Para que Asturias salga de su ostracismo PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
miércoles, 04 de noviembre de 2009

ImageLos políticos son, a largo plazo, reflejo de sus pueblos o, dicho más precisamente, aquellos y sus actuaciones no pueden mantenerse en el tiempo si no cuentan con el consentimiento de los ciudadanos expresado éste de diversos modos, especialmente por las urnas.  
 
La acolchada decadencia de Asturias se refleja en muchas cosas, pero la que más, en su caída demográfica, sólo paliada levemente por el repunte de los inmigrantes que, a causa de la crisis, prefieren regiones más baratas. También en otros parámetros, como la falta de actividad del mercado libre, invadido por una administración pública que acapara, incluso, los préstamos que tanto escasean para las empresas.

A pesar de eso, los pueblos, los ciudadanos, los asturianos, pueden reaccionar. Pueden preferir, cuando las cosas se ponen mal de verdad, a políticos con ideas y con empuje. Con ideas atractivas, además de eficaces, y tenacidad suficiente para mantenerlas contra las dificultades. 

Lo que hay en los partidos asturianos es bastante pobre, sin duda. En el PSOE ya se da a Areces por amortizado. Javier Fernández remedó, durante el mes de octubre, a Julio César cuando éste interpretó aquella comedia histórica en la que le ofrecían la corona de rey para rechazarla con un medido gesto mediático. El Secretario general de la FSA, paseó su imagen por las agrupaciones de ese partido para, aplazar el debate sobre la sucesión de Areces mientras permitía que los suyos esbozaran su aclamación como tal sucesor. 

En el PP asturiano las cosas están tan enquistadas para sus militantes como favorables a Ovidio Sánchez y a su supuesto equipo dirigente que viven felices en las poltronas y jugosas dietas de la eterna oposición. Sin riesgos para ellos y sin ambiciones de servicio público. 

A pesar de ello, el PP no es un partido satisfecho. Una amplia base de militantes mantiene su aversión a las maneras encogidas de Ovidio Sánchez. Esos mismos militantes se han quedado sin referente al huir Juan Morales hacia la aventura desesperada del nuevo grupo IDEAS. Pero lo que Morales no pudo alguien, más curtido, más sólido y más capaz, puede hacerlo. Tomar las riendas desde la derecha asturiana para levantar la región hasta la autoestima se hace imprescindible después de décadas de atonía socialista.  

Si Areces ha resultado perjudicial no lo será más la gris y partidista figura de Javier Fernández. Si Ovidio es un lastre para su partido, debe apartarse y dejar que alguien contrastadamente mejor ocupe su lugar. A Asturias le faltan líderes en los que mirarse porque el ciclo de los actuales está declinando. Es hora de probar con alguien del que se sepa su solidez y su capacidad para generar ideas. No hay salvadores en la vida de las sociedades, pero sí hay dirigentes mejores y peores. Es hora de probar, quizá, Con Álvarez Cascos. ¿Qué otras opciones tenemos?


Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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