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El dinero evanescente Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Ithacius   
viernes, 26 de octubre de 2007

ImageMientras la Hacienda Pública estruja sus últimos días exprimiendo expedientes y reteniendo los dineros, la Administración Nacional y Regional afila el lapicero de los guarismos, que ofrecerán a los medios, escondidos en un USB. La suficiencia de los próceres se prolongará en una sonrisa monacal que demuestra competencia en un tórax que rellena su chaqueta, un escenario inapreciable de interés para la res pública y el bienestar de acólitos y mortales. El presupuesto, un supuesto previo que hace imposible acompasar ingresos y gastos, trata de quebrar, entre tanto, los controles oficiales de los organismos competentes. Atrás habrá quedado la falsa retórica que abrigó, en un resultado evidente, un acuerdo renegado por los ajustes políticos que cobran frustraciones, el sustituto natural de una ambición fracasada.

La pluralidad se disgrega en su soniquete inconfundible y el murmullo del rencor se ajusta en la desunión de la izquierda astur incapaz de repartirse edificios, mobiliario y el coche oficial. La venganza ha de cobrarse sus impuestos, en las afueras del poder y el boletín oficial, con el fiasco del partido hermano. El gas venenoso de la errada gestión política aturde a la mente, escasamente lúcida, de quien pierde la compostura si el silencio ocupa el ruido de los teléfonos. Los viajes, a lugares de nombres impronunciables tras la huella de un paisano, sufren la afrenta de su caducidad haciendo inútil introducir en la maleta el traje del país para un trayecto sin destino. Los convenios habrán de firmarlos otros con el rostro circunspecto de quien resuelve las hambrunas que han de llenar los vientres autonómicos de escaso alcance. Los discursos quiebran sus trayectorias tratando de burlar la disculpa infranqueable de quien antes compartía y asentía cuando ocupaba sillón en el Consejo de Gobierno. Las afrentas corren de Asturias a Madrid repartiendo su protagonismo entre el Palacio de Fruela y la Carrera de San Jerónimo. El coordinador general frunce su ceño ante el nocivo ZP, don Jesús sufre penitencia diciendo No al presidente regional. El coste de la negociación se abonará con la entrada en el gobierno y, entonces, la paz de espíritu permitirá la reconciliación fraterna.

Noches oscuras promete <<el poder>> sin presupuesto, la excusa para la dádiva regional, la adquisición de voluntades. Un reparto de calderilla, el dinero evanescente muestra el gesto torcido de la incompetencia, la ausencia de esfuerzo, un interés asténico incapaz de imaginar un futuro mejor. Se agita la ignorancia: ya no habrá inversiones sanitarias, ayudas sociales, menguará el salario social y la ley de dependencia. Se perderá la cultura y su ciudad, sus museos, que nadie acusa en falta ante el crecimiento contumaz de la incultura y el analfabetismo funcional acreditado por las estadísticas de la Unión Europea, una diosa menor. ¡Ya no podremos asirnos al cuerno de la abundancia! ¡No queda res que ordeñar ante la competencia de otros pastores, ni aún visitando el oráculo de Delfos! San Julián y santa Basilisa habrán de esperar la llegada del peculio al prerrománico Santullano que en su día anunciarán las trompetas celestiales.

La intermediación inocente lloriquea los acuerdos necesarios: la CAC, la Fade, la cosa sindical. ¡Los que rellenan días y haciendas moliendo el presupuesto! Un objetivo común les cohesiona: el control del poder bajo el báculo de quien siendo asturiano, quedó reducido a gijonés. Los de enfrente, permanecen impopulares, a contracorriente, encogen sus hombros sin saber qué ofrecer más allá de la retórica y kilómetros de autovía. Ante un enemigo exangüe, los sesudos se distraen con la hermenéutica, la interpretación de los textos sagrados en la espera de una intervención seráfica. ¡Vade retro, Satanás!


Ithacius
Acerca del Autor:

Médico asturiano interesado por la problemática y el futuro de su patria. La nación española requiere, en su opinión, del empuje y aliento de todos. 

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