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El doble juego de Iglesias Caunedo o la falta de debate ideológico en el PP de Asturias Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
lunes, 21 de abril de 2008

ImageEl debate nacional sobre el liberalismo dentro del PP ha sido solamente amagado. La táctica de diluir el perfil de firmeza ideológica adoptada por Esperanza Aguirre le permite no seguir siendo diana de sus “compañeros”. Pero en el PP asturiano no se produce ni siquiera ese amago de debate ideológico

La cuestión, aquí, es mucho más pedestre y simplona. O se perpetúan los que están, con su fama de poco esforzados y de perdedores consolidados, o se van, dejando a otros con mejor imagen. No hay debate ideológico ni diferencias en este sentido. Nunca las hubo, a decir verdad. Las cosas están que arden de cara a la elección de compromisarios de hoy.

Parece que, especialmente en el PP de Oviedo, hay más compromisarios presentados que nunca. Hay, igualmente, un enfado más que mayúsculo entre la militancia ovetense por el deseo de los concejales de monopolizar los puestos de representantes en el congreso nacional.

Quotation Hay, igualmente, un enfado más que mayúsculo entre la militancia ovetense por el deseo de los concejales de monopolizar los puestos de representantes en el congreso nacional. Quotation

Ese enojo por algo que siempre sucedió revela que la militancia del PP asturiano ya no aguanta más. Esta vez no ve con buenos ojos cómo el proceso de elección de compromisarios sirve para perpetuar los cargos directivos en el Partido. Ya no se quiere esa perpetuidad, al menos desde abajo.

Recientemente Álvarez Cascos clamó desde su retiro contra los dirigentes regionales, Ovidio y Gabino, incluidos especialmente. Y en defensa del statu quo “pepero” salió la mano derecha de Gabino de Lorenzo, Agustín Iglesias Caunedo. Afrentó verbalmente a Cascos como nunca nadie se había atrevido antes  a hacerlo –lejanos están los tiempos del superministro-.

Pero ¿salió en defensa de su mentor Gabino o en la de Ovidio?. ¿Trabaja Caunedo para el alcalde de Oviedo y aún presidente de la Junta Local de esa ciudad?. Parece que la trampa en que De Lorenzo cayó al admitir los recortes a su imagen como número uno en las pasadas elecciones sigue su rumbo. Corren vientos contrarios al alcalde y puede que el descontento con los perpetuos se derive hacia unos perpetuos más que hacia otros.

Lo peor de todo esto es que nadie en Asturias, absolutamente nadie, se plantea el debate acerca del trasfondo ideológico. La discriminación, cada vez más clara, entre liberal-conservadores por un lado, y socialdemócratas por otro se abrirá paso en el PP español. Cuando se sepa quién gana en esa pugna, los de Asturias se posicionarán.


Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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