Gabino abandona con elegancia pero sin hacerse cargo de su compromiso. El PSOE refuerza su posición en Asturias y, en conjunto, la burocratización de los partidos se acentúa.
¿Qué ganan los asturianos?. Unos mucho, menos algo y los más, nada. Porque el estado palúdico de la vida social, económica y política asturiana pervivirá por años a menos que alguien haga algo. Y ese alguien no es uno, ni dos, ni tres. No es, tampoco, cualquiera. Ese alguien es un grupo de asturianos, definidos no por serlo, ni por estar cerca del PSOE o del PP, sino por estar cerca de la fuente de la creatividad, del juicio crítico y de lo que de manera amplia solemos llamar conocimiento. Hemos diagnosticado desde estas páginas en diversas ocasiones el estancamiento regional, la siesta, el marasmo.

Hemos diagnosticado desde estas páginas en diversas ocasiones el estancamiento regional, la siesta, el marasmo.
Lo hemos advertido en la pedida de población, en la emigración de talentos y en la reiteración de los mismos clichés autoexculpatorios e idénticos tópicos sobre las causas del bloqueo de Asturias. Y han venido entreverados con elogios acerca de la mejora de índices económicos como el PIB regional. Pero diagnosticar la crisis no puede ser una fase eterna, como la mitología autocompasiva de los políticos asturianos y de los medios de comunicación y de presión que les acompañan. Por eso hay que ir señalando las soluciones y, sobre todo, quienes las aportarán. Ideas ha habido, nadie lo duda. Personajes singulares que en el pasado han aportado buenas líneas de trabajo. Pero su poder quedó menguado por la burocracia regional y por la falta de un sector social comprometido no tanto con cada idea, sino con las ideas en sí. Producir ideas es algo que puede hacer cualquiera pero hacerlo consistentemente en el tiempo, en la intensidad y en la practicidad de las mismas es otra cosa. La sociedad asturiana ha cambiado mucho en los últimos treinta años. Ninguno de esos cambios ha sido revulsivo, hasta hoy, para el despegue. Pero entre esos cambios figura uno especialmente valioso. Es el que ha incorporado a una gran cantidad de asturianos a una formación especialmente importante. Muchos de ellos se han ido pues somos productores de inteligencia y, luego, exportadores gratuitos de la misma. Y es en ese amplio grupo social donde radican las posibilidades de modernizar la sociedad asturiana. Son ellos los que pueden aportar, no sólo ideas, sino la difusión y solidez necesaria para que calen entre los políticos, empresarios y altas dignidades de la región. Pero, y en el pero está la clave, a nuestro juicio, esos “asturianos inteligentes” han de trabajar bajo ciertas condiciones. Y esas, aún no se dan. Iremos exponiéndolas |