas Juntas Locales, y en el propio partido, que comparten tu visión funcionarial de la política. Ya te has inmolado suficientemente, al precio de un permanente perjurio político. Llévate contigo a los traidores a Marqués, temerosos de Álvarez-Cascos, a quien también habéis denostado, pues Roma, en contra de sus principios, ¡bien que os ha pagado!Tiéntate bien la ropa, tú, hijo de Marco Junio Bruto, político romano de escaso fuste, pues la soberbia, y la torpeza crepuscular de tus próximos, han clavado la sica de la traición sobre Álvarez-Cascos. Nada han aprendido de los clásicos, a pesar de que alguno de los tuyos ostenta licenciatura en Filosofía e Historia. Aprovecha la ocasión y evita que tus Idus se presenten en el próximo Congreso Regional.

Estos nuevos tiempos también han de sustanciarse aquí, en Asturias, después de décadas de contemplar vuestras facies improductivas deglutiendo al PP. Vuélvete a tu actividad profesional, aún te quedan diez años de vida laboral, y llévate contigo a las numerosas metástasis diagnosticadas por Paco Cascos.  

La resolución de Valencia, que ata la presidencia del partido a la candidatura a la presidencia del Gobierno, ha de hallar correspondencia en el nivel autonómico. ¡Tú has renunciado a la candidatura a la presidencia regional! ¡Nada te retiene! No deseo que te ocurra como a Charlot en la película, cuando trabajando en la construcción de un barco, éste se hunde. ¡No deseo que eches a pique al galeón del PP! Aunque Chaplin consigue, al final, huir con la protagonista, nuestra amada Asturias precisa liberarse de la destrucción socialista, y ello requiere empuje, visión de estado y dedicación.

Perdóname, pero ninguna de estas virtudes te adorna.

 

 Atentamente.
 
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