Entrar
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
La Fundacion Niemeyer: Un circo de ocho pistas Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Ithacius   
miércoles, 26 de diciembre de 2007

La Navidad adelanta su retoño, el C-8 de la cultura arroja desde Avilés luz y conocimiento. El impulso emana de los brazos juveniles de la Fundación Internacional Niemeyer (FIN), un proyecto que boquea sus primeras respiraciones. Parece que, la Fundación Príncipe de Asturias, sigue dando réditos a ésta escuálida tierra astur, abriendo caminos y esperanzas, en la encrucijada donde ensaya la torpeza política.

 

Este territorio nuestro se entretiene, en cada esquina, con una nueva fundación que brota tras el soplo estimulante de las administraciones. La vanguardia social se sostiene a lomos de ésta nueva perspectiva, superados, por antiguo y limitante, cualquier organismo público. Han cambiado los tiempos, los intereses, también; ahora se adquiere belleza efímera maquillándose bajo el nuevo potingue. Un brebaje de efectos desconocidos en un horizonte intermedio. En América se atienen a un proceso de devolución social, de rentas sostenidas, en un encogimiento contributivo hacia la hacienda pública. Acá, son ingeniería administrativa que soslaya la rigidez ante la insuficiente laxitud de las Empresa Públicas, más dinamismo burocrático y eficiencia. Los controles habrán de leer la letra articulada en la Ley 50/2002 sobre Fundaciones; los interesados precisan encaramarse al BOE de 27 de diciembre de idéntico calendario.


El FIN ha hollado el sendero análogo de la Administración Regional, dando fe de tales actos el boletín oficial de la provincia. Nada que decir al proceso encarado más allá de insinuar una redacción escasa en la formulación de sus fines y cierta rudeza intuida en la técnica legislativa. Cierto es, que quien esto escribe desconoce el derecho y su correlato en términos de Fundaciones, la información constituye una dádiva generosa de gentes versadas en éste vasto dominio. Algunas cosas, empero, llaman la atención, tal vez la impericia o quien sabe, el hallazgo casual de un error de procedimiento. El Niemeyer dispone, en su acta de constitución, que dos de sus miembros no explicitan la aceptación de sus cargos.

¡Sorprendente, ciertos patronos no efectúan reconocimiento expreso de su identificación con su propio proyecto!

Quotation ¡Sorprendente, ciertos patronos no efectúan reconocimiento expreso de su identificación con su propio proyecto! Quotation
Se desconocen las circunstancias del caso, tal vez la disconformidad o la imposibilidad física de concurrir a un acto formal,Image dibujan los límites del abanico. Cuanto menos, una falta de cortesía, fórmulas jurídicas hay que resuelven cualquier contingencia. Los firmantes de tal acta asumen los estatutos notariales y el mandato de la institución. He de consultar, a mis fuentes, si tal circunstancia ágrafa concurre jurídicamente en materia reprobable. Los voluntarios, para tal expurgue, disponen de la resolución de 23 de enero de 2007 plasmada en el bopa de 20 de febrero de 2007. Pueden posar sus ojos con interés en el último párrafo del apartado quinto de los antecedentes de la disposición. Cualquier aclaración será recibida con agrado y consideración. No insistiré más en la génesis o la designación de sus responsables. Ajustados al derecho, sólo cabe la interpretación de la norma a pesar de las discrepancias eventuales y la existencia de juicios contrarios.


La pertinencia del proyecto ha de ocupar espacios diferentes, en la reflexión, del aporte de valor, expresión agradable para los economicistas. Al menos, los políticos han corrido hacia la foto en un acto vergonzante opacando a los protagonistas, no cabe esperar otra cosa.

Quotation Al menos, los políticos han corrido hacia la foto en un acto vergonzante opacando a los protagonistas, no cabe esperar otra cosa. Quotation
Se dice que, la gente de pueblo, nos encogernos ante la grandeza de las cosas, de seguro más por prudencia que por ausencia de coraje. Estas raíces rurales introducen en nuestras entrañas la duda, que duerme en la prudencia, de la conveniencia y proyección de las iniciativas. Nuestros socios coyunturales en esto del C-8, lo conforman ciudades cosmopolitas, de enormes flujos económicos y con poblaciones que la computación numérica fija en millones de personas. Su ubicación reside en los cruces de comunicación, haciendo más llevadero su acceso que los peajes reducidos de la autopista del Huerna.

 Algo así, tal vez en una interpretación personal discutible, ha llamado la atención a los participantes de un foro que corre desde Sydney a Hong Kong. Se sorprenden, los invitados, de nuestra iniciativa en una ciudad, y por extensión una región, tan pequeñas; tan diminutas, me atrevo a apostillar. El efecto de arrastre, las afamadas sinergias económicas, requiere un tráfico humano que precisa de accesos e infraestructuras en un contexto que oferta muchas más cosas, como en París, Londres o Nueva York.

Quotation El efecto de arrastre, las afamadas sinergias económicas, requiere un tráfico humano que precisa de accesos e infraestructuras en un contexto que oferta muchas más cosas, como en París, Londres o Nueva York. Quotation
En Avilés, y Asturias, no se reproducen las condiciones para participar en ese territorio. Una limitación al Know-How, que dirían los finos.


Esto no es, en mi cortedad de miras, un acto protocolario de entrega de unos Premios Príncipes de Asturias que limita su atención en poco más de un millar de participantes. Sus efectos exteriores reposan en una tarea multiplicativa destinada a los medios. Agradeceré, de todos modos, se repliquen mis afirmaciones con el sustento de los planes de viabilidad y los estudios del mercado cultural elaborados, previamente, a éste impulso gubernamental. Harán falta todas las colaboraciones, incluida la biblioteca financiada con fondos de la UNESCO, ante la rácana actitud económica de ciertos países árabes, a pesar de la idea egipcia de un modesto profesor, Mustafa el-abbadi, cuya paternidad disputa Mamdough Lofti Diowar, rector de la Universidad de Alejandría.


La cruz del proyecto, la cara la conforma una retórica insípida y vacía, se constituye con la postura esquiva de los responsables. Nuestro ministro, don César Antonio Molina, estrecha la cintura del compromiso a la espera de una obra física. De nuestra autonomía, un ver veremos, que genera una tortícolis local en el concejal Rañón, en un mirar continuo a derecha e izquierda. Un si y no, de entrar y no salir, apostando al gobierno y su contrario. Las palabras engordan en los periódicos ante la capacidad de acción y altura de miras de VAA, Vicente Álvarez Areces. La consejera de cultura aún sostiene la montura de sus anteojos afirmando con severidad que la nueva temporada hallará concreción en el primer trimestre del año próximo. El edil Rañón persiste en exprimir un compromiso al gobierno. Todo dispuesto, una actuación en un circo de tres pistas.


Cruje que, un ciudadano de a pie, halla de refrescar a la consejera la legislación vigente, una tarea destinada a asesores y funcionarios. Las disposiciones exigen el depósito, antes de fin de año, de un plan de actividades, con su memoria económica, para el próximo ejercicio. Cierto que los días no han cerrado aún el 2007, pero una tarea ciclópea como el FIN, requiere de previsión y planificación estratégica. Tal programa 2008 precisa la aprobación, al menos el enterado, de los patronos de la entidad. Pinta mal el desconocimiento, la ocultación o la ambigüedad a estas alturas del desafío.


No parece que asentar en estos lares la secretaría de un C-8, un acuerdo formal que se antoja difícil sin la autorización de 7 órganos de gobierno con intereses diversos y quien sabe si enfrentados, sea un juego de magia. Antes habrán de volver a casa y sufrir el juicio, y la aquiescencia, para tal secretaría. Lo contrario nos ubicaría como al sirviente, una posición de meritorio. Mis añoranzas rurales dictan un pronóstico sombrío ante dos enemigos fraternos, la Laboral y el Palacio de Calatrava. Demasiados espacios para escasa actividad. Miedo me da el funambulismo tramoyista y los dineros de la cultura, un circo dispuesto a incrementar hasta 8 el número de sus pistas. ¡El más difícil todavía! Ahora, que todos se hallan abrazados a éste bendito paraíso, tal vez el laureado Al Gore opine sabiamente sobre el cambio climático y las viejas marismas cementadas que acogerán al Niemeyer. A la postre, Panem et Circenses.


Ithacius
Acerca del Autor:

Médico asturiano interesado por la problemática y el futuro de su patria. La nación española requiere, en su opinión, del empuje y aliento de todos. 

Leer Más >>
 
< Anterior   Siguiente >

Sindicación