A estas alturas, que tengamos que explicar siquiera porqué Cascos es el mejor candidato a presidente del Principado de Asturias, no deja de ser un mal síntoma para el Pp: su valía personal para el puesto no es discutible, lo que discute esta gente, y cuando hablo de esta gente me refiero al aparato, es sí es aceptable que Cascos quiera hacer su propio equipo, que Cascos no acepte más a quienes llevan perdiendo elecciones año tras año.
Es una paradoja curiosa, cualquier grupo humano más o menos organizado y sensato, cuando no logra sus objetivos, cambia a los responsables de ello, a sus directivos, la política es distinta, lo que estos pretenden es permanecer porque ya están, y lo quieren hacer a pesar de que la voz unánime de los votantes y afiliados ya les ha dicho que ellos no sirven. El instinto de supervivencia de los cargos, ni puede ni debe atenazar a la organización, si ocurre así es que algo no funciona bien. Quizá sea que la organización de este partido esté pensada para gente como Aznar, o el propio Cascos, que fueron capaces de irse de un gobierno y de la dirección de un partido, cuando entendieron que su ciclo ya había terminado. Personas con un indudable sentido del deber. Un sentido del deber y vocación encomiables para entender que debe estar donde se le necesita, e irse cuando ha cumplido su labor. Habrá quien le guste más o menos Aznar, Cascos y compañía, pero lo que parece innegable, que desde el punto de vista personal, son dos ejemplos que están a años luz de los que sufrimos en Asturias estos años. Ya digo que habrá quien esté de acuerdo o no con sus políticas, pero nadie negará que llegaron con un compromiso y lo cumplieron, tanto el personal, no eternizarse en el poder; como el político, solucionar una crisis, modernizar España, etc. Y eso es lo que Cascos nos explicó el otro día al hablar del AVE, frente a un PSOE interesado en asegurar sus votos por el medio que sea, el Pp optó por cumplir con su obligación, frente a subvenciones y caciquismo, el Pp optó por modernizar España, por abrir horizontes. Frente a profesión política, vocación política. Eso es lo que a todos nos gusta, eso es por lo que queremos que venga Cascos a Asturias, porque necesitamos, más que nunca políticos de vocación y no de profesión, políticos capaces de hacer política y no politiqueo. La charla del otro día, entre reivindicativa e informativa, nos ha mostrado un candidato, que tiene Asturias entera en su cabeza, y sobre todo un proyecto de lo que debe ser Asturias dentro de España y de Europa. Creo que hace meses que habíamos dicho algo parecido de él, el miércoles nos lo demostró escando del politiqueo y hablando de política. |