Más de uno se habrá quedado con la boca abierta y la mandíbula maltrecha tras comprobar que el desembarco de Gabino de Lorenzo en Asturias no ha sido como se pensaba. Tampoco hemos de sorprendernos si pensamos en la nula campaña realizada por el resto del PP en nuestra comunidad.
Lo de vivir de rentas es algo habitual en el panorama político asturiano. Como llevaban ganando años y años, la mera presencia del Alcaldón permitiría aumentar la diferencia con el PSOE y si la suerte nos sonreía, conseguir el quinto. Al final ni quinto y con veinticinco mil votos menos en la urna. Nadie entiende nada. O sí. El divagar del PP asturiano viene de lejos. Ovidio Sánchez perdiendo elecciones (o no ganándolas, según se mire), la limpieza de Juan Morales y acólitos, la aparición del fichaje estrella a última hora… El efecto Gabino extendido a toda Asturias… Tremendo. Pues no. Gabino triunfará en casa pero fuera no juega bien. El voto en Asturias se reparte principalmente entre las tres grandes ciudades. Oviedo es feudo popular años ha, en Avilés no había problemas y Gijón es un caso aparte. Se cumplió la predicción en la capital, pero en la Villa del Adelantado se perdió por tres mil votos cuando se ganaba con holgura, y en la de Jovellanos por más de trece mil sufragios. Un desastre. ¿Y ahora qué? Gabino deja el puesto en el Congreso con muy buen criterio, zapatero a tus zapatos, y con la idea en la mente (esperemos) de que tanto batallar contra Gijón y Avilés no es bueno. Te peleas con los socialistas y los ciudadanos creen que vas contra las ciudades y sus habitantes. Ahí el PSOE clavó la estrategia, seguramente de casualidad. En Gijón y Avilés toca renovación, con una Pardo inoperante y un Arestegui al que le faltan mesas tras las que esconderse. Toca renovación, en el PP nacional y en el regional. Tienen cuatro años para hacerlo, no hay prisa, no hay que dejar el partido como tierra yerma. Reflexión, renovación y a esperar. Creo que era el Financial Times el que comentaba que si Mariano Rajoy cede ahora la presidencia del Partido Popular sería un error. ¿Por qué? Con la que se avecina en el terreno económico y la galopante crisis que nos acechará los próximos años, la mejor opción es quedarse en los escaños de enfrente y ver cómo otros pelean contra la tormenta. Y hasta puede que nos olvidemos de los socialistas en una buena temporada. Gabino, toma nota. |