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La larga siesta de Asturias (Parte 2) Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
domingo, 14 de octubre de 2007

Y también...
La larga siesta de Asturias (Parte 1)

 Surge el mito autonomista: Pedro de Silva.

 Asturias duerme. Larga, profunda y consistentemente. A caballo entre el aldeanismo más estrecho y el misticismo más atroz, los asturianos que se quedan en esta preciosa y entrañable tierra cuidan alicortamente de sus asuntos mientras que los que no tienen ni asuntos huyen ante la escasez de nichos para alcanzar el estatus de ciudadanos productivos que pretenden.


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El fracaso de Vigil.

El bienio, quizá negro, especialmente para él, del presidente Juan Luis Rodríguez Vigil, fue, en lo que afecta al ritmo regional tanto en los hechos como en los debates, una mera continuidad.

Amén de los avatares personales y las diferencias de este tipo entre Vigil y su antecesor, lo cierto es que el discurso común, corriente y dominante giró en torno a lo mismo: críticas de la oposición al “sucursalismo que nos ahoga”, abundamiento en la “necesidad de más competencias”, acabar con el sempiterno aislamiento de Asturias en materia de infraestructuras viarias, más “fondos para la reindustrialización”, etc.


En este periodo se produce, en el plano nacional, el primer pacto de desarrollo autonómico entre el PP y el PSOE que frustra las aspiraciones de crecimiento rápido del presupuesto regional al racionalizarse, razonablemente, la transferencia de temas y recursos hacia las autonomías. El impacto en Asturias, ya instalada en la “ideología autonomista” no resultó traumático, gracias a que dicha ideología no estuvo acompañada por un refuerzo nacionalista que hubiera resultado más falsificador aún, tanto como lo es en otras regiones españolas

Quotation El impacto en Asturias, ya instalada en la “ideología autonomista” no resultó traumático, gracias a que dicha ideología no estuvo acompañada por un refuerzo nacionalista que hubiera resultado más falsificador aún, tanto como lo es en otras regiones españolas Quotation
. El gobierno de Vigil reeditó el pacto con IU de su antecesor y se apuntó, propagadística y formalmente, a la queja contra el Ministerio de Industria por seguir impulsando, tímidamente, los inaplazables ajustes industriales en Hunosa y Ensidesa. El objeto hacia donde los socialistas asturianos intentaban derivar, moderadamente, la presión que recibían era el Instituto Nacional de Industria (INI), instrumento orgánico responsable de encauzar esa reconversión. Naturalmente, Vigil repitió la fórmula de los acuerdos de concertación a cambio de contener la presión sindical y del apoyo del empresariado asturiano. No obstante, Izquierda Unida, comprometida con el poder sindical del que extraía buena parte del suyo propio, dejó en la estacada a un Vigil mal visto hasta en su propio partido. La ideología autonomista, compartida por todos, presentaba a la sazón, dos ramas, la que exigía “vía rápida” hacia las transferencias y la que aceptaba un ritmo más pausado. La urgencia propagandística del gobierno regional aumentó su presión hasta el punto de aceptar como buena la expectativa de una macroinversión en refinado de hidrocarburos por parte de una multinacional que resultó no existir. El “escándalo del Petromocho”, fruto directo del mito de la autonomía salvadora, acabó con la vida política de Rodríguez Vigil.

El mensaje de los hechos, tozudos en cuanto su dirección, apuntan a un estancamiento de la actividad económica privada, desmotivada por largos años de estatismo franquista. La “ideología autonomista asturiana” aportó nuevas excusas a esa apatía y, en lugar de favorecer la desregulación, la competitividad, la eliminación a las barreras de entrada en la economía y aportando “laissez faire” empresarial, se formó una nueva bolsa de dinero público, esta vez regional de manera que los viejos agentes continuaban sobreviviendo de los presupuestos.

Antonio Trevín. Continuidad y modestia.


Después del desgraciado ínterin de Rodríguez Vigil, Antonio Trevín incorporó al gobierno regional un bajo perfil que le librara de la presión social que exigía grandes resultados

Quotation Antonio Trevín incorporó al gobierno regional un bajo perfil que le librara de la presión social que exigía grandes resultados Quotation
El discurso regional autonomista había dejado a Asturias a merced de una vulgar estafa y el nuevo presidente en la lista no estaba dispuesto a acabar sus días como el anterior.
Más como excusa y alivio de las presiones que como convicción, se empezó a difundir la idea de que la intervención política en la reactivación de Asturias debía dejar paso a la iniciativa privada. Que las grandes inversiones no debían venir ni de fuera ni “de Madrid”, Imagesino del empresariado asturiano. Mas este discurso, orientado a hacer más cómoda la vida de los políticos, tan desacreditados tras el “Petromocho” y a rebajar las expectativas de los asturianos, contribuyó a la siesta y al apaño entre políticos y empresarios. Nadie en aquel momento concluyó que era el conglomerado de favores a empresarios y a sindicatos a cargo de los presupuestos, entre otros factores, lo que más obstáculos aportaba al renacimiento económico y demográfico.

Por esos años el crecimiento vegetativo negativo de la población asturiana llegaba a niveles escalofriantes y nadie en su sano juicio podía abogar por un trato presupuestario satisfactorio desde la nación en términos realistas. Y, si recogemos una de las interpretaciones más plausibles de este comportamiento, podríamos concluir que la confianza en el futuro de los asturianos era, y sigue siendo, mínima.

Antonio Trevín aportó a la política regional... “nuevos” acuerdos de concertación en la línea indicada de repartir presupuestos tranquilizadores entre empresarios y sindicalistas, un amago de repartir protección a las PYMES en un plan no concretado y la recepción de las transferencias universitarias. Éstas últimas vinieron acompañadas del aparato ideológico al uso según el cual la universidad, siendo ya “plenamente asturiana”, insertaría en la región una savia estimulante a la vida social, cultural y económica. A la luz de la evolución regional hasta hoy, tal expectativa no resultó ser cierta, no tanto por incompetencia de los universitarios como porque se le asignó a su institución, nada especial en el ámbito de la investigación en España, un papel que no le correspondía.


Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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